Nicolás Maduro, el habilitado

El juego político en Venezuela se enciende a sólo dos semanas de sus próximas elecciones.

Diosdado Cabello y Nicolás Maduro luego de la aprobación de la Ley Habilitante, que le otorga poderes especiales al mandatario venezolano. / EFE

Habilitado. Así se le llama, en el argot futbolístico, a aquel jugador que está en posición legal para culminar una jugada de ataque. Y así quedó el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, luego de una serie de acciones en la Asamblea Nacional de ese país que le permiten hoy, tras una votación dominada por la bancada del gobierno, contar con una nueva Ley Habilitante que le otorga poderes especiales durante un año para chutar la pelota como le venga en gana y ver si el socialismo finalmente la gana o la empata.

Maduro, de quien se ha llegado a afirmar por varios medios que no sólo es amante del balompié, sino que lo practicó en su adolescencia, se reunió con estrellas internacionales como Luis Figo en junio, condecoró a la selección Sub-17 femenina de su país el pasado 4 de octubre y el 30 anunció la construcción de un nuevo estadio de fútbol para Caracas, en el marco del relanzamiento del plan Barrio Nuevo Barrio Tricolor, su gran bandera política en la actualidad y que se publicó en Gaceta Oficial el pasado viernes.

Hasta allí el deporte rey. En adelante lo que siguió desde el Ejecutivo fue una ofensiva con tintes electorales que paró de sus asientos a propios y extraños, luego de demostrar en vivo y directo cómo se inspeccionaba, se multaba y se confiscaba la mercancía de una serie de tiendas señaladas de remarcar precios y especular con su mercancía.

Previo a esta serie de anuncios y medidas económicas que aún mantienen en tensión a una sociedad políticamente dividida, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela decidió aceptar un antejuicio de mérito contra la diputada María Mercedes Aranguren, antiguamente en las filas del gobierno, a quien le fue allanada su inmunidad parlamentaria por ser responsable de presuntos hechos de corrupción, entre ellos, vaya casualidad, la organización de partidos de fútbol de exhibición con figuras mundiales de la talla de Messi y Ronaldinho. Según la fiscal general de la República, estas estrellas cobraron contratos sin ser aprobados por el Consejo Legislativo regional.

Apodada la “99”, por ser ese el número clave dentro de la Asamblea Nacional para dominar una votación con “mayoría calificada”, Aranguren señaló en su momento que era víctima de una persecución política por parte de la fiscal Luisa Ortega Díaz. En este caso, Nicolás Maduro y su partido, el PSUV, aprovecharon el allanamiento de la diputada Aranguren el pasado 13 de noviembre para contar con el voto que hacía falta para aprobar la Ley Habilitante que había solicitado en octubre.

Así, con su suplente asegurando el voto 99, ¡bingo!: Nicolás Maduro obtenía poderes especiales en medio de una fiesta de rebajas a la fuerza en tiendas de electrodomésticos, calzados, juguetes o alimentos decretadas por él mismo a semanas de las próximas elecciones de alcaldes, un franco contraataque a las encuestas que lo ponían con saldo negativo en términos de popularidad.

“El tema es que la misma gente que hace unos días daba por descontada la derrota de Maduro y del chavismo ahora penduló… otra vez. Para ellos, bastó ver a Maduro en cadena y las colas frente en las tiendas para comprar mercancía barata para construir la percepción de que ahora la oposición se jodió irreversiblemente”, escribió hace días Luis Vicente León, presidente de la empresa Datanálisis, profesor universitario y articulista de varios medios, tenido en Venezuela como un hombre ponderado, a pesar de la polarización.

León aclaró que es absurdo pontificar algo sobre el impacto de estas medidas y anuncios del gobierno, pues la política es volátil y traicionera, y porque metodológicamente es imposible hacer una medición seria a nivel nacional en tan corto tiempo.

El presidente de la encuestadora Hinterlaces, Óscar Schemel, aseguró en un programa que los venezolanos “están descontentos por el desabastecimiento y el alto costo de la vida, pero ven a un gobierno que está tomando medidas, malas o buenas”, y agregó que, según sus sondeos, apenas 5% de los electores piensan que si votan por un candidato de la oposición lo estarán haciendo en contra de Maduro, algo que puede afectar de forma negativa a cualquiera de las tendencias.

De allí puede venir la advertencia del presidente de la Asamblea Nacional y primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, quien dijo a voz en cuello hace un par de días durante un mitin frente a sus Unidades de Batalla Electoral: “La unidad es vital para continuar con el legado de Chávez. Nosotros estamos obligados a estar unidos”, y lanzó un alerta a sus propios candidatos a “no hacerle el juego a la derecha” con posibles pretensiones personalistas o individuales.

Cabello también criticó el impulso de los votantes y voceros de la oposición, quienes marcharon bajo el mote de los “autoconvocados” el pasado 9 de noviembre y lo repitieron este sábado, a dos semanas de la justa electoral: “Una marcha de los usureros, de los saqueadores, de los ladrones, de los especuladores... de ahí la necesidad de acompañar al presidente Nicolás Maduro”.

El vicepresidente de la República y yerno del fallecido Hugo Chávez, Jorge Arreaza, también habló de la marcha: “Una marcha de la burguesía en defensa de los especuladores, de los ladrones, y esos son los dos modelos que se enfrentan cuando hay elecciones. Es la lucha de clases. Unos quieren la patria, nosotros queremos la patria, queremos la felicidad, y otros quieren concentrar el poder y la riqueza en pocas manos y explotar al pueblo”, dijo.

En respuesta a esos ataques, el líder opositor y gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, último defensa de la línea contraria, convocó a la marcha de ayer desde su cuenta de Twitter usando la palabra “protesta” en mayúsculas sostenidas y como una sátira puso que los tres grandes decretos que debería hacer el presidente “habilitado” con su ley de poderes especiales son: “1. Que aparezcan la leche y el papel. 2. Que no se vaya la luz. 3. Que no haya cola para comprar comida”.