La nueva asesora de Obama en ciberseguridad

Nicole Wong, la directora jurídica de Twitter y exejecutiva de Google, llega a asesorar al gobierno de EE.UU. en pleno escándalo por sus programas de espionaje en internet.

En medio de los escándalos desatados por la revelación de los programas de espionaje a través de pactos secretos con compañías telefónicas y de internet, y de las acusaciones sobre ataques cibernéticos que mantiene con China, el presidente Barack Obama ha decidido nombrar como su asesora en materia de seguridad informática a Nicole Wong, quien era asesora jurídica de Twitter desde noviembre del año pasado.

Según la Casa Blanca, el trabajo de Wong se centrará en brindar al presidente un asesoramiento de alto nivel relacionado a Internet y la política de privacidad. La nueva asesora trabajará como segundo jefe de tecnología del país, junto a las autoridades federales y el director de tecnología, Todd Park. En 2010, cuando Wong era vicepresidenta de Google y consejera general adjunta, dijo en una audiencia del Comité Judicial del Senado que el gobierno de EE.UU. debería incluir la libertad en internet como una parte esencial de su política exterior.

La abogada llega en tiempos en que el gobierno de Washington destina cada vez más recursos para la lucha contra los piratas informáticos que amenazan los sistemas de sus agencias gubernamentales y empresas privadas. Se sabe, por ejemplo, que el Pentágono construye un mando cibernético, una fuerza de ‘marines’ informáticos que es la única que ha aumentado su presupuesto en medio del corte al gasto militar. Según el Washington Post, en los próximos años el número de trabajadores del comando pasará de 900 a 4.900. En mayo, la Cámara de Representantes aprobó un nuevo proyecto de ley de seguridad cibernética que próximamente será considerado por el Senado. Está diseñado para ayudar a las empresas y el gobierno que comparten información sobre las amenazas informáticas, aunque persisten las preocupaciones acerca de la cantidad de protección que ofrece para la información privada.

El nombramiento de Wong no sería tan controversial si no se produjera en tiempos en que Obama enfrenta uno de los mayores escándalos desde que llegó al poder, marcado por la injerencia del gobierno en la privacidad de los usuarios de 9 de las más importantes compañías de internet, y de los clientes de la empresa Verizon, una de las más importantes proveedoras de telefonía celular en EE.UU. En todo caso, Twitter, la compañía a la que Wong asesora en materia legal, no aparece entre las 9 firmas que mantenían acuerdos secretos con la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EE.UU., en el marco del programa Prism. No estar en esaa lista de las compañías aliadas con el espionaje de Wahington le ha dado a Twitter una creciente reputación en cuanto a su respeto de la privacidad y seguridad de sus usuarios.

La asesora que ha clamado por la libertad de expresión en el mundo, llega a trabajar para un gobierno que en los últimos días ha generado conmoción por sus programas masivos de vigilancia y espionaje, que van en detrimento del derecho que Wong defiende. La directora general de World Wide Web Foundation, Anne Jellema, ha explicado antes a este diario que el programa de vigilancia en internet “viola, primero, el derecho a la privacidad. Y segundo y más importante, va a tener un efecto en los derechos a la libertad de información, en la libertad de expresión y en la libertad de asociación, porque si la gente sabe o sospecha que hay otros que monitorean y vigilan todo lo que hacen, no va a poder ejercer a cabalidad esos derechos”.

El nombramiento de Wong, entonces, parece una paradoja. ¿Será una jugada de Obama para mostrar sus intenciones de trabajar por la privacidad y la libertad de expresión, luego de semejante escándalo de espionaje? ¿Está buscando el presidente aliviar las críticas que le llueven desde todas las latitudes por la injerencia de su gobierno en cuentas privadas de internet? ¿O está realmente comprometido en garantizar los plenos derechos a la privacidad y libertad de expresión? Son interrogantes que quedan abiertos. Hasta ahora lo cierto es que Obama ha defendido la legitimidad de sus programas de espionaje y no parece dispuesto a acabarlos. El mandatario ha sostenido que se debe hallar un equilibrio entre el derecho a la intimidad y la seguridad nacional, y que gracias a las labores de la Agencia de seguridad Nacional (NSA) se han evitado un buen número de ataques terroristas contra EE.UU.