Mosul: se acerca la batalla final

Las fuerzas iraquíes y la coalición internacional, liderada por Estados Unidos, se preparan para quitarle al Estado Islámico el control de esta ciudad.

Unos 80 mil combatientes se encuentran a las afueras de Mosul, esperando para atacar. / EFE

La reconquista de Mosul, en Irak, va a ser una batalla de grandes proporciones: unos 80.000 combatientes de las fuerzas de seguridad iraquíes y de la región del Kurdistán se encuentran a la espera de que el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, dé la orden para el inicio de la guerra por esta ciudad, la segunda de Irak en tamaño, en poder del Estado Islámico (EI) desde junio de 2014.

A ellos se suman 15.000 milicianos suníes de la provincia de Nínive, cuya capital es Mosul, y 2.000 soldados turcos apostados en Bashika, una población 15 kilómetros al este de Mosul. La presencia de las fuerzas turcas en Irak, sin embargo, ha generado un profundo malestar en ese país y producido un encontrón entre el primer ministro iraquí y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Hace una semana, el parlamento iraquí calificó a los militares turcos como una “fuerza de ocupación”. Al Abadi criticó a Turquía diciendo que temía que esta “aventura”, en referencia a la movilización de tropas hacia Irak, llevara a una “guerra regional”. “Poco me importa que grites desde Irak, seguiremos haciendo lo que pensamos que tenemos que hacer”, dijo Erdogan.

Otros grupos, como Multitud Popular, una milicia compuesta en su mayoría por chiitas, no van a participar en la batalla debido a que su presencia puede ser contraproducente y generar malestar entre la población de Mosul, de mayoría suní. Sin embargo, se espera que permanezcan en la retaguardia, a las afueras de Mosul, junto con algunos grupos kurdos.

A todo esto se suma el apoyo desde el aire de la coalición internacional, liderada por Estados Unidos, que ya dio el primer golpe con miras a la inminente batalla, al bombardear la zona industrial de Mosul, donde el EI almacenaba armas y explosivos. Por lo menos 15 yihadistas y 10 civiles murieron. Pero EI no se ha quedado quieto ante la posibilidad de perder Mosul.

En estas semanas, el grupo yihadista ha aislado, literalmente, a Mosul, al cortar todas las comunicaciones con el exterior. “El EI busca aislar la ciudad del mundo exterior para que sus medios de información difundan sus mentiras entre la gente”, le dijo a Efe, Jalaf al Hadidi, jefe del Comité de Servicios y Comunicaciones de la provincia de Nínive.

Las fuerzas que combaten al EI se preparan para recibir miles de desplazados. Hay cientos de miles de personas en riesgo de morir y, aunque el gobierno iraquí espera que sea una batalla relámpago, la posibilidad de un largo baño de sangre es inevitable. EI no se dejará sacar tan fácilmente de Irak. Sea como sea, la de Mosul va a ser una batalla definitiva.

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