No arranca el canal de Nicaragua

No han empezado las obras del canal interoceánico en Nicaragua y ya hay denuncias de amenazas a líderes comunitarios e irregularidades.

 De acuerdo con el informe, hasta ahora ha habido 81 marchas de protesta contra el proyecto.
De acuerdo con el informe, hasta ahora ha habido 81 marchas de protesta contra el proyecto. EFE

Parece una constante: un país cualquiera anuncia la construcción de un megaproyecto que se presenta como el progreso. Luego el proyecto empieza a postergarse debido a protestas en su contra por parte de comunidades que son calificadas, por supuesto, de enemigas del progreso. Y después vienen las amenazas. Es lo que pasa con el canal que una empresa china pretende construir en Nicaragua. De acuerdo con un informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y del Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (Cenidh), este proyecto ha estado plagado de irregularidades y amenazas a las comunidades.

“No se trata de un proyecto que tenga como objetivo promover el desarrollo del país y mejorar el bienestar de la población en su conjunto, pues ninguno de los elementos constitutivos de un proyecto de desarrollo sostenible está presente en la concesión”, sostienen estas ONG en el informe de 60 páginas. “En realidad, estamos frente a un proceso de acaparamiento de tierras que pone en una situación de grave indefensión a entre 30.000 y 120.000 pequeños campesinos, comunidades indígenas y afrodescendientes que se van a ver obligadas a ceder esas tierras. Este proyecto va a empobrecer al conjunto de la población”.

No se trata de especulaciones: en este informe se hace referencia a varios elementos que dejan en entredicho el proyecto. Empezando por el momento mismo de su anuncio, en 2013. Valga recordar que la noticia de que Nicaragua pretendía construir un canal produjo controversia en Colombia debido a que meses antes el Tribunal de La Haya había fallado a favor del país centroamericano y le había entregado 72.000 kilómetros de mar que pertenecían a Colombia. Algunos sectores aseguraron que el fallo estaba viciado porque entre los magistrados que lo aprobaron estaba una jueza china que, según ellos, había fallado para favorecer los intereses chinos en el canal.

En Nicaragua, por su parte, hubo (y sigue habiendo) dudas: “Al momento en que el proyecto canalero fue conocido por el país, las autoridades públicas jamás presentaron información sobre la red de empresas de la concesionaria, ni sobre sus socios o capitales sociales. De hecho, sigue siendo un misterio o un secreto quién proporcionará el multimillonario financiamiento para el proyecto. Lo que ha abierto muchas especulaciones sobre los intereses que podrían estar asociados”. Ha habido dudas, sobre todo, sobre el consorcio HKND, presidido por el empresario chino Wang Jing.

Puntualmente: hay dudas sobre los recursos con los que cuenta esta empresa y sobre el acuerdo al que llegó con el gobierno de Daniel Ortega, entre otras razones por las garantías que se le dieron al consorcio. Beneficios que, a juicio de las dos ONG, son casi un cheque en blanco “para el inversionista, que le permite desarrollar o negociar con una amplia gama de proyectos en condiciones excepcionalmente favorables”. Por ejemplo, que el Banco Central de Nicaragua haya renunciado a su inmunidad soberana a favor de HKND, “irrevocablemente e incondicionalmente”, con base en el acuerdo.

A esto se suma la forma en la que el gobierno nicaragüense ha reprimido las protestas contra el canal. Los testimonios recogidos en el informe son brutales: “Me golpearon con la vara policial en la espalda y la nuca. Caí al suelo. Me agarraron a patadas. Los policías dispararon sus balas de goma y recibí dos balas de goma en la pierna izquierda y múltiples garrotazos y patadas, hasta que perdí el conocimiento; tenía mis ojos hinchados y la cara inflamada de tantos golpes; yo no podía abrir los ojos, solamente escuchaba”, dijo Manuel Trinidad Avilés, uno de los manifestantes.

Otro de ellos, Octavio Ortega, sostuvo que un oficial le “dio un culatazo con el fusil AK en el ojo izquierdo, provocando una lesión permanente y visible, que me inflamó dicho ojo y me impidió la visibilidad durante las horas y días subsiguientes. Cerca de seis policías más procedieron a abalanzarse sobre mí y golpearme con sus bastones policiales, por lo que puse mi brazo izquierdo sobre mi cara para proteger mi rostro, recibiendo los golpes en el antebrazo izquierdo, en la cabeza, las piernas y en los costados de mi cuerpo”.

De acuerdo con el informe, hasta ahora ha habido 81 marchas de protesta contra el proyecto, con la participación de “hombres, mujeres, familias enteras, quienes han señalado expresamente que sus tierras no están en venta”. De la misma forma se han recolectado por lo menos 28.000 firmas en contra del canal. Los opositores al megaproyecto aseguran que debe cancelarse. El gobierno nicaragüense sigue sin pronunciarse al respecto, en momentos en los que ese país se prepara para unas nuevas elecciones presidenciales. O, mejor, para la reelección ya cantada de Daniel Ortega.

 

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