Masiva marcha expresa creciente malestar social en Argentina

Decenas de miles de personas manifestaron en Buenos Aires y en otras ciudades contra el gobierno argentino.

AFP

La multitudinaria marcha opositora que se multiplicó en varias ciudades de Argentina refleja un creciente malestar social atizado por presuntos hechos de corrupción y un polémico plan de reforma judicial, a seis meses de cruciales elecciones legislativas.

"Millones de personas en la calle muestra un profundísimo estado de descontento. Es un reclamo levantando la mano, diciendo 'acá estamos, miranos, es un grito a un sordo'", ilustró el sociólogo Jorge Giacobbe, en diálogo con la AFP.

Decenas de miles de personas manifestaron la noche del jueves en Buenos Aires y en otras ciudades contra el gobierno argentino y en rechazo a una reforma que, según ellos, pretende limitar la independencia judicial.

"Es la tercera marcha en siete meses y coincide con la caída de la imagen de la presidenta Cristina de Kirchner, tras lograr el 54% de los votos (en las presidenciales de octubre de 2011) y de tener el 60% de imagen positiva hace ocho meses", dijo a la AFP la socióloga y consultora política Graciela Römer.

A seis meses de las próximas elecciones legislativas, se ahonda el clima de confrontación política, aunque aún no se perfila un dirigente, sector o partido opositor que aglutine el voto de los descontentos.

"Ahora quienes planteamos una alternativa tenemos que unirnos porque el día después el mensaje es clarísimo: aquí hay dos países", dijo el diputado peronista disidente Francisco de Narváez.

En la protesta del jueves, llamada '18A' (18 de abril), convocada por las redes sociales participaron dirigentes opositores, a diferencia de las anteriores marchas contra el gobierno, del 13 de septiembre y del 8 de noviembre pasados, en las que no estuvieron.

El dirigente socialista Hermes Binner, segundo en las elecciones presidenciales de 2011, calificó a la marcha de "sorprendente por la cantidad de gente en la calle" pero admitió que la oposición debe escuchar a "la gente que pidió 'únanse'".

Según la socióloga Römer, "el clima general de descontento está vinculado a la inseguridad y la violencia, al deterioro del salario a raíz de la inflación, al creciente temor a la pérdida del trabajo por el estancamiento de la economía, después de varios años de crecimiento, que se suman a las denuncias de 'mala praxis' y corrupción".

Este mitin se centró en el rechazo a la reforma del Poder Judicial que impulsa Kirchner y que avanza en el Congreso, donde el oficialismo impone su mayoría en ambas cámaras.

"Lo que generan estas marchas es que miles que sufren en soledad se dan cuenta que hay otros miles que sufren como ellos. Se construye una causa de un tiempo nuevo", dramatizó Giacobbe.

Según una reciente encuesta de la consultora de Giacobbe, realizada sobre 1.200 casos en la provincia de Buenos Aires, donde vive más de un tercio del padrón electoral, la imagen positiva de Kirchner es de 32,6% y negativa de 41,8%.

"Hay un estilo de gestión que se asocia a la falta de sensibilidad para capturar las temáticas que preocupan, a la soberbia, a la tensión permanente y genera un rechazo muy fuerte", abundó Römer.

Giacobbe reconoció no obstante que "hay muchos sectores que aplauden con absoluta legitimidad al gobierno" .

"Hay mucho rico que le va muy bien y mucho pobre al que le va bien y que aplaude, y sectores como los gays, que son el 8% del electorado, o como los jubilados o las madres solteras" enumeró en alusión a los beneficiados por las políticas de Kirchner.

La marcha involucró a un heterogéneo arco de voces críticas del gobierno que fueron desde los gremios alineados con un sector de la central sindical Confederación General del Trabajo (CGT), liderado por Hugo Moyano, un exaliado de Kirchner, y dirigentes socialistas, hasta sectores de derecha.

"Me sigue sorprendiendo la visión en negro que algunos sectores tienen del país. No ven nada que rescatar, parece que vivimos en una década infame, oscura. No hay ningún resquicio", señaló el filósofo Ricardo Forster en declaraciones a la agencia oficial Télam.

Forster, integrante de Carta Abierta, un espacio de intelectuales y académicos aliados al gobierno, ponderó "el derecho a expresar su disconformidad" de un sector de la población, aunque advirtió que en democracia "hay un momento que define la legitimidad soberana que son las elecciones".