"No voy a usar el arma": Nisman

La sospechosa muerte del fiscal argentino que había denunciado a Cristina Fernández por encubrimiento de terroristas sigue generando un terremoto político y social en el país. Un testigo pide que la mandataria argentina testifique.

Alberto Nisman. /AFP

Tres patrullas policiales cortejaron el vehículo que trasladó el cuerpo del fallecido fiscal, Alberto Nisman, de la morgue, tras once días de investigación de su misteriosa muerte, hasta un edificio de la mutual judía AMIA, donde realizaron "el lavado ritual del cuerpo de acuerdo a lo establecido por las normas judías", informó la organización. Con la ayuda de creyentes ortodoxos y agentes de la policía porteña, el vehículo abandonó el barrio de Once, para ser velado en una casa funeraria en Belgrano, al norte de la capital. En las vallas para cortar las calles, ciudadanos fueron colgando espontáneamente pancartas con mensajes de apoyo a los allegados a Nisman, encontrado muerto con un disparo en la cabeza el domingo 18 de enero.

Cuatro días antes de su muerte, Nisman denunció a la presidenta Cristina Kirchner y al canciller Héctor Timerman de tramar un plan para encubrir a imputados iraníes implicados en el atentado de 1994 contra la AMIA, causa que él investigaba como fiscal especial desde 2004. Los cruces de versiones e hipótesis sobre la muerte de Nisman están a la orden del día por este caso que se ha convertido en un policial en entregas para los argentinos.

En el capítulo de ayer, su colaborador Diego Lagomarsino, el hombre que le prestó el arma hallada al lado de su cuerpo y quien es por ahora el único imputado en este caso aseguró que Nisman le dijo "no te preocupes porque no la voy a usar". Lagomarsino, quien trabajaba como técnico informático para la fiscalía de Nisman, estuvo acompañado por su abogado Maximiliano Rusconi, que anunció que pedirán que se cite a declarar a "todo aquel que aparezca en los medios diciendo que tiene información". "Vamos a pedir que declare la presidenta, aunque puede acogerse a la declaración por escrito", apuntó el abogado.

Según dijo Lagomarsino, él le advirtió a Nisman que el arma era vieja y le fallaba, pero Nisman le aseguró que era "para llevar en la guantera" de su coche por si venía algún "loquito" y le atacaba por "traidor" y le adelantó que pensaba comprar una nueva durante la semana siguiente. El informático volvió a su casa y recibió una nueva llamada del fiscal insistiéndole sobre el arma, así que se la llevó horas más tarde.

"Le transmití como poner el dedo, como cargarla, como descargarla. Me dijo: igual, no te preocupes porque no la voy a usar", declaró Lagomarsino, que señaló que Nisman no quiso que le entregara la licencia del arma. Después, agregó, dejó el domicilio de Nisman y no volvió a intentar ponerse en contacto con él hasta el domingo por la mañana, cuando le envió un mensaje por teléfono que nunca fue respondido.

También aclaró que en su primera visita, el fiscal se encontraba sin custodia pero que cuando regresó había protección e incluso uno de los custodios lo acompañó en el ascensor hasta el piso para recibir un sobre de manos del procurador cuyo contenido no llegó a ver.

Por otra parte, Miguel Ángel toma, extiitular de la Secretaría de Inteligencia de Argentina, está convencido de que al fiscal Alberto Nisman lo mataron y no descarta que detrás de su muerte esté Irán, según dijo en una entrevista. "Lo de Nisman fue un homicidio. No importa si el gatillo lo apretó un sicario, un yihadista o la propia víctima. No se quería que expresara frente al Congreso mostrando las pruebas que tenía de la brutal denuncia que había hecho", dijo Toma en una entrevista con el diario El País de Montevideo. Toma, quien fue secretario de la inteligencia argentina en 2002 y 2003, durante el Gobierno de Eduardo Duhalde, expresó su opinión sobre la autoría intelectual del supuesto crimen.

"No tengo la certeza. En virtud de lo que yo estoy viendo del desarrollo de la investigación no descarto que acá haya una participación iraní en este hecho. Una operación de un sicario profesional sale cinco mil dólares. Hace el trabajo y enseguida se toma el avión. No deja pistas", señaló. A su juicio, la muerte de Nisman es "funcional" con el objetivo de que no hiciera públicas sus denuncias ante el Congreso. "La exposición de Nisman hubiera sido un escándalo de mayúsculas proporciones. La muerte, de hecho, va a congelar esa misma denuncia", subrayó.

Se trata, recalcó, de "la desactivación de quienes habían impulsado, desde el punto de vista judicial y el punto de vista operativo, la investigación. Por suerte al juez de la causa, Ariel Lijo, no se lo va a condicionar así no más".

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