La negativa de Abás

La reciente visita del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, a Colombia forma parte del esfuerzo diplomático que realiza la dirigencia palestina para promover su iniciativa unilateral y contra producente en el Consejo de Seguridad de la ONU, para reconocer un Estado palestino.

Si esta gran campaña palestina hubiera sido canalizada hacia los esfuerzos de paz con Israel, los palestinos estarían hoy día más cerca de lograr la creación de su Estado.

En cambio, ellos prefieren solucionar este tema unilateralmente, perjudicando de esta manera los legítimos intereses de Israel: creando un Estado sin acordar primero, debidamente, los arreglos de seguridad, las fronteras, Jerusalén, refugiados y asentamientos. De este modo, el reconocimiento unilateral pondrá en riesgo todo lo que se ha logrado hasta la fecha: los acuerdos bilaterales y la cooperación en materia de seguridad y economía, y creará nuevas reglas, negativas, al juego político.

El pretexto que ha utilizado Abás en los últimos dos años para no reanudar el diálogo con Israel —los asentamientos— es ridículo. Nunca en el pasado fue este tema utilizado por los palestinos como una precondición para dialogar con Israel, ni siquiera en los tiempos de Arafat. Israel ha aclarado que la construcción de viviendas en los territorios nunca ha sido ni será un obstáculo en el camino a la paz. Dicho y hecho.

En 1982, Israel desalojó todos los asentamientos, 18 en total incluyendo dos ciudades, de la península de Sinaí, luego de llegar al acuerdo de paz con Egipto. En septiembre de 2005, Israel desocupó todos sus asentamientos, 21 en total, de la Franja de Gaza, retirando de esta manera toda presencia civil y militar. Al parecer, este último dato se escapa de la memoria de Abás y no se le puede culpar, ya que la Franja le fue arrebatada del poder violentamente por los terroristas del Hamás en mayo de 2007.

Por su lado, y como un gesto de buena voluntad, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, declaró en noviembre de 2009 una moratoria de congelación de la construcción en los territorios por un período de 10 meses. El gobierno israelí, así como la comunidad internacional, esperaba que este hecho animaría a Abás a regresar a la mesa de negociación.

Sin embargo, los palestinos desaprovecharon la oportunidad poniendo nuevas trabas. Cuando finalmente la presión internacional logró convencerlos, volvieron al diálogo varias semanas antes del término de la moratoria, únicamente para exigir que Israel la renovara.

La conclusión puede ser una —los palestinos no quieren dialogar con Israel—. Prefieren negociar con la comunidad internacional, donde se sienten más cómodos por el apoyo automático del cual gozan. De esta manera, ellos aspiran que la ONU imponga una solución, promovida por ellos mismos, sobre Israel, así no tendrán que sacrificar sus sueños que han sido cultivados durante décadas en su población.

Además, seamos sinceros, cuántas han sido las resoluciones que los palestinos mismos han promovido en la Asamblea General de la ONU y que luego de ser adoptadas por la mayoría automática que tienen han sido referidos por ellos como “la legalidad internacional”. Lo mismo buscan conseguir con este acto unilateral.

La iniciativa palestina ha captado la imaginación de muchos gobiernos e individuos. En vez de dedicar tanto esfuerzo a la lucha diplomática contra Israel, Abás debería aceptar el llamado que hizo el Cuarteto para reanudar las negociaciones sin precondiciones y dejar sus excusas y su acción unilateral. Así y sólo así se podrá lograr la paz y crear el Estado palestino.

*Embajador de Israel en Colombia.

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