Médicos Sin Fronteras: ponerse en riesgo para salvar vidas

La organización humanitaria cumple 45 años. Ha afrontado misiones médicas en países con duros conflictos como Somalia, Colombia, Afganistán y Siria. David Cantero, el director de la seccional de América Latina, repasa los retos del próximo año.

En 1980, miembros de MSF tuvieron que atender a los pacientes de Afganistán en la clandestinidad hasta que fueron autorizados a cruzar la frontera. / MSF

¿Cuáles han sido los conflictos más complejos en los que han prestado su ayuda?

Médicos Sin Fronteras ha estado presente desde su creación en la gran mayoría de los conflictos que han ocurrido en el mundo. Normalmente no nos gusta establecer un ranquin, pero podría citar, por ejemplo, crisis muy complejas, como el genocidio de Ruanda, la guerra de los Balcanes, Somalia (de donde tristemente tuvimos que marcharnos después de 22 años de trabajo) y ya en la actualidad Siria, por nuestra falta de acceso a una gran parte del país, y Yemen, donde se está librando una guerra muy sangrienta que, sin embargo, está fuera del radar y el interés de los medios.

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¿Cuáles son las presiones (tanto del conflicto como de los gobiernos) que enfrentan en campo?

Trabajar en ayuda humanitaria significa negociar, adaptarse, reinventarse; lo que resulte necesario para llegar a asistir a los más necesitados. Pero son nuestros principios humanitarios de independencia, imparcialidad y neutralidad los que nos ayudan a navegar y nunca perder el rumbo ni la persistencia.

¿Cómo ve la crisis migrante hacia Europa para el próximo año?

Los conflictos y situaciones que está generando este desplazamiento no van a solucionarse a corto plazo. Si las situaciones en origen no cambian y las políticas en los lugares receptores como Europa tampoco, esto sólo puede hacer que la situación empeore. Hoy ya podemos decir que el 2016 ha sido el año más mortífero en el Mediterráneo, en el que nuestros barcos han rescatado a 19.708 personas de embarcaciones hacinadas.

Este año tuvieron que afrontar la crisis de migrantes y la guerra en Siria. ¿Qué enseñanza les deja esa experiencia?

Que las personas seguirán huyendo de la guerra, y mientras no haya vías seguras para llegar a Europa, seguirán cayendo en las manos de las mafias que se benefician de esta situación. Y que continuarán ocurriendo muertes a las puertas de un continente como el europeo, que tiene, no sólo los medios, sino la responsabilidad legal y moral de que esto no ocurra.

¿Qué situaciones sociales de gran calado, que requieran su atención, ven en América Latina?

En muchos casos, el problema de la migración se da porque hay países, sobre todo en Centroamérica, que sufren unas tasas de violencia muy altas (en algunos casos las más altas a nivel mundial). La violencia sexual está muchas veces ligada a esto y no sale a la luz. Está invisibilizada. Para nosotros, ese es un eje muy importante de nuestro trabajo en países como México, Colombia y Honduras. Y esperamos poder extenderlo a otros países.

¿Qué ha pasado con la investigación del bombardeo (perpetrado por un avión de EE. UU.) al hospital de MSF en Kunduz?

Aun después de todo nuestro esfuerzo, no hemos conseguido que se realice una investigación independiente e imparcial como amerita. Según el derecho internacional humanitario, existen los mecanismos, pero no son funcionales por varias razones. El ejército estadounidense ha llevado a cabo una investigación propia y ha compartido con nosotros sus resultados, que en realidad nos dejan con más preguntas que respuestas y muy frustrados tras saber que los culpables del asesinato de 42 personas han recibido únicamente una sanción administrativa.

Cuando está en terreno, ¿qué es lo que más les impacta de aquellos pacientes que conocen?

Yo no soy médico y por eso no atiendo pacientes directamente, pero lo que más me impacta supongo que son las ganas del ser humano por sobrevivir, de una madre o padre por proteger a su hijo.

¿Cuáles son los retos para el próximo año?

Principalmente son dos. Por un lado, acceder a las poblaciones más necesitadas, por ejemplo en Siria o en el estado de Borno, en Nigeria, donde está ocurriendo una grave crisis nutricional. Por el otro, conseguir que otras organizaciones se sumen a trabajar en los lugares más olvidados y complicados del mundo, como Yemen, la República Centroafricana o Sudán del Sur, donde muchas veces nos sentimos demasiado solos frente a las grandes necesidades que existen y que nos superan con creces.

 

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