"No la violo porque no se lo merece": la historia detrás del brasileño que podría salir del congreso

El polémico Jair Bolsonaro, recordado por sus fuertes palabras contra una de sus colegas del partido opuesto, representa la posición de muchos del sector de extrema derecha de Brasil.

Cortesía Gabriela Korossy/ Cámara des Diputados

 "Yo no te violé sexualmente porque no lo mereces", dijo el congresista Jair Bolsonaro- del Partido Progresista (PP), probablemente el partido más derechista en Brasil- a la también congresista Maria do Rosario, perteneciente al Partido de los Trabajadores (PT), de centro-izquierda (el mismo que Lula y Dilma Rousseff). Lo dijo en medio de un salón del Congreso Nacional en Brasilia, para noviembre de 2003 y frente a una cámara de la RedeTV!, uno de los canales abiertos de televisión brasileña. 

La discusión entre los dos había comenzado minutos antes, ante los ojos de asesores, periodistas y otros congresistas, cuando Maria do Rosario acusó Bolsonaro de promover la violencia sexual contra las mujeres en sus discursos. Enojado, Bolsonaro empezó a gritar y tuvo que ser controlado por uno de sus guardaespaldas, fue ahí cuando pronunció la frase que cerró brevemente la discusión. Hubo un silencio de unos segundos antes de que los presentes comprendieran la gravedad de lo que el diputado acababa de decir.

Maria do Rosario se acercó Bolsonaro y llorando trató de golpearlo, pero muchos se interponían entre ellos. "Puta, puta. Te voy a dar una bofetada", dijo Bolsonaro mientras tanto. El video fue transmitido el mismo día en los medios y hasta la semana pasada tenía 705.000 visitas en Youtube. Más que eso, la lucha dividió para entonces a Brasil entre los partidarios de Bolsonaro y los de Rosario.

El enfrentamiento de hace doce años atrás fue olvidado hasta los últimos meses del 2014, cuando, en el último día de trabajo en la Cámara de Representantes, Maria do Rosario elogió la labor de la Comisión de la Verdad, un grupo de académicos que pasó dos años investigando los detalles la dictadura militar brasileña (1964-1984), en su discurso en el podio.

Entonces Bolsonaro tomó el micrófono para criticar el informe que la comisión había publicado días antes, dando los nombres de los soldados que habían torturado personas en el régimen. "Está aquí para escucharme Maria do Rosario. Repito, no te he violado sexualmente porque aún no te lo mereces. ¡Quédate aquí!" exclamó Bolsonaro frente a sus compañeros.

El efecto de las objeciones fue mucho más inmediato que el de los sucesos de 2003: los movimientos sociales y algunos partidos políticos se volcaron a hablar contra el diputado, los fiscales federales acordaron también una denuncia contra él y un proceso administrativo empezó en el Comité de Ética de la Cámara de Representantes, eso sumado al despliegue del caso en la prensa internacional. Es el caso del Le Monde, de Francia, que calificó al diputado de "racista".

Jair Bolsonaro, el exmilitar

Jair Bolsonaro tiene 59 años, es un ex militar y va por su séptimo mandato como congresista. Fue reelegido con 464.572 votos en octubre de 2014 en el estado de Río de Janeiro, su cifra más alta en la historia en su territorio electoral. "No traté de complacer a nadie", indicó a un periodista para la fecha de su triunfo, el reportero estaba aturdido con la cantidad de votos alcanzados.

En los últimos años Bolsonaro protagonizó varias controversias al mostrar sus puntos de vista sobre diferentes sectores sociales, como los gays y afros. En 2011, durante una entrevista en un programa de humor, se le preguntó qué haría si se enteraba de que uno de sus hijos era gay, a lo que respondió: "Yo no corro ese riesgo, porque eduqué a mis hijos adecuadamente". En la misma entrevista, hizo una declaración más polémica al hablar de las cuotas raciales, un proyecto aprobado hace unos años en el Congreso brasileño para tener espacios para afros en las universidades públicas. "No me subo a un avión piloteado por un cuotista ni sería operado por un médico cuotista", dijo para entonces. Las reacciones, como era de esperarse, fueron controvertidamente negativas.

El año pasado, Bolsonaro fue uno de los principales impulsores de las protestas contra el partido de Dilma Rousseff después de las elecciones presidenciales, en las que fue reelegida, con la premisa constante de que "Brasil se está convirtiendo Cuba", que "el gobierno brasileño es bolivariano y seguidor de las ideas de Hugo Chávez" y que el "PT instalará una dictadura comunista" en el país. También ha sugerido que Rousseff es homosexual y que Brasil necesita una nueva dictadura militar. Su hijo, Eduardo Bolsonaro, también ha sido centro de polémica, es miembro del Estado de São Paulo y fue visto en una manifestación contra el gobierno en la que llevaba una pistola, días más tarde, indicó que "estaba orgulloso de ir armado a las calles".

Maria do Rosário, quien fue Ministra de Derechos Humanos de Brasil entre 2011 y 2014, indicó en una entrevista al El Espectador, que por su parte teme caminar sola por el Congreso debido a Bolsonaro. "Nunca hablé con este señor. Yo no menciono ni su nombre. Cuando estoy asistiendo votos en la noche en el Congreso, no voy sola por los pasillos. Tengo miedo. Digo esto porque es la forma en que me siento ", señaló Do Rosario.

La parlamentaria añade que la presidenta Dilma Rousseff la apoya en su causa. "Ella es muy atenta a las cuestiones de derechos humanos y derechos de las mujeres. Hace unos días me abrazó y me dijo. 'Siga firme por todas las mujeres'".

El país está a la espera de que el Comité de Ética de la Cámara considere el caso de Bolsonaro en el mes de enero de este año. Es posible que pierda el mandato parlamentario, señalan expertos. Mientras tanto, a Bolsonaro parece no preocuparle las acusaciones. Para el 31 de diciembre de 2014 publicó en su Facebook una foto que aparece en un cuartel próximo a los soldados, deseando un feliz año nuevo. Seguido a la publicación, se leía en uno de los comentarios de sus seguidores "presidente Bolsonaro".

 

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