Muertes sospechosas

El misterio que rodea el deceso del fiscal que acusó a la presidenta argentina genera desconfianza popular y recuerda otros casos muy parecidos en el país.

El nombre del fiscal muerto, Alberto Nisman, fue puesto entre los de las víctimas del atentado de 1994 que él investigaba. / AFP

Argentina está agitada por el misterioso deceso de Alberto Nisman. A casi una semana del hecho, nadie puede explicar qué le sucedió a este abogado de 51 años que acusó a Cristina Fernández de Kirchner del encubrimiento del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), ocurrido el 18 de julio de 1994. La hipótesis del suicidio que había instalado el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, fue desestimada por la propia presidenta en un giro tan brusco que todavía hace ruido en la opinión pública. Habló de una conspiración contra el Gobierno cuando empezaron a surgir elementos que apuntaban al asesinato. Sin ir más lejos, el funcionario no tenía rastros de pólvora en sus manos y era zurdo. Difícil que pudiera dispararse en la sien derecha —tal cual reveló la autopsia—. Otros casos de muertes sospechosas, de fuerte contenido político, cobran vigencia en estos días de desconfianza popular y generan macabras coincidencias en torno al fallecimiento del fiscal.

El 13 de diciembre de 1990, el brigadier Rodolfo Echegoyen apareció sin vida, con un tiro en la cabeza, en su estudio de Retiro. Sucedió un mes después de haber renunciado a su cargo como director de la Aduana. Se rotuló la causa como suicidio. Nadie esperaba ese desenlace. Especialmente porque un día antes se había casado su hijo, Rodolfo. Echegoyen, que había sido nombrado por el entonces presidente Carlos Menem, estaba al frente de una investigación que apuntaba a los depósitos fiscales de la empresa Edcadassa. La familia presionó al juez Roberto Marquevich, quien archivó el expediente en abril de 1991. Seis años después se comprobó que la pistola calibre 38 marca Smith & Wesson encontrada junto a su cuerpo había sido disparada por otra persona. “Se deduce que el arma dejaría restos de pólvora sobre la mano del tirador en todos los casos”, rezó el informe de balística. Ni siquiera con una lupa estereoscópica los encontraron, como tampoco había rastros en Nisman.

Edcadassa, servicio de almacenaje y logística en la terminal aérea de cargas, era propiedad de Alberto Yabrán, un empresario menemista sospechoso de ser el instigador del crimen de José Luis Cabezas. Hoy, precisamente, se cumplen 18 años del asesinato del reportero gráfico de la revista Noticias que había logrado la primera imagen pública de Yabrán. Investigado por lavado de dinero y tráfico de drogas, la justicia pidió su captura por considerarlo autor intelectual de la muerte de Cabezas. Después de permanecer cinco días prófugo, se mató con un escopetazo en su quinta de Entre Ríos, el 8 de mayo. Su cuerpo nunca se exhibió, abriendo una serie de interrogantes. Diez días después de su fallecimiento, una encuesta del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) indicaba que el 67,8% de la población desconfiaba de la hipótesis del suicidio, mientras que el 45,5% ni siquiera creía que el empresario estuviera muerto. Hoy, según reveló otra encuesta de Ipsos, el 70% de los argentinos está seguro de que el fiscal no se quitó la vida.

También en 1998 murió Horacio Estrada. El capitán de navío estaba acusado de haber supervisado, junto al traficante francés Jean Lasnaud, los contenedores con fusiles y municiones embarcados en el aeropuerto de Ezeiza con destino a Ecuador. El 25 de agosto apareció sin vida en su casa de la calle Arenales, en Barrio Norte. Vestía pijama. El fallecimiento se produjo con un disparo en la cabeza ejecutado con un arma calibre 380. Como Nisman, Estrada era zurdo, pero la bala penetró a través de la sien derecha. Sus ex compañeros navales aseguraron que no tenía perfil de suicida.

