Matrimonio gay en Irlanda es un "desafío" para la Iglesia

22 años después de la despenalización de la homosexualidad en Irlanda, el sí al matrimonio gay logró un amplio 62% de los votos.

AFP

La Iglesia no emitió "anatema" tras la victoria aplastante de los partidarios del matrimonio gay en Irlanda, pero reconoce que constituye un "desafío" y una "derrota", señaló este lunes el diario del Vaticano, l'Osservatore Romano, al día siguiente del referéndum.

"No hay anatema, sino un desafío a enfrentar por parte de toda la Iglesia", escribe l'Osservatore, en tanto el Vaticano y el papa no reaccionaron oficialmente ante esta consulta electoral.

"Una gran parte de los comentarios del mundo eclesiástico analizan con lucidez el resultado, reconociendo la realidad de los hechos, e inclusive la distancia, en ciertos ámbitos, entre la sociedad y la Iglesia", añade.

"El margen entre el sí y el no es demasiado amplio como para no aceptar la derrota: ésta es resultado de la gran participación, en particular de los jóvenes", señala el diario del Vaticano.

Veintidós años después de la despenalización de la homosexualidad en Irlanda, el sí al matrimonio gay logró un amplio 62% de los votos.

El arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, reaccionó afirmando que en adelante la Iglesia debe "abrir los ojos" y "encontrar un nuevo lenguaje".

Además, se "congratuló" de la felicidad "que los gays y lesbianas deben sentir en este día", reconociendo que la Iglesia "no siempre fue respetuosa" de las aspiraciones de cada uno.

Citado por l'Osservatore Romano, el cardenal domínico Georges Cottier, exteólogo de la Casa pontificia, juzgó que no se puede comprender una tal victoria del sí "sin tomar en consideración el escándalo de la pedofilia que ha sacudido a la Iglesia irlandesa". "Es la respuesta de la gente a lo que ocurrió en los últimos años", estimó.

Utilizando un lenguaje tolerante, el papa Francisco llamó a los católicos a "no juzgar" a los homosexuales "que buscan sinceramente" a Dios, pero también se refirió al catecismo de la Iglesia católica, que continúa describiendo al acto homosexual como "desordenado".