¿Por qué nos molesta que en China se coman los perros?

Rechazar la idea de que podríamos masticar a nuestras mascotas y humanizar a los caninos son algunas de las mentalidades de occidente que alientan el rechazo.

Varios vendedores atan a un perro antes de sacrificarlo. EFE
Para algunos pedir un filete de pescado o de carne de cerdo, res o pollo al almuerzo es completamente natural, pero solo pensar en que nos servirían un trozo de perro resulta casi inconcebible para una mente occidental. 
 
El pasado fin de semana se celebró en la localidad china de Yulin una fiesta en la que se comieron miles de perros. El Festival de la Carne de Perro de Yulin que comenzó en los años 90 y tiene como objetivo conmemorar el solsticio de verano con el consumo de cientos de estos animales.
 
El evento generó un multitudinario rechazo en redes sociales donde incluso se crearon iniciativas de opositores al festival. Se reunieron más de un millón de firmas digitales, principalmente de ciudadanos de occidente. Para intentar explicar esta reacción, la cadena de noticias BBC reunió en un artículo las voces de algunos analistas que nos entregan luces.
 
En primer lugar exponen que para los occidentales es muy difícil concebir que el animal que te acompaña pueda convertirse en plato de mesa. 
 
La doctora Thalia Gjersoe, profesora de Psicología del Desarrollo en la Open University de Inglaterra le dijo a la BBC que los perros son especialmente buenos como mascotas, ya que tienen un montón de habilidades psicológicas que otros animales no. Por ejemplo, los perros pueden leer y reaccionar al lenguaje corporal humano. Como resultado, los humanos mantienen perros en sus casas y forman "fuertes lazos sociales" con ellos. Sin embargo, en China, menos personas tienen perros como mascotas, y en lugar los utilizan como animales de trabajo.
 
Otro de los puntos es que en esta parte del mundo tendemos a humanizar a los animales. Los humanos pueden incluso generar apegos emocionales hacia ciertos objetos, como un oso de peluche, e incluso pensar que el juguete tiene pensamientos y sentimientos. "Creemos que los perros tienen mentes muy complejas", explica el Dr. Gjerseo, otro de los expertos consultados. "Es por eso que la idea de comerlos es repugnante, de la misma manera que pensaríamos comer uno de nuestros amigos es repugnante."
 
Pero no solo el amor por los perros es lo único que impide comerlos; la cultura occidental reafirma el sentimiento de "asco" e incluso el temor a ser juzgado por los demás por tener hábitos alimenticios "sospechosos". En un artículo publicado en The Guardian, el científico Dr. Kathleen Taylor explicó que "para la mayoría de los occidentales, comer a su perro es una abominación, fin de la historia. Esa es la regla que nuestra cultura nos impone (...) el asco es contagioso y asumimos fácilmente lo que los demás nos dicen que es lo correcto".
 
Sin embargo, dice el artículo de la BBC, lo que los occidentales consideren "repugnante" también puede variar; la mayoría de los británicos están en contra de comer carne de caballo, sin embargo se estima que en Francia se comen  alrededor de 18.000 toneladas de esta carne cada año.
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