El 4 de octubre de ese año, Marcelo Cattáneo fue encontrado ahorcado con una soga detrás de los pabellones de Ciudad Universitaria. Se trataba de un empresario que estaba señalado por el pago de sobornos en el escándalo IBM-Banco Nación (BNA), un polémico caso en el que se firmó un acuerdo de US$250 millones, el doble del valor original, para la adjudicación de la informatización de 525 surcursales del BNA. Su hermano mayor, Marcelo, también involucrado en la causa, fue subsecretario general de la Presidencia y mano derecha de Alberto Kohan, secretario general del gobierno de Menem. Los forenses no detectaron signos de violencia en el cuerpo de Cattáneo y los investigadores alimentaron la posibilidad de la muerte por mano propia. Difícil de creer porque en la boca tenía un recorte del diario La Nación con un artículo del caso IBM-Banco Nación. Se habló, entonces, de un suicidio inducido. Casualidad o no, la causa por corrupción terminó en poder del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 3, el mismo que llevó adelante el juicio por AMIA. Siete funcionarios aceptaron haber recibido sobornos en 2009.

Lourdes Di Natale era la secretaria de Emir Yoma, cuñado y asesor de Menem. Todavía estaban frescos los “suicidios” de Yabrán, Estrada y Cattáneo cuando denunció al funcionario por el contrabando de armas a Croacia y Ecuador, que se destapó después de la explosión de la fábrica militar de Río Tercero, Córdoba, ocurrida en 1995. Por el testimonio de Di Natale, Yoma, primero, y Menem, después de su mandato, fueron detenidos. El 4 de marzo de 2003, cayó desde el piso 10 del edificio donde residía. Tenía un cuchillo en su mano y sólo lucía su ropa interior. Se dijo que estaba alcoholizada y se la calificó como “suicida”. Su familia dijo que sufría de vértigo, por lo que no solía acercarse al balcón.

Hace tres años, su padre, Giuseppe Di Natale, declaró que su hija estaba amenazada y que en enero de 2003 le había advertido a la madre que la iban a matar. La casa de Lourdes estaba llena de micrófonos. La causa derivó a las manos de Florencia Palmaghini, la misma magistrada que lleva adelante la investigación por el caso Nisman y que fue cuestionada por Cristina cuando a través de Facebook emitió sus primeras impresiones respecto a la muerte del fiscal. Por otro lado, todavía hay dudas respecto al fallecimiento del periodista Juan Castro, once años atrás, quien días antes de “quitarse la vida” tenía pensado hacer una producción sobre Fernández de Kirchner, entonces senadora y primera dama. Aquel incidente también estuvo bajo la órbita de la jueza Palmaghini. Cualquier similitud con el caso Nisman, ¿es pura coincidencia?

-   Días clave del ‘caso Nisman’

1994 
18 de julio
Estalla un coche bomba en la Asociación Mutual Israelí de Argentina. En el atentado mueren 85 personas. Las sospechas conducen a miembros relacionados con el gobierno de Irán.

1997
Julio
El fiscal Alberto Nisman se suma a la investigación del caso, catalogado como el peor atentado terrorista sufrido por Argentina. Cuatro años después comienzan los diversos juicios del proceso.

2013
28 de enero
Las asociaciones judías de Argentina rechazan enérgicamente un acuerdo entre el gobierno de Cristina Fernández e Irán para crear una comisión especial que juzgue el atentado.

2015
14 de enero
El fiscal Nisman denuncia a la presidenta Cristina Fernández y al canciller Héctor Timerman por una supuesta negociación con Teherán para encubrir a los prófugos acusados del atentado.

2015
18 de enero
El fiscal Nisman aparece muerto en el baño de su apartamento con un tiro en la sien derecha, un día antes de la reunión prevista para dar cuenta de sus denuncias en el Congreso de la Nación.

2015
22 de enero
Mientras avanzan las investigaciones por la muerte, la presidenta Cristina Fernández da por descartada la versión del suicidio, defendida hasta entonces por el gobierno.