Movimiento de extrema no quiere inmigrantes en Francia

Bajo el nombre de Generación Identitaria, un grupo de jóvenes declara la guerra a la apertura de la sociedad francesa.

El presidente François Hollande podría decretar la disolución de la Generación Identitaria en caso de que se convierta una amenaza para el orden público.  /AFP
El presidente François Hollande podría decretar la disolución de la Generación Identitaria en caso de que se convierta una amenaza para el orden público. /AFP

En el primer video, que subieron a Youtube hace dos semanas, se les ve bien arreglados. Todos son blancos o apenas un poco mestizos. El maquillaje y la buena producción ayudan a que se vean bien a pesar de los primeros planos. En el segundo se los ve menos glamurosos, saltando en desorden, agitando banderolas y resistiéndose a la policía que intentaba desalojarlos del techo de una mezquita en construcción en la ciudad de Poitiers y que luego de ocho horas terminó con la detención de cuatro de sus miembros acusados de “incitación al odio racial”.

La relación entre los dos videos puede estar en el minuto dos del primero, en el que mirando fijo a la cámara y casi gritando, un hombre afirma que la proclama del grupo, que se hace llamar Generación Identitaria, no es “un manifiesto” sino una declaración de guerra.

La elección de la futura mezquita de Poitiers, una ciudad de apenas 90.000 habitantes en el centro de Francia, para su primera acción no fue fruto del azar. Fue en esta ciudad donde, al frente de las tropas francas, Charles Martel venció a las tropas musulmanas y detuvo la expansión islámica. Los hechos ocurrieron en 793. La fecha habla de las influencias de los “identitarios”. Aunque no niegan su simpatía por Charles Maurras, Maurice Pujo y otras figuras del nacionalismo radical antes y durante la Segunda Guerra Mundial, prefieren evocar a Martel, Juana de Arco y Carlomagno y con frecuencia en sus comunicados se hacen llamar “patriotas”.

Sin embargo, no dejan de abordar los temas actuales. Autodeclarados como “víctimas de la generación de mayo del 68 que quiso emanciparnos de la tradición y la autoridad”, se oponen al matrimonio homosexual y a cualquier tipo de apertura a la inmigración. Su bandera de batalla más destacada es la lucha contra los franceses originarios de países árabes.

El grupo estaba compuesto en sus inicios por los miembros más jóvenes del Bloque Identitario, una formación de extrema derecha surgida en 2003 luego de que se disolviera el movimiento Unidad Radical —uno de cuyos líderes intentó asesinar al entonces presidente Jacques Chirac—. El Bloque reivindica alrededor de 2.000 simpatizantes a nivel nacional. Cerca de unos doscientos estarían vinculados a las “juventudes”, que ahora se presentan como independientes de la estructura central.

Es a ese grupo al que corresponde la estrategia internet del Bloque, que a juzgar por las 100.000 visitas al video de su “declaración”, parece haber funcionado. Según el diario Midi Libre, ellos harían además parte de varios grupos de jóvenes que se dedican a comentar en los sitios internet de los principales medios cualquier artículo relacionado con la inmigración o las políticas de izquierda.

Los “identitarios” insisten además en la “censura” de sus ideas por parte de la prensa tradicional y en la imposibilidad de obtener una representación política. Situación que podría agravarse si, como lo sugirieron varios medios franceses, François Hollande se vale de la facultad presidencial que le permite decretar la disolución de un movimiento si éste proclama el odio racial o se constituye en una amenaza al orden público.

La Generación Identitaria cuenta entre sus miembros un buen número de jóvenes desempleados provenientes de regiones donde la presencia del ultraderechista Frente Nacional es importante. Sin embargo, los dos movimientos nunca se han asociado políticamente, en parte porque la posición de los “identitarios” es más radical que la del partido del clan Le Pen (al que le critican su “apertura”) y en parte porque estos buscan una representación política propia. Según el politólogo Jean-Yves Camus, los identitarios, a diferencia del Frente Nacional, se ven más como católicos que como laicos e incluyen en su agenda la idea de la “fractura étnica” que se basa en la imposibilidad absoluta de una convivencia entre los franceses “de cuna” y los inmigrantes.

Por otro lado, las dos formaciones coinciden en insistir en el “racismo antiblanco”, tema que ha sido retomado recientemente por la derecha “tradicional” en boca de Jean-François Copé, lugarteniente de Nicolás Sarkozy, quien desde ya busca perfilarse como el candidato presidencial de la derecha en las elecciones de 2017.

La acción de Poitiers, en la que participaron unos setenta jóvenes, buscaría sobre todo reclutar militantes en otras regiones del país, en particular en París, donde las iniciativas de grupos afines han sido casi siempre boicoteadas. También llamar la atención sobre la convención nacional del grupo que tendrá lugar el próximo 3 de noviembre en Orange, una ciudad de 30.000 habitantes entre Niza y Marsella.