No se trata de negociar por negociar

El proceso de paz ya estaba muerto cuando el gobierno palestino llegó al acuerdo de reconciliación con Hamás.

El presidente palestino, Mahmoud Abbas, ha dicho que no se puede alcanzar la paz con Israel sin definir las fronteras de un futuro Estado palestino. / AFP

Es simple suponer los argumentos israelíes. En resumen, Israel menciona que el Gobierno palestino prefirió a un grupo terrorista que llama a su destrucción, en lugar de hacer la paz con ellos. En segundo lugar, que Israel siempre ha tenido voluntad de paz. Pues bien, estos argumentos anacrónicos y repetitivos son una mentira cuando menos por cinco argumentos.

En primer lugar, Hamás no es un obstáculo para la paz. El conflicto tiene 67 años de vigencia, mientras que Hamás apareció tan sólo en los últimos 20. Esto quiere decir que Israel tuvo 47 años para demostrar su voluntad de paz. No obstante prefirió ahondar en el conflicto. Incluso, a pesar de Hamás, Yitzhak Rabin y Yasser Arafat tuvieron un compromiso serio por la paz. Este momento lo terminó un joven israelí cuando asesinó a su propio primer ministro.

En segundo lugar, Hamás no llama a la destrucción de Israel. Desde que Hamás participó en las elecciones de 2006, aceptó tácitamente a su vecino. Los cohetes que lanzó Hamás —y que serán objeto de los argumentos israelíes— infortunadamente, según su propio Ministerio del Interior, han causado 12 víctimas en 10 años. Por el contrario, durante la más reciente operación israelí en Gaza, en sólo 17 días asesinó 1.400 civiles palestinos —en completa impunidad, pues Israel no quiso hacer parte de la Corte Penal Internacional.

En tercer lugar, y tal vez el más importante, el proceso de paz ya estaba muerto cuando el gobierno palestino llegó al acuerdo de reconciliación con Hamás.

Israel usa permanentemente las negociaciones para profundizar la ocupación y crear miles de colonias adicionales. Por otro lado, Israel se niega a negociar con una agenda clara, un tiempo definido y unos compromisos serios. No se trata de negociar por negociar, sino de llegar a un punto definitivo.

En este período de conversaciones Israel construyó más de 10.000 colonias nuevas en Palestina. Adicionalmente, liberó algunas decenas de secuestrados palestinos detenidos bajo la aberrante e ilegal figura de la detención administrativa, mientras a la vuelta de la esquina capturaba un grupo más grande. Así no se construye la confianza durante una negociación ni mucho menos la paz.

Ahora Israel quiere evadir sus responsabilidades en un proceso ya muerto y desviar la atención hacia el pacto de reconciliación con Hamás.

En cuarto lugar, la decisión palestina de solicitar la incorporación en algunos tratados internacionales tampoco fue obstáculo para la paz. La medida no es unilateral, por cuanto justamente acude al organismo multilateral por excelencia del sistema internacional. En adición, Palestina tiene el derecho de buscar medidas de protección a sus ciudadanos. ¿Acaso Israel teme que se le acuse de causar un genocidio en Palestina?

Por último, resulta interesante la manipulación que Israel hace de Hamás. Durante la división, Israel afirmaba que no había con quién negociar. Ahora, durante la reconciliación, Israel tampoco negocia porque no acepta un gobierno que integre a Hamás. Así las cosas, vale la pena preguntarse: ¿cuál es la voluntad de paz de Israel?

 

 

 

* Asesor político de la Misión Diplomática de Palestina en Colombia.

Temas relacionados

 

últimas noticias

El voto electrónico en Brasil