Muerte en el Mediterráneo

Solo este año alrededor de 3.500 personas murieron en estas aguas. Cerca de 150.000 fueron rescatadas.

En agosto de 2014, más de 200 inmigrantes murieron cuando un barcos se hundió en el Mediterráneo luego de zarpar de las costas de Libia. / AFP

“¿Tienes idea de cuánto gano yo con los inmigrantes? Ni el trafico de drogas resulta tan rentable”. Son las palabras del “respetable” fundador de unas cooperativas que se encargan de gestionar los miles de migrantes indocumentados que llegan a las orillas de Italia cruzando el Mediterráneo. Las interceptaciones de la policía italiana han desarticulado la llamada “Mafia capitale”, una organización criminal relacionada con las altas esferas de la política de Roma, destapando la importancia del negocio de los migrantes. Según las interceptaciones, los migrantes y refugiados eran dirigidos, mediante presiones políticas, hacia las cooperativas de esta mafia, representando así la principal ganancia para esta red criminal que disfrutaba de contratos regulares con el Estado e instituciones italianas.

El negocio de los migrantes y la trata de personas queda en manos de diferentes mafias que controlan su proceso entero, desde el reclutamiento, hasta el pasaje, la acogida y la entrada en las redes de trabajo informal. Una de las rutas más lucrativas y de las más trágicas a nivel mundial es la que desde las costas de África a través del Mediterráneo lleva a las islas italianas y Europa a aquellos migrantes que escapan situaciones de guerra en países como Siria, Afganistán, Eritrea, y otros.

Con respecto a otras zonas, es desproporcionado el número de muertos en este cementerio de mar. Un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) afirma que murieron “sólo” 4.000 personas intentando cruzar la frontera entre México y Estados Unidos desde el 2000, mientras que alrededor de 3.500 murieron en el Mediterráneo sólo en el 2014, además de las casi 150.000 personas rescatadas en altamar. Desde el 2000 suman ya casi 25.000 muertos.

Un año funesto de muerte y tragedias humanas que ha visto la implementación, primero, de una operación de búsqueda y socorro por parte del gobierno italiano, con el nombre de Mare Nostrum, como consecuencia de los casi 400 muertos que se dieron en octubre de 2013 por un naufragio cerca de la isla italiana de Lampedusa. Luego, su sustitución por el primer plan europeo de control de las fronteras marítimas, Triton, una operación organizada por Frontex (agencia de control de las fronteras de la Unión Europea). La diferencia entre las dos operaciones es sustancial: si Mare Nostrum alcanzaba las orillas de Libia, Triton no se alejará de más de treinta millas de la costa italiana, dejando descubierta una peligrosa porción de mar.

Si bien es cierto que es la primera vez que la Unión Europea se encarga de asumir la responsabilidad directa de la llegada de los migrantes desde África, por otro lado es evidente que la Unión aún tiene una política poco clara y conjunta al respecto. En el reciente pasado se prefería bloquear la llegada de migrantes por estas rutas a través de la diplomacia individual de los Estados, que lidiaban con los regímenes de Norte de África, cerrando los ojos sobre la violación de derechos humanos de estos, y ofreciendo a cambio compensaciones económicas o rehabilitación en el sistema internacional. Ahora, como es el caso de la Libia, un nuevo Estado fallido también a causa de la intervención “humanitaria” de la OTAN, la falta de instituciones deja en mano de las mafias el total poder sobre este negocio.

La cuestión principal es que el acercamiento europeo al tema, desde el punto de vista de la seguridad, no sirve para dar una solución a esta tragedia y deja en segundo plano el carácter humanitario de la misma, algo por lo que Europa tuvo su razón de existir.

A esto se acompaña el clima cada día mas xenófobo en Europa donde ya “no se necesitan” los migrantes que fueron fundamentales para propiciar el boom europeo en las últimas décadas y donde el tema de la migración representa el chivo expiatorio de los partidos más conservadores y pseudo-nacionalistas para enfrentar el desastre económico. Un falso problema considerando que los indocumentados que tanto alientan el discurso populista de estos partidos, no alcanzan a representar el 0.3% de la población total de Europa.

Al mismo tiempo, la lucha contra estas mafias globales y locales es aún limitada, y el caso de Roma es útil para ver cómo estas lleven años funcionando a las espaldas de las instituciones. Al final de la operación Mare Nostrum, se arrestaron más de 700 contrabandistas, en gran mayoría ajenos a las redes mafiosas que gestionan el tráfico. Escasos peces gordos, que siguen lucrándose a través del control de las diferentes etapas de este negocio.

 

 

 

*Doctor en Estudios Culturales Mediterráneos y docente de la Universidad del Norte, Barranquilla.