'Morales, de héroe a villano'

Los indígenas seguirán marchando hacia La Paz, oponiéndose a la construcción de una vía en sus territorios. Condenaron al gobierno por las violentas represiones del pasado domingo.

Mineros, docentes, médicos, universitarios, campesinos y ciudadanos del común se sumaron al paro nacional realizado el miércoles en Bolivia y convocado por la Central Obrera Boliviana (COB) para manifestar su repudio ante las represiones policiales hacia las marchas indígenas del pasado domingo. Las principales ciudades bolivianas se paralizaron. Las arengas condenaron como ‘mentiroso’ y ‘dictador’ al gobierno del presidente indígena Evo Morales.

A las 8:00 a.m. los manifestantes se congregaron en la zona de El Alto y desde ahí bajaron a la icónica plaza de San Francisco, en el centro de La Paz. Allí, dirigentes indígenas presentaron al gobierno sus exigencias y resoluciones: que liberen a los detenidos y rescaten a los desaparecidos tras la represión; que cancelen definitivamente la construcción de la vía que cruzaría la reserva ecológica Territorio Indígena y Parque Nacional Isoboro Sécure (Tipnis); que renuncie el ministro de la Presidencia, el de Obras Públicas y el de Relaciones Exteriores; que la marcha continúe hasta que todas las movilizaciones lleguen a La Paz, y que renuncie el recién nombrado ministro de Gobierno, Wilfredo Chávez.

Miembros del gabinete de Morales escucharon a los dirigentes y, hasta el cierre de esta edición, no habían dado una respuesta oficial. Las autoridades no intervinieron en las marchas, se limitaron a vigilar la sede de gobierno de Morales.

Para José Ortiz, dirigente de la Central Indígena de La Paz y líder de la vigilia que se lleva a cabo en la plaza de San Francisco desde el 15 de septiembre, el paro simbolizó la solidaridad que despertaron las “brutales represiones” contra los “hermanos indígenas, quienes buscan cumplir la promesa que hizo el presidente y luego olvidó: velar por la naturaleza y los pueblos ancestrales”.

Ortiz recordó que Morales fue nombrado Héroe Mundial de la Madre Tierra por la ONU en 2009 . La ONU se refirió a él como “el constructor de la nueva hermana república plurinacional de Bolivia y luchador por la democracia , la paz y el respeto del medio ambiente”. Su discurso sembraba esperanzas en los indígenas bolivianos —que son cerca del 62% de la población—.

“Ahora no tenemos esperanzas, estamos muy indignados por la decisión que atenta contra el medio ambiente y nuestras formas de vida. Morales pasa de héroe a villano”, dice Ortiz.

El discurso ambientalista e indigenista del mandatario empezó a tambalear desde 2008, cuando aprobó la construcción de la vía que atravesaría el corazón de la reserva natural Tipnis, razón por la cual los indígenas que allí habitan empezaron a marchar el pasado 15 de agosto desde Trinidad hasta La Paz para pedir la suspensión del proyecto.

El gabinete de Morales empezó a desmoronarse desde el pasado domingo, día de la represión policial. La ministra de Defensa, Cecilia Chacón, y el ministro del Interior, Sache Llorente, así como el viceministro del Interior y la directora nacional de Migración, dimitieron de sus cargos y negaron su responsabilidad en los excesos de las autoridades. Morales también negó ser responsable, aunque nombró una comisión para investigar los hechos y suspendió la construcción de la vía hasta que los indígenas de Beni y Cochabamba —por donde pasa la carretera— sean consultadas sobre el proyecto.

Pero esos indígenas ahora están marchando, indignados por la violenta represión, y aunque quieren que el gobierno respete la consulta previa —consagrada en la Constitución boliviana—, exigen la suspensión definitiva de la carretera.

Lauriana Kunurana Mama T’ajlla, madre de siete hijos y quien estuvo 30 días marchando y ahora está en la vigilia que se lleva a cabo en La Paz, esperando a sus hermanos indígenas, afirma: “No queremos que una avenida pase por nuestra casa, que es lo poco que queda en la selva. Esto sería una barrera de cemento para los animales, aparecerían asentamientos al lado del camino, la selva empezaría a ser devorada, más de lo que está, con fines comerciales por parte de los colonos cocaleros. Nuestros dirigentes han propuesto otras alternativas para trazar la vía, pero no han sido escuchados”.

El paro duró 24 horas. Sin embargo, el máximo dirigente de la COB, Pedro Montes, anunció que se realizarán más huelgas el viernes. Los indígenas continúan su marcha hacia La Paz, cumplen 44 días desde que partieron de Trinidad. Dicen que después de las represiones hay más de 30 desaparecidos. “La decisión está tomada. No sabemos cuándo, pero las movilizaciones indígenas llegarán a La Paz y se plantarán frente a la sede de gobierno de Morales, para exigir del supuesto héroe que sostenga un diálogo justo con sus hermanos”.

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