La molestia contra EE.UU. se extiende en Europa

El gobierno alemán pidió explicaciones a Washington sobre el aparente espionaje contra Ángela Merkel mientras versiones apuntan a que en Francia las operaciones se practicaron sobre millones de ciudadanos.

Ángela Merkel

Alemania ha convocado el embajador de EE.UU. en Berlín, John B. Emerson, para reclamar que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Washington ha intervenido el teléfono de la canciller alemana Angela Merkel y de otros miembros del gobierno. Der Spiegel, un semanario alemán, informó de una investigación realizada por la agencia de inteligencia alemana, impulsada por la publicación, de la que se obtuvo información verosímil de que la agencia de espionaje de EE.UU., en efecto, había manipulado el teléfono de la canciller.

Además, el periódico británico The Guardian (que imprimió los documentos proporcionados por el extécnico de la NSA Edward Snowden en junio) hoy recibió otro documento clasificado que muestra que dicha agencia supervisó las conversaciones telefónicas de unos 35 líderes en el mundo, después de obtener los números por cuenta de funcionario en otro departamento del gobierno americano. Esta revelación sólo servirá para aumentar las tensiones diplomáticas entre los EE.UU. y sus aliados.

En consecuencia del abuso alegado de la privacidad de Merkel, Guido Westerwelle, ministro de Relaciones Exteriores, se reunió con el embajador de Washington en Alemania el jueves, una medida inusual entre dos países que han sido aliados durante década. Sin embargo, si se considera que la idea de espionaje es particularmente sensible en Alemania, el movimiento no es tan sorprendente: la gente todavía tiene recuerdos de ‘Stasi’, la agencia represiva de inteligencia que operaban en la antigua Alemania del Este, de donde viene Merkel.

Las acusaciones han provocado indignación en Alemania y en el resto del mundo. Steffen Seibert, portavoz de Merkel ha declarado que ella "desaprueba inequívocamente este tipo de prácticas, y si se confirman, las considera completamente inaceptable". Thomas de Maizière, ministro de Defensa de la nación, dijo a la cadena ARD que Washington y Berlín “no podían volver a la normalidad” y Thomas Oppermann, presidente de la Comisión de Secretos Oficiales del Bundestag (Cámara baja alemana), sostuvo que de confirmarse este espionaje a Angela Merkel, la "credibilidad" de Washington sufriría un daño considerable.

Cabe señalar que en julio los medios alemanes difundieron las versiones de Edward Snowden que sugerían que la NSA trabajó en estrecha colaboración con Alemania y otros estados del oeste." El informante aseguró: "ellos (la NSA) están en la cama con los alemanes, al igual que con la mayoría de otros estados occidentales". Entonces, la señora Merkel negó tener conocimiento de la colaboración.

El atropello a Berlín ha llegado apenas unos días después de que François Hollande, el presidente de Francia, trató con Washington el tema de los informes publicados por el periódico ‘Le Monde’, que sostenían que la NSA ha registrado las llamadas telefónicas privadas y mensajes de millones de franceses, incluidos algunos políticos y líderes empresariales. Además, según Glenn Greenwald, experiodista de 'The Guardian' y portavoz oficioso de Snowden, la NSA también “ha espiado en España”. Greenwald, a través de su cuenta en Twitter, indica que tiene todas las pruebas y que saldrán “muy pronto”.

Anteriormente, los líderes europeos parecían demasiado preocupados por las revelaciones publicadas por The Guardian en junio y proporcionadas por Snowden. Sin embargo, estos acontecimientos en los países europeos más influyentes indican el inicio de una desconfianza más intensa en las relaciones exteriores. De hecho, el miércoles, Seibert dejó claro que Alemania estaba exasperada por la lentitud de los americanos para responder a las preguntas detalladas sobre el escándalo de la NSA.

Viviane Reding, comisaria europea de Justicia, sentenció que "los escándalos de espionaje más recientes muestran que la protección de datos debe aplicarse a todo el mundo - si estamos hablando de mensajes de correo electrónico de los ciudadanos o del teléfono de Angela Merkel. Ahora necesitamos grandes reglas europeas para hacer frente a los grandes temores desprendidos de la vigilancia".

Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, aseguró que Estados Unidos "no está monitoreando y ni monitoreará las comunicaciones de la canciller", lo que no clarifica si Washington lo ha hecho antes. Carney adelantó que están revisando la forma en que recogerá información de la inteligencia para asegurar que "equilibran adecuadamente las preocupaciones de seguridad de nuestros ciudadanos y aliados con los problemas de privacidad que todas las personas comparten."

Los documentos proporcionados por Snowden han impactado también relaciones importantes de América. Der Spiegel señaló recientemente que algunos de los documentos que ha obtenido sugieren que la inteligencia de Estados Unidos había tenido acceso a las comunicaciones el expresidente de México Felipe Calderón, cuando aún estaba en el poder. Además, el mes pasado, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff pospuso una visita a Washington después de descubrir que la NSA había interceptado los mensajes que enviaba a otros funcionarios del gobierno brasileño y de Petrobras, la empresa petrolera estatal.

Varios aliados de los Estados Unidos han expresado su indignación por las acusaciones de espionaje. El debate actual sobre la vigilancia por el Estado parece intensificarse todos los días por las denuncias formuladas no sólo contra los EE.UU. sino también contra el Reino Unido y sus servicios de inteligencia operados desde el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ).

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