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hace 4 horas

Maduro, citado este martes a la Asamblea Nacional

El presidente Nicolás Maduro está citado a las 3 de la tarde para defenderse en un proceso de control político que realiza la oposición, que es mayoría en el hemiciclo.

El enviado de Estados Unidos a Venezuela, Thomas Shannon, en una visita a Miraflores en junio de este año. / AFP
El enviado de Estados Unidos a Venezuela, Thomas Shannon, en una visita a Miraflores en junio de este año. / AFP

El mandatario no ha confirmado su asistencia a la sesión, en la que se discutirá su presunto abandono del cargo. El proceso sucede justo en medio de los diálogos que llevan a cabo representantes de la oposición y del Gobierno para terminar dos semanas de crispadas declaraciones. Vaya o no vaya Maduro (la Asamblea Nacional fue declarada “en desacato”, lo que hace que sus decisiones estén anuladas de entrada), esta semana hay varios acontecimientos que resolverán la inmediata relación entre ambas partes.

Por un lado, la salud de la oposición. Los adversarios de Maduro están divididos, hasta el punto de que muchos de los líderes, entre ellos Henry Ramos Allup y Henrique Capriles, no aprueban los diálogos. Este lunes, varios partidos de oposición declararon que no hay condiciones para el diálogo puesto que no se ha cumplido uno de sus requerimientos: la liberación de los presos políticos. Están jugando en dos bandas al mismo tiempo: de un lado, buscan la conciliación con el gobierno a través de una negociación que tiene ya un acuerdo de cuatro puntos; de otro, según Jesús Torrealba, cabeza de la MUD (que reúne a todos los grupos de oposición), ha dicho que el control político sobre el mandato de Maduro continuará y que las protestas pervivirán.

En segundo lugar están las marchas de este jueves, convocadas por la oposición, para demostrar la molestia por la situación económica (una inflación que superaría el 700 % este año y una carestía cercana al 80 % de alimentos y medicinas). La oposición anunció que la marcha irá hasta el Palacio de Miraflores, un suceso poco común, dado que los alrededores de la casa de gobierno siempre están dominados por los chavistas. El miedo latente de que haya actos de violencia dividiría de manera definitiva a las partes, que ya han encontrado como mediadores al Vaticano, el gobierno de Estados Unidos (que envió este lunes al diplomático Thomas Shannon) y la Unasur. Es justo el momento en que la oposición está obligada a mostrar mayor liderazgo, dado que se ha mostrado como respetuosa de las leyes constitucionales y ahora está a la vista de observadores internacionales.

Además de la liberación de los presos políticos, la oposición exige la reactivación del referendo revocatorio, que fue suspendido por el Consejo Nacional Electoral hace dos semanas y que, en palabras de la oposición, es una jugada del gobierno de Maduro para impedir el voto de los ciudadanos. Los diálogos son una carrera contra el tiempo que es más beneficiosa para Maduro que para la oposición: la petición de que el revocatorio suceda antes de 2017 estriba en que, si Maduro sale del poder, se lanzan nuevas elecciones y la oposición podría ganar el gobierno. Sin embargo, Maduro parece insistir en los diálogos para calmar los ánimos al menos hasta el año próximo, mientras que la oposición se divide sin que tenga un liderazgo claro, una cara específica en la que pueda descansar una tentativa presidencial. La oposición carece, también, de herramientas para destituir a Maduro por la vía legal.