Mueren siete civiles en bombardeo egipcio contra el Estado Islámico

El ejército atacó varias posiciones del grupo islamista como venganza por la decapitación de una veintena de cristianos coptos egipcios.

Varios hombres lloran durante el funeral de uno de los cristinaos coptos egipcios decapitados en Trípoli por el yihadista Estado IslámicoEFE

 Al menos siete civiles murieron hoy y otros 17 resultaron heridos en los bombardeos aéreos del Ejército egipcio sobre posiciones del grupo Estado Islámico (EI) en Libia, informó a Efe una fuente de seguridad de la ciudad oriental de Bengasi.

Tres de las víctimas mortales son niños y dos mujeres, todos ellos habitantes de la ciudad de Derna, situada a 1.300 kilómetros al este de Trípoli y considerada el feudo de los seguidores de Abu Bakr el Bagdadi en Libia.

El ataque, lanzado en represalia por el asesinato el domingo de una veintena de cristianos coptos egipcios a manos del EI, causó además graves daños materiales en varias casas de Derna, agregó la fuente.

En un comunicado, las Fuerzas Armadas egipcias argumentaron que estos ataques se producen en cumplimiento de una resolución del Consejo de la Defensa Nacional, máximo órgano de decisión en asuntos de seguridad de Egipto, y ante el derecho "de defensa de la seguridad y estabilidad de su pueblo".

Los bombardeos se produjeron "contra los cuarteles, posiciones, lugares de concentración y entrenamiento y almacenes de armas" de los yihadistas leales al EI en territorio libio, aseguró la comandancia egipcia.

El bombardeo tuvo lugar horas después de que el EI difundiera el vídeo de la presunta ejecución de una veintena de coptos egipcios que habían sido secuestrados en la ciudad de Sirte, en el norte de Libia, por extremistas leales al grupo yihadista.

Libia es un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en octubre de 2011 la OTAN apoyara con bombardeos aéreos a los rebeldes y contribuyera a derrocar el régimen dictatorial de Muamar Gadafi.

Desde entonces, esta nación mediterránea está dividida, con un Gobierno rebelde en Trípoli y otro internacionalmente reconocido en Tobruk, que luchan por el control de la política y de los recursos naturales -en especial el crudo- apoyados por seguidores del antiguo régimen, milicias islamistas y nacionalistas, líderes tribales y señores de la guerra que trafican con armas, personas y drogas.

En este ambiente de anarquía militar, han florecido grupos yihadistas afines al EI -que controla grandes extensiones de territorio en Siria e Irak- integrados por ciudadanos libios, pero también tunecinos, argelinos y de otras nacionalidades de la región del Sahel.

Muchos de ellos habían emigrado a Siria e Irak, donde tras ser formados en combate y propaganda del EI, han regresado a Libia y se han asentado en la localidad de Derna, desde donde tratan de avanzar hacia el centro norte del país.

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