Migrantes en Colombia: un flujo que no se detiene

Aunque el número de cubanos se ralentiza, ahora es la cantidad de haitianos la que se incrementa en esta ruta hacia EE.UU. Países de tránsito piden cambios en las políticas migratorias.

A Turbo (Antioquia) llegaron 1.300 isleños con el objetivo de seguir su recorrido por tierra hasta EE.UU. Migración Colombia los deportará a Cuba y Ecuador. / CNN
A Turbo (Antioquia) llegaron 1.300 isleños con el objetivo de seguir su recorrido por tierra hasta EE.UU. Migración Colombia los deportará a Cuba y Ecuador. / CNN

La migración en Colombia es noticia por tres razones. Primero, según el diario El Tiempo, la Fiscalía destapó una red de tráfico de migrantes en la que participaban funcionarios de Migración Colombia, la Cancillería, la Registraduría y la Dijín. La red expedía pasaportes falsos por pagos entre los $5 y $10 millones con información falsa para que cientos de migrantes irregulares pudieran hacer su camino por el país. Migración Colombia, junto con la Fiscalía, estuvo más de seis meses tras los sospechosos, entre ellos Óscar Javier Gómez Moreno.

Segundo, hay aproximadamente 1.300 cubanos varados en Turbo, cerca del borde con Panamá, que hacen la travesía terrestre para llegar a EE.UU. y que serán deportados. El presidente Juan Manuel Santos dio instrucciones a la Policía para revisar su situación. Además, las autoridades migratorias de Colombia y Centroamérica —los países por donde transitan estos migrantes— se reunieron el pasado jueves para discutir un plan que disminuya el flujo migratorio. Una de las posibles soluciones, si se lanza un análisis inmediato, es que los países de destino —como EE.UU. y Canadá— redefinan las ventajas que dan a ciertos migrantes, mientras los países de tránsito (como Colombia y Costa Rica) alientan corredores humanitarios para detener el tráfico de migrantes, del que se lucran decenas de “coyotes” (traficantes).

Los migrantes cubanos han pedido al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que intervenga para facilitar el ingreso “de manera segura a su país”. La ley migratoria de EE.UU. les da beneficios.

Y tercero, cientos de miles de venezolanos esperan que la frontera en Cúcuta sea reabierta para abastecerse de alimentos. Las cancillerías de Venezuela y Colombia se reunirán este jueves para debatir la apertura de la frontera.

El director de Migración Colombia, Christian Krüger, discute sobre los planes para disminuir el número de migrantes (en su mayoría cubanos y haitianos) que pasan por territorio colombiano y revela, en diálogo con El Espectador, las propuestas que hará Colombia para la reapertura de la frontera en Cúcuta.

¿Qué está pasando en Turbo?

Tenemos a un grupo de migrantes irregulares en Turbo, la mayoría de ellos cubanos, que quieren llegar a Estados Unidos. ¿Qué piden? Lo mismo que hicieron en Costa Rica y en Panamá: que les pongamos un vuelo que les permita llegar hasta México. ¿Cuáles son los inconvenientes? Son tres. El primero es que México nos notificó que no va a recibir más vuelos de estos. El segundo es que tenemos una legislación clara en materia de tráfico de migrantes. Si bien es cierto que la migración irregular no es un delito en Colombia, el tráfico de migrantes, los que se lucran o permiten esta actividad, son considerados delincuentes. Entonces, nosotros no podemos permitir que se monten en un vuelo, porque estaríamos siendo copartícipes del tráfico de migrantes. El tercer punto es más práctico que legal: donde permitamos un solo vuelo de estos, no sólo vamos a tener cubanos (en Ecuador hay al menos 40.000), sino que vamos a tener otras nacionalidades, porque no podemos hacer diferenciación.

Pese a la deportación, la migración continuará. ¿Qué hará el Gobierno?

Se va a crear un comité nacional de lucha contra el tráfico de migrantes. Este comité lo lidera el Ministerio del Interior. En ese comité, vamos a proponer la expedición de un Conpes en materia de migración irregular. Claramente, Colombia está afectado: no es la causa ni el origen de esta situación. En ese sentido, estamos buscando con estas reuniones una solución a este fenómeno, porque los que luchamos con eso somos, en realidad, nosotros. A muchos de los países de origen no les interesa que se los devolvamos, por cualquier motivo. Y los países de destino no hacen nada para cambiar sus políticas migratorias. ¿Quiénes están en la mitad? Nosotros.

¿Siguen llegando cubanos?

El flujo de los cubanos se ha disminuido (hasta el 30 de junio, 3.010 habían sido deportados). Se ha bajado mucho. Ahora lo que ha crecido es el flujo de haitianos (de 35 en 2015 a 3.516 en lo que va de este año). Vemos más haitianos que cubanos. ¿Qué hay en ese caso? Parece que están pasando por trochas. Y no sólo por Colombia, sino por Panamá, Costa Rica, Nicaragua.

