Más seguridad en la frontera

Esa parece ser la principal condición republicana para impulsar el proyecto de reforma migratoria en EE.UU.

Un grupo de jóvenes hijos de inmigrantes protesta a las afueras del Capitolio. / EFE
Un grupo de jóvenes hijos de inmigrantes protesta a las afueras del Capitolio. / EFE

Los senadores demócratas y republicanos que lideran las negociaciones para la reforma del sistema de inmigración de Estados Unidos presentaron esta semana una nueva enmienda que endurece las medidas de seguridad en la frontera. Se trata de uno de los apartados claves para lograr que se apruebe la legislación en el Senado, ya que responde a las exigencias de la mayoría de los conservadores que han mostrado dudas sobre el proyecto legislativo.

“Es un momento esencial en los esfuerzos para aprobar esta legislación. Nos encontramos en las 24 o 36 horas definitivas”, aseguró el senador republicano Lindsey Graham, miembro del Grupo de los Ocho, tras las últimas negociaciones. Los senadores habrían acordado cambios al proyecto para reforzar la frontera con un presupuesto de US$30.000 millones.

“Hay quien ha descrito este acuerdo como un despliegue de efectivos en la frontera”, afirmó el senador republicano Bob Corker, uno de los conservadores que han sumado su respaldo a la reforma, durante la presentación de la enmienda en el Senado. “Pero la verdad es que estamos invirtiendo recursos en la frontera como no se ha hecho nunca antes”.

El pacto anunciado crearía medidas para la ampliación del muro entre México y Estados Unidos, duplicaría el número de agentes destinados a la seguridad y aumentaría el presupuesto para el uso de drones —aviones no tripulados— con el objetivo de vigilar la entrada ilegal de personas.

La vinculación del aumento de la seguridad en la frontera con el acceso a la ciudadanía ha distanciado a demócratas y republicanos desde el inicio de las negociaciones. Mientras que la Casa Blanca y el Partido Demócrata rechazan condicionar la regularización de indocumentados con el nivel de seguridad fronteriza, los conservadores plantean que sea el Congreso el que decida, antes de tramitar la ciudadanía de los indocumentados, si se ha protegido suficientemente la región límite con México.

El senador Marco Rubio, miembro del Grupo de los Ocho y uno de los líderes republicanos en materia de inmigración, reconoció en la cadena de televisión Fox News que “no se trata de una medida contra los inmigrantes”, ni se intenta castigar a nadie. “Somos un Estado soberano y como tal tenemos el derecho a proteger nuestras fronteras y a decidir quién tiene permiso para entrar en nuestro país”.

La seguridad fronteriza fue uno de los primeros requisitos impuestos por los senadores republicanos en las negociaciones en torno a la ley y puede resultar determinante en la votación final. El pacto con más senadores republicanos llega apenas dos días después de que la Oficina de Presupuesto del Congreso anunciara que la reforma del sistema de inmigración, tal y como está planteada en el Senado, reduciría en un billón de dólares el déficit de EE.UU. durante las dos próximas décadas.

Mientras, el Comité Jurídico de la Cámara de Representantes continúa debatiendo su propio texto legislativo, el cual está rodeado de incertidumbre porque no incluye aspectos esenciales de la reforma, como la vía para regularizar a 11 millones de indocumentados. El líder republicano y portavoz de la Cámara, John Boehner, aseguró que confía en que salga adelante este mismo verano, a pesar de que sus diferencias con la propuesta del Senado pueden dificultar cualquier acuerdo final.