La nueva cara de la política italiana

Con apenas 39 años, es un hombre confiado que deberá hacerle frente a la peor crisis económica del país desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Matteo Renzi, luego de recibir la bendición del Senado para implementar un nuevo gobierno. / EFE

“Seamos claros: este gobierno responde sólo a mí. Si nos equivocamos, es culpa mía. Sólo mía”. Matteo Renzi, de 39 años, es un hombre que ha subido la escalera del poder en Italia en una corta carrera que, más que meteórica, resulta improbable: un recorrido por la política italiana que lo llevó de consultor en mercadeo y marketing en una empresa familiar a alcalde de Florencia y de ahí a liderar el Partido Democrático, posición que logró en diciembre del año pasado. Ahora, en apenas dos meses más, Renzi se ha convertido en el tercer primer ministro del país en los últimos dos años y en el más joven en la historia de esta República.

Su discurso, fluido y articulado frente a las cámaras (al igual que en las redes sociales), da cuenta de la gran ambición de un hombre que parece no sólo aspirar a la buena administración, sino a la grandeza. Habla constantemente de los drásticos cambios que necesita la política italiana para recuperar la confianza del electorado en un país que, catalogado como la tercera economía de Europa, tiene niveles de desempleo que no registraba desde 1970 y el PIB más bajo en 10 años, factores que han contribuido para que se hunda en la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.

Renzi apuesta duro, tanto como para que algunos lo califiquen de ingenuo cuando su gobierno aún debe recibir un voto de confianza de la Cámara de Diputados, después de recibir la bendición del Senado (en una votación superada por apenas ocho votos). Buena parte de su programa de gobierno está marcado por la enorme confianza que se tiene un político que jamás ha servido en el Legislativo italiano y que se retrata como el relevo generacional del poder. “En febrero llevaremos a cabo un trabajo urgente junto al Parlamento sobre las reformas constitucionales y electorales. En marzo nos meteremos a fondo con la reforma del trabajo y en abril con la de la administración pública; en mayo, reformaremos el fisco”, dijo Renzi, según un reporte del diario El País, cuando el hoy primer ministro ni siquiera contaba con un respaldo claro para formar su gabinete.

El político es visto como el arquitecto de la caída del anterior primer ministro, Enrico Letta, quien dimitió el 13 de febrero de este año, luego de que su partido, el mismo de Renzi, le retirara el apoyo.

Esta movida por parte del PD vino luego de una reunión, y un discurso, del propio Renzi en el que criticó al gobierno de Letta (constituido en abril del año pasado) por la lentitud con la que estaba implementando las reformas necesarias.

Después de lograr la salida de Letta, Renzi fue designado como primer ministro por el presidente del país, Giorgio Napolitano, de 88 años, quien le pidió formar un gobierno con dos nombres fijos para los ministerios de Economía y Relaciones Exteriores. Renzi conservó sólo una de las dos sugerencias y repartió los 16 ministerios entre hombres y mujeres por igual (algo inédito en el país). Dos de sus ministras tienen 33 años.

La crisis política en Italia tiene una de sus mayores expresiones en la inusual rotación del poder, con tres primeros ministros en dos años que no han sido elegidos sino designados por el presidente, una seguidilla de figuras políticas que comenzó con Mario Monti (2001), continuó con Letta (abril del año pasado) y ahora tiene a Renzi como nueva esperanza para destrabar al país.

Además de sus reformas económicas, Renzi prevé quitarle poderes al Senado para concentrar la mayor parte de la autoridad legislativa en la Cámara de Diputados, órgano que aún debía otorgarle la bendición al nuevo gobierno. Se esperaba que la votación, en curso al cierre de esta edición, transcurriera sin problemas, pues el PD tiene una mayoría de 293 de 316 escaños.

Temas relacionados