Maduro autoriza diálogos con Estados Unidos

Después de los múltiples insultos y acusaciones que el gobierno venezolano le ha lanzado al gobierno de Barack Obama, autorizó el inicio de conversaciones.

El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry (c),  en la OEA.  /EFE
El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry (c), en la OEA. /EFE

La frase es ya de cajón: “Venezuela hará una revisión integral de sus relaciones con Estados Unidos” ha repedido con mucha frecuencia el gobierno de Venezuela. Y no solo el actual, en cabeza de Nicolás Maduro. En tiempos de Chávez “olían a azufre”, “son el demonio”, “gringos go home” y otras perlas del mismo calibre.

De hecho, Maduro ha justificado la grave crisis social y económica por la que atraviesa su país como “un complot de Estados Unidos”.

Bien, pues a pesar de todo esto, ayer el presidente, Nicolás Maduro, autorizó el inicio de un diálogo con Estados Unidos después de que el secretario de Estado de ese país, John Kerry, lo propusiera durante una reunión privada con la canciller Delcy Rodríguez.

Maduro contó que este martes hubo una reunión entre los representantes diplomáticos solicitada por el gobierno de Estados Unidos y detalló que en el encuentro se exigió a Estados Unidos respetar la independencia y la soberanía de Venezuela.

“Nosotros somos la gente del diálogo. Defendemos la revolución con la verdad. Ellos propusieron que iniciemos una nueva etapa de diálogo con nuevos canales de comunicación y un conjunto de encuentros de alto nivel (...) Yo le dije a Delcy: Aprobado”, dijo Maduro.

Un nuevo capítulo en las convulsas relaciones. Apenas hace unas semanas Maduro decía que “Obama tiene una obsesión fatal, peligrosa con Venezuela”. Agregó que el mandatario estadounidense había dado la orden de derrocarlo.

Las relaciones entre los dos países llevan en crisis desde 2010 cuando se quedaron sin embajadores. Los episodios anteriores estaban cargados de insultos y acusaciones.

Ante la inminente muerte de Chávez, a comienzos de 2013, la responsable de EE.UU. para Latinoamérica, Roberta Jacobson, reveló los primeros contactos con Venezuela para restablecer relaciones. El entonces vicepresidente, Nicolás Maduro, confirmaba los contactos y expresaba la necesidad de que la relación sea de “respeto absoluto”.

No pasó nada. Luego de varios ires y venires, la relación llegó a su peor nivel en marzo de 2015 cuando Obama declaró a Venezuela “una amenaza para la seguriadd de EE.UU.”. Venezuela calificó la medida como la antesala de una invasión.

Las tensiones subieron hasta hace unas horas cuando Kerry pidió en el foro de la OEA que Venezuela respete los tiempos del referendo. “Estados Unidos se une al secretario general (de la OEA, Luis) Almagro y a otros en la comunidad internacional haciendo un llamado al Gobierno de Venezuela para que libere a los presos políticos, respete la libertad de expresión y de reunión”, afirmó el secretario de Estado de EE.UU.

Horas después se anunciaba el nuevo acercamiento, que llega en un momento en el que la crisis de Venezuela es el asunto de mayor preocupación en el continente y el tema en el punto de mira en la cita anual de máximo nivel de la OEA, que reúne este año a 27 cancilleres, a diferencia de los 17 del encuentro de 2015 en Washington.