Más allá de los prejuicios...EE.UU. y la discriminación de minorías

Regresan los fantasmas de la discriminación y la desigualdad en la justicia estadounidense. Miles de personas protestan a lo largo y ancho del país por la impunidad judicial en varios casos de muertes de ciudadanos negros.

Protestas en Ferguson, Misuri. / AFP

Michael Brown, Eric Garner, Akai Gurley y Rumain Brisbon son apenas cuatro de los nueve negros que, según datos de Open Society, han perdido sus vidas a manos de la policía de Estados Unidos en los últimos tres meses. El nombre del niño de 12 años que jugaba con una pistola de juguete y que murió por disparos de los uniformados en Cleveland (Ohio) no se conoce, pero aumentó la indignación de las minorías raciales en el país, que hoy levantan la voz para reclamar justicia.

Una justicia, que como denunció la ONU en marzo de este año, es discriminatoria. Según el informe de la organización, 50 años después de la aprobación de la Ley de Derechos Civiles, "en EE.UU. la discriminación racial se da de forma constante en todas las esferas de la sociedad, en particular en la judicial y policial". El último censo del país revela que los afroamericanos tienen los sueldos más bajos y la renta menor, pero son más del 40% de la población carcelaria y la mitad de las víctimas de homicidios.

Datos del Departamento de Justicia muestran que uno de cada tres afroamericanos pasará en algún momento de su vida por la cárcel, según le dijo a Efe Vanesa Cárdenas, vicepresidenta del Proyecto 2050, que estudia los cambios demográficos y raciales en el país. La experta asegura que el sistema de justicia reserva los castigos más duros por los mismos crímenes a los afroamericanos que a los blancos. Solo en el distrito de Columbia, donde el 50% de la población es negro, más de 45.000 afroamericanos son arrestados cada año y más del 96% de los arrestos son por crímenes no violentos. De acuerdo con el análisis del programa especial del FBI que analiza los datos de 2012, en EE.UU. fueron registrados 3.297 crímenes por motivos raciales, dos tercios tuvieron víctimas afroamericanas.

Los dos casos más recientes que confirmarían las estadísticas son los de Michael Brown y Eric Garner. El primero murió el pasado 9 de agosto, tras supuestamente haber robado una cajetilla de cigarrillos y enfrentarse con un policía blanco. Recibió seis disparos, según consta en el informe de la autopsia. El policía que disparó contra él no fue procesado porque el jurado determinó que había muchas dudas sobre lo sucedido y no se podría abrir un juicio. Tras las protestas que se presentaron por esta decisión, el presidente Barack Obama anunció que instalaría microcámaras en los uniformes de los policías para tener claridad de los hechos.

Lo que sucedió con Garner sí quedó registrado en un video, pero aun así llevó a un jurado a determinar que no había razón para procesar al policía implicado. Eric Garner, de 42 años, fue detenido el 17 de julio. Padre de tres hijos, sospechoso de vender cigarrillos ilegalmente, fue sometido por la fuerza tras intentar resistirse al arresto por varios oficiales blancos, uno de los cuales, identificado como Daniel Pantaleo, lo tomó por el cuello, una práctica prohibida en Nueva York. En el video Garner se queja en varias ocasiones de no poder respirar. Obeso y asmático, perdió luego el conocimiento y fue declarado muerto en el hospital. Su deceso fue calificado como homicidio por la oficina forense de la ciudad.

Una pesadilla que se dibuja eterna, pues cada cierto tiempo vuelven los viejos fantasmas: segregación racial, desconfianza ante la justicia y desigualdad ante la ley. "Hay gran cantidad de gente en este país que no cree que el sistema de justicia es para todos y está por encima de distinciones de raza, un problema fundamental. Esta es la percepción (…) si la gente no confía en sus sistema judicial hay un problema, y con estos casos que se vienen repitiendo la gente está diciendo ya basta", dijo el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo.
Datos del FBI son poco alentadoras. De un total de detenidos en el país en 2012, un 28,1% era de color, lo que muestra que un negro tiene seis veces más posibilidades de ser encarcelado que un blanco y 2,5 veces más que uno latino, según The Setencing Project. En las cárceles el 36,6% de los reclusos es de raza negra, 33,1% es blanco y 22% latino. Es decir, un 3,1% de los negros está preso, 1,3% de los latinos y un 0,5% de los blancos.

Estas cifras se explican en parte, según analistas, en las diferencias socioeconómicas. Los afroamericanos son el grupo étnico más pobre del país. En la última medición pública, de hace dos años, la tasa de pobreza entre los negros es del 33,69%. La brecha parece ampliarse con los años. Hace 50 años, las diferencias de ingresos entre una familia blanca y negro no eran menores, señalan las estadísticas. Sin embargo, poco se habla de un fenómeno que crece dentro de este grupo racial y es la estratificación, muchos mejoraron, aunque con amplias diferencias. Según explica un académico, "antes solo había una clase negra, hoy hay alta, media y baja".

El presidente Barack Obama y su llegada a la Casa Blanca es el mejor ejemplo del progreso de los afroamericanos: nació de una pareja interracial (algo que estaba prohibido en la mitad del territorio estadounidense), estudió en una buena universidad, hizo una carrera política y llegó a la presidencia. Su discurso de "no hay una América blanca y una negra, somos un solo país", hizo pensar que el tema de la discriminación racial sería revisado. No ha pasado. Con los recientes casos el presidente anunció una serie de medidas, pero muchos lo acusan de no hacer lo suficiente.

Paul Cassell, profesor de derecho de EE.UU. dice que los antecedentes del departamento de Justicia en casos altamente mediatizados no inspiran confianza. Bajo la primera presidencia de un afro-estadounidense de la historia del país, el departamento de Justicia no adoptó ninguna decisión en su investigación sobre la muerte de un joven negro, Trayvon Martin, en un suburbio de Miami, a quien dos años atrás, un vecino hispano le disparó aduciendo legítima defensa.

El secretario de Justicia abrió investigaciones similares sobre eventuales violaciones de derechos civiles en la muerte de un estudiante negro en agosto en Ferguson (Misuri) y en la de un adolescente negro de 12 años a fines de noviembre en Cleveland (Ohio).También en ese caso, cuando la investigación local fue abandonada en Ferguson, Holder se apresuró a afirmar que la investigación federal continuaba, "rigurosa" e "independiente". Pero "luego de mucha agitación en los últimos meses, no hemos recibido información sobre las investigaciones federales", recordó Cassell, experto de la universidad de Utah, en un artículo publicado en el Washington Post.

Informaciones filtradas a los medios sugieren que el Departamento de Justicia no cuenta con pruebas para entablar un juicio por racismo en Ferguson o Miami. “La ley federal en materia de derechos civiles ha puesto la barra extremadamente alta en este tipo de casos”, advirtió Holder, también afro-estadounidense. Pero “no abandonaremos antes de que se fortalezca la confianza” entre las fuerzas del orden y la comunidad negra, prometió el presidente Obama.

“Enfrentamos problemas que tienen realmente alcance nacional y que amenazan a todo el país", reconoció. Pero "como nos lo recordaba el doctor King (...) es solamente cuando está muy oscuro que uno puede ver las estrellas". Por medio de iniciativas nacionales, el gobierno de Obama busca reforzar los lazos entre la policía y la comunidad negra y anunciará pronto "rigurosas restricciones" sobre los controles en base a la apariencia física de quienes sean interpelados por la policía. “Pero la lucha continúa. Vendrán otras tempestade”, advirtió Holder.