“No hay que ceder al miedo”: presidentes de Francia y Túnez

Fueron tres ataques en tres continentes. Todos cometidos por yihadistas o afines a esa filosofía extremista. Viernes negro que deja 90 muertos.

El ataque que dejó más víctimas (37) fue el cometido en Túnez. / AFP
Francia. Lyon. Un hombre con una bandera islamista entró a una  empresa gasística en la localidad de Saint-Quentin-Fallavier, cerca de Lyon, y degolló a una persona. Hirió a varias antes de provocar una explosión. Túnez. Dos tiradores mataron a 39 personas en dos hoteles de la ciudad turística de Susa, al sur del país. El ataque se lo adjudicó el Estado Islámico. Kuwait. Un hombre con explosivos atados a su cuerpo entró a la mezquita chiíta de Imam al Sadeq en la ciudad de Kuwait. Veinticinco fieles mueren y 202 quedan heridos. Somalia. Miembros de la milicia islamista Al Shabab, que recientemente juró lealtad al Estado Islámico, atacan una base de soldados en Lego, al noroeste de Mogadiscio. Dejan 50 muertos. 
 
¿Están conectados estos ataques? Según el presidente de Francia, no.  “No hay otra conexión que el terror. Hay que actuar para prevenir y disuadir, no hay que ceder al miedo”, aseguró François Hollande.  Su postura fue apoyada por el presidente de Túnez,  Beji Caïd Essebsi.  Sin embargo, analistas y expertos en seguridad de varios países coinciden en que los ataques tienen el sello del extremismo yihadista, filosofía representada por el grupo terrorista Estado Islámico, cuyos tentáculos se expanden en todo el mundo. Informes de seguridad señalan que el EI ya tiene presencia en 18 países, a través de  25 grupos terroristas que le han jurado su lealtad. Además de controlar buena parte del territorio de Siria e Irak, los islamistas estarían actuando en Egipto, Sudán, Kuwait, Yemen, Arabia Saudita, Argelia, Pakistán, Afganistán, Nigeria, Somalia, Líbano y Túnez, entre otras naciones.
 
Ramadán sangriento
Aunque la puesta en escena, las banderas y las proclamas coinciden con las utilizadas por el Estado Islámico, por el momento es imposible saber si los terroristas actuaron siguiendo órdenes directas o por iniciativa propia, luego del llamado que hizo el portavoz oficial del Estado Islámico, quien pidió a los musulmanes del mundo entero que emprendieran la guerra santa durante el Ramadán, que comenzó el 17 de junio, para convertirlo en “un mes de desgracia para los infieles”. 
 
Los hechos son estudiados cuidadosamente en Europa, en donde cada vez crece el número de personas que se identifican con el EI. De acuerdo con los últimos datos, “nada menos que 10.000 europeos podrían haberse unido a las filas del Estado Islámico para finales de año, 5.000 de ellos antes de verano”, advirtió recientemente el primer  ministro francés, Manuel Valls, quien explicó: “Actualmente hay 3.000 europeos en Irak y Siria. Si hacemos una proyección para los próximos meses, podría haber 5.000 antes del verano y 10.000 antes del fin de año”. Ante la cercanía geográfica de Francia y Túnez y la proximidad del aniversario de la proclamación del califato por el EI, el 29 de junio, varios países europeos elevaron su nivel de alerta terrorista de nivel medio a alto.
 
Y aunque el presidente Francois Hollande anunció “el máximo nivel de alerta antiterrorista en la región de Lyon durante tres días” y “una protección reforzada de todos los sitios clasificados como vulnerables”, los analistas dudan de la capacidad logística para proteger por un tiempo prolongado las instalaciones industriales civiles y a los sospechosos.
 
Y  es que el libreto se repite. Como en anteriores atentados se trataba de un individuo “bajo vigilancia”. Yassin Salhi, de 35 años, autor de la decapitación en Lyon y de nacionalidad francesa, no tenía antecedentes judiciales, pero ya en el 2006 las autoridades lo tenían en la lista de personas que debían ser vigiladas de cerca.
 
En Túnez el panorama es aún más complejo, pues este es el segundo de este tipo que sufre Túnez en los últimos tres meses, después de que el pasado 18 de marzo 22 turistas extranjeros murieran acribillados por varios yihadistas en el museo El Bardo de la capital. Y un dato: este país es el que más exporta militantes para las filas del Estado Islámico, según revelaron las autoridades. 
 
En Kuwait, el rico emirato árabe, se investigan los hechos. Es el primer atentado contra una mezquita chiita, pero es el único ataque de este viernes de terror que fue reivindicado directamente por el EI, que considera a los chiitas “unos herejes”. El mes pasado atacó varias mezquitas chiitas en Arabia Saudita y Yemen. 
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