Nicolás Maduro, el elegido de Chávez

Desde 2011, varios cables de Wikileaks lo daban como el más seguro reemplazo del mandatario.

Nicolás Maduro derrotaría con un 50% de los votos al excandidato presidencial de la oposición Henrique Capriles. / EFE
Nicolás Maduro derrotaría con un 50% de los votos al excandidato presidencial de la oposición Henrique Capriles. / EFE

El último día que Venezuela escuchó a Hugo Chávez fue el 8 de diciembre, cuando anunció que el cáncer había reaparecido y que la recaída era grave, por lo que viajaba a La Habana para someterse a una cuarta intervención quirúrgica. Ese día, el presidente les pidió a los venezolanos apoyar a Nicolás Maduro en caso de que él no pudiera volver al país.

Maduro será el candidato del chavismo en las elecciones que la Asamblea Nacional deberá convocar en 30 días. Ha sido uno de los más fieles aliados del presidente venezolano. No tiene enemigos declarados dentro del chavismo y se dice que su patrimonio familiar no ha tenido un gran crecimiento desde que entró al círculo presidencial. Su estilo conciliador y tranquilo se ha hecho evidente en los últimos meses, cuando el estado de salud de Hugo Chávez empeoró.

Durante la última campaña presidencial era habitual ver a Nicolás Maduro conduciendo el camión que llevaba al presidente candidato en sus cortos recorridos, pues el cáncer no le permitió recorrer el país como en sus primeras luchas electorales. Lo hacía recordando orgulloso ese pasado de chofer de autobús que el propio presidente alabó en muchos momentos. La última vez fue el 10 de octubre, después de su triunfo en las urnas, al nombrarlo vicepresidente: “Miren dónde va Nicolás, el autobusero Nicolás. Era chofer de autobús en el metro y cómo se han burlado de él”.

Como hombre de máxima confianza, Maduro ha sido el único ministro que no se ha separado de Chávez en las ocasiones en que ha sido operado en La Habana. Según informes de inteligencia de Estados Unidos, cuenta con la simpatía de los hermanos Castro, pues, acostumbrado a no discutir ninguna decisión del presidente, aseguraría la continuidad de la ayuda que el mandatario venezolano le brinda a la isla desde hace varios años.

La oposición le reconoce haber acabado con la burocracia de las embajadas. Desde que se convirtió en canciller dejó varios cargos vacantes y cerró algunos consulados que no daban resultados. Elegía a los representantes venezolanos en el exterior luego de estudiar sus capacidades y no por recomendaciones.

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