¿Ya les han pedido a las autoridades de los países de destino y de origen que cambien sus políticas migratorias?

Antes de 2012, las autoridades migratorias de la región no se hablaban. Hoy en día hacemos labores conjuntas. Con la Red Iberoamericana de Autoridades Migratorias nos hemos reunido para compartir los diferentes fenómenos. La conclusión de este año fue que para combatir el tráfico de migrantes se tiene que mirar la política migratoria de los países de destino y origen y, en segundo lugar, que se deben establecer políticas similares en los países de la región sobre migración. La canciller dijo que gran parte del inconveniente que se presenta son las políticas migratorias de los países de destino. Mientras existan esos beneficios, seguirá. Eso no existe a nivel mundial: que un migrante irregular llegue a un país y le den plata mensual, salud, educación, vivienda, eso no existe. Aquí podemos seguir haciendo muchas cosas y seguro disminuirá el tráfico, se combatirá (seguiremos capturando a traficantes como hasta ahora, que hemos capturado a 76 “coyotes”), pero mientras existan esos beneficios es muy complejo.

¿Cómo entran estos migrantes a territorio colombiano?

A pesar de que hay varias vías de entrada, sucede un fenómeno peculiar: independientemente de por dónde entren, la salida generalmente sí es la misma, por el golfo de Urabá. A raíz de lo que pasó en Turbo, se implementaron más controles en la frontera con Ecuador. Entonces están buscando otras rutas. Por ejemplo, ahora llegan a Leticia desde Tabatinga, se van vía fluvial, pasan y llegan a Puerto Asís y hacen su recorrido. Hemos detectado otras rutas en Cúcuta y Maicao. Ecuador les puso visa a los cubanos y ahora llegan a Guyana. Prefieren no pasar por Venezuela. Se meten a Brasil y ahí comienzan su recorrido. Algunos van por Perú y otros por Ecuador.

¿Cuánto cobra un “coyote”?

Según la modalidad. La principal es la terrestre. Puede cobrar entre US$1.500 y US$2.500 por atravesar solo Colombia. No hasta Estados Unidos. Imagínese: este año ya llevamos 9.377 deportados. Multiplique por US$2.500. Es una suma importante. Y esos son los que hemos deportado, otros que no detectamos, seguro han pasado. Hay otra modalidad: aérea. No es muy común, por los costos que tiene. Si un migrante quiere hacer ese trayecto, lo tiene que “chapear”: documentar como otra persona para salir del territorio, puede llegar hasta México con esa nueva documentación. No es una modalidad muy usada, porque es de más fácil detección, por un lado, y porque es más costosa, puede llegar a los US$6.000.

¿Los venezolanos están llegando con más frecuencia a Colombia?

No hay más de 30.000 cédulas de extranjería para venezolanos. Hace dos años había cerca de 21.000. La cifra tampoco es la que se piensa. ¿Qué pasa en la zona de frontera? Muchos pasan y aquí los contratan para muchos trabajos. En prostitución (si uno va a la frontera, gran parte de las que están trabajando son venezolanas), en temas de construcción. Están contratando de manera irregular. Acá se vienen a trabajar y se hacen en dos o tres días lo de un mes. Muchas venezolanas trabajan en peluquerías en Norte de Santander, o como trabajadoras domésticas. Cuando encontramos extranjeros irregulares, los tenemos que deportar. Pero nos hemos dado cuenta de que cuando deporto un extranjero, y éste tiene una familia, pues esta persona vuelve a entrar y sigue trabajando. Porque tiene que alimentar a su familia. El enfoque ahora es imponer sanciones económicas a aquellos que los contratan. Si está trabajando, debe tener su visa de trabajo. En 2015 deportamos 186 venezolanos y en 2016, 449.

¿A qué acuerdo quieren llegar sobre la posible apertura de la frontera?

Nos propusieron abrir la frontera de nuevo, como había sucedido hace unas semanas. Dijimos que no. No podemos estar abriendo la frontera cada ocho días para estas situaciones. Lo que se estableció y se acordó entre nosotros es que se va a abrir la frontera de manera definitiva. No va a volver a ser lo mismo que antes, que entraban y salían fácilmente. Se van a establecer controles. Acordamos establecer un documento para ingreso y salida del país, tanto de Venezuela como de Colombia. Vamos a establecer horarios, en principio, de 5 a.m. a 7 p.m. Un tercer acuerdo es que se van a abrir cinco puestos en la frontera. ¿Por qué se busca hacer esto? Por el beneficio de las zonas de frontera. La instrucción ha sido buscar fronteras reguladas y ordenadas. Antes, yo no sabía quién pasaba por la frontera.

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