Naciones Unidas propone medidas contra el hambre en el Pacífico

Para la FAO, debido al cambio climático, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria de la región dependerá de la llamada 'economía azul'. ¿De qué se trata?

El director general de la FAO, José Graziano da Silva. /EFE
El director general de la FAO, José Graziano da Silva. /EFEEl director general de la FAO, José Graziano da Silva. /EFE

Si algo ha quedado claro con los efectos que ha vivido el mundo por cuenta del cambio climático, es que el desabastecimiento de alimentos y el hambre pueden ser algunas de las mayores amenazas. Una de las zonas afectadas es el Pacífico: las tormentas e inundaciones, la escasez del agua y el cambio del nivel del mar, atentan contra este frágil ecosistema, que representa el 15% de la superficie del planeta y en el que se ubican cerca de dos mil islas y atolones. No es gratuito entonces que tres cuartas partes de las muertes de los adultos en la región, estén relacionadas con la nutrición.

Ese precisamente es uno de los desafíos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO). Esta semana, durante un encuentro para debatir el asunto con Ministros del Pacífico, la FAO insistió en la necesidad de implementar medidas para el uso eficiente de los recursos pesqueros. Evitar la pesca ilegal, controlar la captura de atún y aumentar el manejo de áreas marinas por fuera de las jurisdicciones nacionales, están dentro de las propuestas.

De acuerdo con el Director General de FAO, José Graziano da Silva, "No puede haber una verdadera economía verde sin una economía azul", lo que implica mayores niveles de eficacia para desarrollo sostenible de los océanos y la pesca. Un reto urgente si se tiene en cuenta que, de acuerdo con cifras de la FAO, cuatro mil millones de personas en el mundo obtienen el 15% de las proteínas animales gracias a la pesca de captura y a la acuicultura. Eso sin contar con los cerca de 200 millones de empleos que generan estas actividades.

Además de ser una despensa de alimentos, los océanos son claves en la regulación del clima, pues absorben más del 25% del dióxido de carbono emitido a la atmósfera. Para la FAO el principal desafío es seguir obteniendo los productos pesqueros sin poner en riesgo a los ecosistemas, impulsando la práctica de instrumentos internacionales como el Código de Conducta para la Pesca Responsable y sus instrumentos asociados.

Los efectos que puede tener el cambio climático sobre el Pacífico han sido ampliamente difundidos. Un estudio publicado por la revista especializada Science revela por ejemplo que el aumento de la temperatura del agua podría llevar al colapso de los arrecifes de coral, con el agravante de que millones de personas en todo el mundo, dependen de los servicios que suministran los arrecifes, no sólo alimenticios sino también turísticos.

En cuanto al panorama nacional, de acuerdo con la organización Etnia Verde, “si no se toman las medidas apropiadas para contrarrestar el cambio climático, el panorama se avizora desolador en los pueblos de la costa pacífica”. En la región, los más afectados por la variabildiad climática son los cerca de tres mil pescadores que viven de la extracción de cangrejos, pargo, jaibas, churos. En los últimos años, la disminución de especies como el atún, el pargo y la piangua explica en buena medida, por qué el país está exportando pescados desde lugares tan distantes como Vietnam o China.

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