Murió el hombre que retuvo a 17 personas en café de Sídney

El secuestrador fue identificado por medios locales como un "islamista radical". Tres personas más resultaron gravemente heridas.

EFE

Después de 16 horas, la policía australiana puso fin este martes a la toma de rehenes en un café del centro de Sídney, que se saldó con dos muertos, entre ellos el secuestrador, identificado por medios locales como un "islamista radical".

"El asalto de Sídney ha terminado", anunció la policía en Twitter poco antes de las tres de la mañana hora local (16H00 GMT de este lunes), más de 16 horas después de que comenzara la toma de rehenes el lunes de mañana en el Lindt Chocolat Cafe.

Poco antes de las 02H30 (15H30 GMT) el momento de irrumpir los comandos de policía en el café, se escucharon numerosas detonaciones. Varios rehenes salieron corriendo del edificio, mientras que otros eran llevados en camilla.

Según la televisión australiana, en el asalto murieron dos personas, entre ellas el secuestrador, que estaba armado, y tres más resultaron gravemente heridas.

La situación era confusa tras la intervención de la policía en este local situado en Martin Place, una vía peatonal en pleno corazón de Sídney donde también hay numerosos edificios oficiales. Las autoridades no precisaron de momento cuántos rehenes hubo. 

Citando fuentes policiales, los medios australianos identificaron al autor de la toma de rehenes como un "religioso" nacido en Irán y de nombre Man Haron Monis.

Según el diario The Australian, el hombre envió cartas ofensivas a familias de soldados australianos muertos en combate. Además estaba en libertad condicional, acusado de complicidad de asesinato en la investigación en curso sobre la muerte de su exmujer.

Un 'islamista radical'

El diario no reveló su identidad, y se limitó a decir que el sospechoso, de 49 años, llegó en 1996 a Australia con estatus de refugiado, vivía en la periferia de Sídney y era un "islamista radical".Las motivaciones del atacante no se conocían claramente. En cualquier caso obligó a varios de los rehenes a mantener pegada a una ventana una bandera negra con un lema en árabe.La bandera exhibida es la empleada a menudo por grupos yihadistas. En ella se lee la "shahada" o profesión de fe del islam: "No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su enviado".

Seis horas después del inicio de la toma de rehenes, cinco personas --tres hombres y dos mujeres-- lograron salir corriendo del café.

Chris Reason, periodista de la cadena Channel Seven cuya sala de redacción está enfrente del café, escribió en Twitter: "Hemos contado unos 15 rehenes (...) mujeres, hombres, jóvenes, viejos, aunque no había niños". El secuestrador "los hace cambiar de sitio, a veces los obliga a ponerse de pie cerca de las ventanas, en ocasiones durante dos horas", añadió el reportero.

Tras los hechos, más de 40 agrupaciones musulmanas australianas condenaron la toma de rehenes y la utilización de la confesión de fe del islam.

Un país en alerta

Australia ha estado en alerta en las últimas semanas por el temor del gobierno a que algunos de sus ciudadanos que luchan junto a los yihadistas del grupo Estado Islámico en Irak y Siria puedan cometer ataques a su regreso al país. El primer ministro Tony Abbott convocó una reunión de seguridad nacional y calificó de "inquietantes" los hechos, a la vez que llamó a sus conciudadanos a guardar la calma.

Martin Place, el barrio donde está situado el café, es un centro financiero y alberga varios edificios públicos como el Parlamento de Nueva Gales del Sur y el Banco Central, y sedes diplomáticas, como la embajada de Estados Unidos. Tras la toma, la ópera de Sídney canceló las funciones de la noche. Muchas tiendas decidieron cerrar temprano y en las calles se veía mucha menos gente de lo habitual.

El incidente coincide con el arresto en Sídney de un hombre de 25 años que según las autoridades podría formar parte de un plan para cometer atentados en territorio australiano.Por el momento se desconoce si la detención y el secuestro en el café están relacionados. En septiembre, el gobierno decidió aumentar el nivel de alerta por amenazas terroristas y la policía llevó a cabo operaciones antiterroristas en todo el país, en las que sólo se acusó a dos personas.