McDonald’s, el centro de la protesta anticapitalista

La cadena de comida rápida más grande del mundo cumple 60 años de su fundación. La revista estadounidense The Atlantic reseña algunos episodios en los que la marca ha sido asociada a las políticas de Washington.

Es la cadena de comida rápida más grande del mundo. Tiene más de 35.000 puntos de venta en 119 países y al año factura más de US$ 25.000 millones. Es una de las marcas más conocidas a nivel mundial y como reseña la revista norteamericana The Atlantic en su página web: McDonald´s también es uno de los principales focos de protesta en el mundo. La razón: ser uno de los más fuertes íconos del capitalismo en el planeta.

Esta semana, la cadena cumple 60 años de existencia, desde que fue fundada por Ray Kroc en Des Plaines, en el estado de Illinois y esta semana también, 130 puntos de McDonald´s fueron selladosen Japón debido a que no estaban cumpliendo con la ingente demanda del público y necesitaron de reformas. Al final puede parecer una buena noticia, sin embargo, The Atlantic indaga por ese otro componente que no tiene que ver con la rentabilidad del negocio, sino con odio que la marca absorbe por el antiamericanismo de ciertas regiones y países.

The Washington Post reseñaba recientemente la campaña que dos cineastas rusos iniciaron su país para convertir las sucursales de McDonald´s en focos para la transmisión de un mensaje concreto: “Vamos a comer en casa”, como una manera de subvertir la influencia de la comida rápida en su dieta. De acuerdo con el diario, la propuesta ha tenido sonoridad, al punto de que el presidente, Vladimir Putin, puso a su gabinete a revisar la propuesta. Ya entre los antecedentes de esta aparente tensión estaba la clausura de los tres puntos de venta de McDonald´s en Crimea.

Una vez las milicias prorrusas controlaron hace más de un año la península, McDonald´s dejó de existir. Hoy en esos puntos se encuentra el letrero de Rusburguer, una cadena nacionalista que no vende Big Macs, sino hamburguesas “zar”.

Los investigadores Erich Schlosser y Charles Wilson han estudiado los ataques a puntos de venta de McDonald´s en el mundo. En Afganistán e Irak, durante y años después de la invasión estadounidense, la cadena de comidas rápidas, para ciertos opositores de las políticas de Washington, era y es el centro de las indignación contra la intervención extranjera, como si las hamburguesas que vendieran fueran a financiar la muerte de su propia gente.

Hay registros de ataques además en Ecuador, Indonesia, Arabia Saudita, Líbano, Turquía, España, e Italia. Dos casos llamativos que representan el poder político de McDonald´s: en 1990, cuando terminaba la Guerra Fría, la cadena abrió una sucursal en la Plaza Pushkin de Moscú y hoy es posible hallar las fotografías de las enormes filas que formaban los rusos para poder comprar un combo. En 2002, durante la conmemoración del aniversario de la muerte del expresidente, Salvador Allende, un grupo de manifestantes incendió un McDonald´s al son de proclamas antiimperialistas.

Por estos días, la cadena de los dos aros, la del payaso Ronald McDonald´s, sufre también protestas en Estados Unidos. Los trabajadores americanos se unieron para pedirle a la compañía un salario mínimo de US$ 15 por hora en ciudades como Denver, Chicago y Nueva York, una petición a la que se plegaron otros colectivos laborales, como el de la súper tienda Walmart. De puertas para adentro del país, los empleados se oponen también a esa otra faceta del capitalismo que los críticos no dudan en señalar: la explotación laboral.

Lea el artículo ‘How McDonald´s became a target for protests’: http://www.theatlantic.com/business/archive/2015/04/setting-the-symbolic-golden-arches-aflame/390708/

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