Migración, economía y crisis, temas clave en el encuentro entre Obama y Peña Nieto

Es una de las citas más importantes del año: los presidentes de EE.UU. y México tienen temas candentes sobre la mesa.

Los dos países comparten una frontera de 3.185 kilómetros. Quizás la más transitada del mundo (350 millones de personas pasan cada año). Por eso todo lo que sucede en un lado, repercute en el otro. Y por eso en la Casa Blanca hay preocupación: el comercio, la inmigración, el tráfico de personas y muchas otras dinámicas propias de la frontera serán hoy abordadas en el encuentro entre el presidente estadounidense, Barack Obama, y el mexicano, Enrique Peña Nieto. La visita oficial comienza este martes 6 de enero y termina el miércoles servirá también para renovar los esfuerzos de ambos países para fortalecer los mecanismos de cooperación.

La comitiva mexicana estará integrada por los secretarios de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade; Gobernación, Miguel Ángel Osorio; Hacienda, Luis Videgaray; Economía, Ildefonso Guajardo, y Energía, Pedro Joaquín Coldwell, así como por el procurador general (fiscal), Jesús Murillo, y el director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, Eugenio Ímaz, entre otros. La Cancillería mexicana destacó que Estados Unidos es el principal socio comercial de México, al ser el destino del 77 % de las exportaciones del país latinoamericano y el origen de casi el 50 % de sus importaciones.

En una entrevista a la cadena de habla hispana Telemundo, Obama dijo el 9 de diciembre que Estados Unidos había ofrecido ayuda a México para esclarecer el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre, un hecho del que dijo que "no tiene cabida en una sociedad civilizada". "Hemos ofrecido asistencia para descubrir exactamente qué pasó, nuestras capacidades forenses, nuestra capacidad de llegar al fondo de lo que pasó", dijo el presidente estadounidense, y añadió que es importante ayudar a México a "fortalecer su sistema de justicia penal y capacidades investigadoras".

El viernes pasado, el subsecretario mexicano de Relaciones Exteriores para América del Norte, Sergio Alcocer, quien formará parte de la comitiva de Peña Nieto en Washington, confirmó en rueda de prensa que México aceptó el ofrecimiento estadounidense de asistencia en el caso de los estudiantes. "Se aceptó el ofrecimiento que hiciera el Gobierno de Estados Unidos de apoyar con personal del FBI, específicamente dirigido al tema de la interpretación del ADN y el ordenamiento de la información alrededor de esto", señaló. Argumentó que "el Gobierno mexicano está molesto, indignado por lo sucedido, algo calificado de barbarie" y añadió que el país ha contado "con la cooperación de países como Austria y Argentina, además de ofrecimientos de otros como Chile y Estados Unidos", a los cuales dio las gracias.

Desde 2007, Estados Unidos ha aportado a México fondos por más de US$2.000 millones a través de la iniciativa Mérida, un proyecto conjunto entre ambos países para combatir la delincuencia organizado. La ONG Human Right Watch aseguró en un comunicado que “México está atravesando la crisis de derechos humanos más grave en años, en la cual miembros de las fuerzas de seguridad participan en abusos terribles que rara vez son sancionados”, observó Daniel Wilkinson, director adjunto de la División de las Américas de HRW.

Dos atrocidades ocurridas recientemente —el asesinato de 22 personas por soldados en junio en Tlatlaya, Estado de México, y la desaparición forzada de 43 estudiantes en Iguala, Estado de Guerrero, en septiembre— han captado la atención de los medios internacionales y han generado masivas protestas en México. Los dos casos reflejan un patrón más amplio de abusos e impunidad, y son en gran parte consecuencia del fracaso del gobierno mexicano para abordar el problema, indicó Human Rights Watch. Desde que el entonces Presidente Felipe Calderón inició una “guerra contra el narcotráfico” en 2007, miembros de las fuerzas de seguridad mexicanas han estado involucrados en serias violaciones de derechos humanos, incluidas torturas, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas. Human Rights Watch ha documentado estos abusos cometidos por fuerzas de seguridad a lo largo del país, incluidos 149 casos de desapariciones forzadas. Expertos en derechos humanos de Naciones Unidas han reportado que la tortura es una práctica “generalizada” en el país y que hubo “numerosas” ejecuciones extrajudiciales cometidas por fuerzas de seguridad.

El gobierno de Peña Nieto se ha comprometido a adoptar medidas para investigar y juzgar los abusos, pero no ha concretado en la práctica sus propias iniciativas. Se supone que el 15 por ciento de la asistencia estadounidense brindada en el marco de la Iniciativa Mérida está supeditada a que México cumpla una serie de requisitos básicos de derechos humanos, entre los cuales se incluyen asegurar que se investiguen y juzguen las violaciones de derechos humanos cometidas por miembros de las fuerzas de seguridad.

El gobierno de Estados Unidos no debería certificar que México ha cumplido con los requisitos de derechos humanos hasta que México demuestre avances significativos en el juzgamiento de abusos cometidos por miembros de las fuerzas de seguridad, indicó Human Rights Watch. “Si el Presidente Obama aspira realmente a ser un buen socio, debe estar dispuesto a decir lo que el gobierno mexicano necesita escuchar”, observó Wilkinson.


* Migración

El año pasado, Estados Unidos vivió la crisis más grave en materia migratoria. Cerca de 50.000 menores de edad viajaron solos para cruzar la frontera en solo ocho meses. Los niños revelaron un crisis de magnitud extraordinaria y pusieron en evidencia el papel de los traficantes y la violencia. Muchos de los niños provenían de Guatemala, Honduras y El Salvador, pero la mayoría eran de México, por eso el tema es tan importante.

Entre octubre de 2013 y mayo de 2014 la Patrulla Fronteriza ha detenido a 46.188 menores de 17 años. Hace 13 años la cantidad de niños indocumentados que llegaban a EE UU no superaba un promedio de 6.700 al año. Según el subsecretario mexicano de Relaciones Exteriores para América del Norte, Sergio Alcocer, el presidente Peña Nieto aprovechará el viaje para reconocer las acciones lanzadas por Obama el 20 de noviembre, cuando anunció medidas encaminadas a dar alivio migratorio a unos cinco millones de indocumentados en EE.UU., el 80% de ellos de origen mexicano.

El funcionario dijo que México estará disponible para ofrecer ayuda a los indocumentados mexicanos que desean acogerse al programa de Obama, lo cual quedará claro en la reunión bilateral, cuyo fin principal será dar profundidad a la relación entre las dos naciones. Acerca de la seguridad, se debatirá sobre el patrullaje conjunto en la frontera, el intercambio mutuo y el respeto de la soberanía.