En medio del caos aparecen los chinos

Después de anunciar un recorte presupuestal de aproximadamente US$33.000 millones, que afectará áreas sociales prioritarias, Dilma Rousseff, recibió la visita del primer ministro de la República Popular de China, junto con cinco ministros y 120 empresarios.

El primer ministro chino, Li Keqiang, y la presidenta Dilma Rousseff, luego de firmar acuerdos. / AFP

Firmaron 35 acuerdos y se habla de inversiones chinas en Brasil por un valor “estratosférico”, lo que demuestra el deseo de Pekín de profundizar sus relaciones con Brasil, apoyar uno de los países de los Brics y seguir influyendo en la agenda global.

Brasil es hoy el más importante socio comercial de China en América Latina y uno de los más importantes en el mundo. Con China, Brasil ha logrado un importante superávit en su balanza comercial. No obstante, ya hacía tiempo que la Cancillería brasileña y otros sectores gubernamentales intentaban dar un salto cualitativo en esa relación comercial: exportar no sólo commodities, sino también productos de mayor valor agregado. Aunque China siempre decía que sí, no se notaba una voluntad política real para que eso sucediera.

Sin embargo, esta vez firmaron 35 acuerdos que demuestran que los chinos realmente van a invertir en Brasil, sin condicionamientos de la política económica interna. China comprará 22 aviones de Embraer y concederá créditos a Petrobras. Brasil jugará un papel importante en lo que se refiere a la seguridad alimentaria de China: la compra de carnes y granos brasileños estará en el orden del día.

Los acuerdos establecen inversiones significativas en el área de infraestructura: ferrocarriles, puertos, aeropuertos, carreteras e hidroeléctricas. Entre ellos se destaca la ferrovía transcontinental, proyecto que será desarrollado por China, Brasil y Perú, y que va a cruzar Brasil de este a oeste, y América del Sur, conectando el océano Atlántico y el Pacífico.

Este escenario demuestra que China quiere pisar fuerte fuera de su zona de influencia. La firma de estos acuerdos coincide con los intereses nacionales chinos y las urgencias domésticas de Brasil.

En el encuentro realizado entre China, América Latina y el Caribe, la potencia asiática anunció que invertiría US$250.000 millones en la región en los próximos 10 años. Con eso se incrementaría la presencia de Pekín en una zona de influencia tradicional de Estados Unidos. Hoy China es el principal socio comercial de Brasil y en los próximos años lo será de Argentina, Ecuador y Venezuela.

De ese modo, América Latina intenta diversificar sus relaciones y pareciera estar construyendo un nuevo eje geopolítico. Sin embargo, no se vislumbra una alternativa para modificar su principal pauta de exportación en el siglo XXI: las commodities. Por ahora, China triangula las relaciones extra e intrarregionales de América Latina. La esperanza es que sea una cooperación de nuevo tipo y que se cumpla lo anunciado por Pekín: “Una nueva plataforma de cooperación sin hegemonía”.

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