Malestar social en Argentina

El kirchnerismo acusa a sindicalistas de organizar los saqueos. La clase media pide reivindicaciones salariales y menos inflación.

Ciudadanos saquean un supermercado en Bariloche, la capital turística de Argentina.  / AFP
Ciudadanos saquean un supermercado en Bariloche, la capital turística de Argentina. / AFP

Una oleada de saqueos, asaltos, a supermercados y otros comercios, se presentó en cinco ciudades de Argentina. Los episodios ocurridos durante la noche del jueves y la madrugada de ayer recordaban a las manifestaciones desatadas en 2001, cuando el país cayó en el mayor default de su historia por US$100.000 millones y la pobreza alcanzó a más de la mitad de la población. Esa vez, sin embargo, los sectores populares saquearon los supermercados para obtener alimentos, esta vez los ciudadanos también se llevaron televisores y bebidas alcohólicas, entre otros.

Este año, la economía argentina apenas logró un crecimiento del 2,2%, con respecto al promedio de 8% que tenía desde 2003. El desempleo ha pasado de más del 20% en 2001 al 7,6% ahora. La pobreza también ha bajado desde el 57% en 2002 al 21,9% en 2011, según la Universidad Católica Argentina. La inflación está por el 25%.

El líder del ala opositora de la peronista Confederación General del Trabajo (CGT), el sindicalista Hugo Moyano, había convocado el miércoles a manifestarse en la Plaza de Mayo, para pedirle al Gobierno que acabe con la inflación. En los últimos meses, sectores de la clase media y sindicatos enfrentados también se han movilizado en reclamo de reivindicaciones salariales y contra la inseguridad.

Ayer el kirchnerismo acusó a la Moyano y al también sindicalista Pablo Micheli de estar detrás de los disturbios sucedidos en Campana (provincia de Buenos Aires), donde gobierna el peronista Daniel Scioli, que aspira a quitarle la presidencia a Fernández en los comicios de 2015. Los sindicalistas se defendieron diciendo que los episodios retratan la extrema necesidad que vive la gente y es inimaginable que hayan sido organizados por alguien.

En Rosario, durante la noche del jueves, una persona murió por herida de arma blanca y otra de un balazo. Además de Rosario, una ciudad industrial y polo exportador agrícola, ayer en la madrugada también se produjeron ataques a supermercados y otros comercios en las ciudades de Bariloche —la capital turística, donde se presentaron los más violentos enfrentamientos con las autoridades—, Resistencia, Zárate y Campana. En total, al menos 45 personas resultaron heridas (incluidos 25 policías) y 300 fueron arrestadas.

Alberto Weretilneck, gobernador kirchnerista de la provincia de Río Negro (donde queda Bariloche, marcada por el contraste entre la pobreza de la periferia y los sectores lujosos para el turismo), negó que los saqueos “tengan que ver con conflictividad social o cuestiones relacionadas con la supervivencia de la gente”. Por el contrario, los relacionó con “grupos ligados al narcotráfico, el delito y la anarquía”, así como a cuestiones políticas. Además, calificó los saqueos como “aislados”.