Nueva York, a media marcha

La ciudad se recupera tras el paso del ciclón ‘Sandy’, que causó 29 muertes en el noreste de EE.UU.

    Escombros de un edificio incendiado en el barrio neoyorquino de Breezy Point. El agua ocasionó el estallido de varios generadores eléctricos. / EFE
Escombros de un edificio incendiado en el barrio neoyorquino de Breezy Point. El agua ocasionó el estallido de varios generadores eléctricos. / EFE

Llegó la mañana del martes a Nueva York y con las primeras horas del día una idea clara parecía dominar el sentir de la gente en la calle. La noción de que una ciudad como la Gran Manzana, una metrópolis con los recursos que muy pocas en el mundo tienen, había sido tan vulnerable a la fuerza de la naturaleza, dejaba una vez más una fuerte sensación de impotencia y angustia.

“Por más que nos preparemos e invirtamos recursos infinitos, el poder de la naturaleza seguirá pasando por encima de todos, querámoslo o no”, me dice Robert Brenner, habitante del Lower East Side en el centro de Manhattan, donde se estima que unas 2.700 unidades residenciales, negocios y bodegas quedaron total o parcialmente afectadas por el agua.

“De nada sirvieron los millones de dólares que se invirtieron en las alertas tempranas y la construcción de barricadas, albergues o centros de apoyo. Esta es una batalla desigual; el clima lo volvió a demostrar. En un solo instante te puede quitar el trabajo de toda una vida”, añade Marco Paredes, de origen cubano, administrador de un restaurante sobre la calle 6ª y la avenida B que resultó fuertemente afectado.

Como él, se calcula que sean miles de personas las damnificadas en las zonas del centro de Manhattan, tanto en la orilla del río Hudson como en la orilla opuesta, en el East River, al igual que en partes de Queens, Brooklyn y Staten Island, donde las inundaciones alcanzaron los niveles más altos.

Por ahora, el gobierno local ha decidido mantener abiertos por tres días más los 76 albergues que hay en toda la ciudad, hasta que se conozca la cifra real de damnificados con el fin de reubicarlos. En Breezy Point, Queens, un gigantesco incendio consumió más de 80 casas durante horas después de la explosión de un generador eléctrico en la zona. Este tipo de explosiones se repitieron por lo menos en 27 ocasiones alrededor de la ciudad durante el paso de ‘Sandy’, aumentando el estado de emergencia que tiene hasta el momento a más de dos millones de usuarios sin luz.

Michael Bloomberg, alcalde de la ciudad, indicó el martes que debido a los grandes destrozos en la red eléctrica se tuvo que pedir el envío de 200 expertos en reconexión de redes provenientes de estados tan lejanos como Texas y California, debido a la imposibilidad de pedir ayuda a los otros seis estados aledaños que también se vieron afectados por ‘Sandy’. “Hay que estar preparados, la restauración total de las redes eléctricas puede tardar hasta tres días en algunos sectores de la ciudad, incluida Manhattan”.

Desde las nueve de la mañana del martes, centenares de personas cruzaban a pie los distintos puentes de la ciudad con el fin de llegar a sus trabajos. En su mayoría se trataba de personal que trabaja para la ciudad, llamados por el alcalde a que permanezcan en sus puestos de trabajo con el fin de ayudar a la comunidad. “Por más duro que sea el traslado, no puedo darme el lujo de pasar otro día sin trabajar, sobre todo en estas condiciones de incertidumbre”, dice Tamara Naisey, que trabaja para el Departamento de Salud de la ciudad.

Para Shawan Alston, de 45 años, quien trabaja como guardia de seguridad en un edificio residencial en la calle 27 con avenida 3ª, caminar casi diez kilómetros para llegar a su casa en Bedstuy, en el oeste de Brooklyn, es la única opción. “Comencé mi turno el domingo a la una de la tarde y debido a la tormenta tuve que guarecerme por más de 24 horas. Debo regresar como sea para ver cómo puedo ayudar”.

Joe Lhota, presidente de MTA, la empresa de transporte de Nueva York que maneja el metro y el sistema de buses y trenes desde y hacia otras ciudades del estado, explicó que los estragos que ha causado ‘Sandy’ al sistema de transporte son los más grandes que haya vivido la ciudad y el MTA en sus 108 años de historia. Seis túneles que conectan a Manhattan con el resto de la ciudad están anegados, hay vagones del metro guarecidos en el Bronx y el norte de la ciudad también sufrió las consecuencias. No obstante, el mayor golpe lo recibió el sistema de túneles subterráneos por donde rueda el metro, veintitrés de los cuales sufrieron inundación parcial o total. “El problema es lo corrosiva que resulta el agua de mar para el riel que surte de energía a los vagones”, explica Lhota, y afirma que pasarán por lo menos de 3 a 4 días para que la totalidad del sistema marche al 100%.

Por su parte, el sistema de buses ya recobraba parcialmente algunas rutas en la noche del lunes y su uso era gratuito, como lo será hasta que el metro vuelva a la normalidad. A los 13.000 taxistas de la ciudad, que no pararon de trabajar durante la tormenta, se les ha permitido movilizar y realizar paradas múltiples con el fin de acomodar el mayor número de pasajeros en el carro. “Tenemos que ayudarnos; en este momento el dinero pasa a un segundo plano”, me dice Ashan Vail, taxista de 52 años y quien estuvo al volante durante las horas más fuertes de la tormenta. “Alcancé a llevar a todo tipo de personas a los refugios en la madrugada del lunes. Llevo manejando más de 18 horas”, me asegura antes de pagarle la carrera.

Sin bien las prioridades del gobierno local se concentran en recuperar el fluido eléctrico y restablecer el sistema de transporte, la recolección de escombros y la evacuación de miles de metros cúbicos de agua son otro dolor de cabeza. A pesar de que en la mayor parte de la ciudad el nivel del agua ha descendido casi a lo normal, hay sectores en Manhattan, Brooklyn y Staten Island donde el agua represada todavía alcanza de tres a cuatro metros.

Pasarán días, por lo menos hasta el fin de semana, aseguran los entendidos, para que los cientos de árboles que siguen desplomados en las distintas calles de la ciudad sean recogidos, al igual que el gran número de líneas eléctricas que cayeron al suelo durante la tormenta y que ya cobraron víctimas mortales.

“Sé de gente totalmente incomunicada desde la calle 23 hasta la punta de Manhattan; no tienen luz, señal de teléfono celular, ni mucho menos internet. Por no decir que la mayoría de ellos viven en edificios de más de 10 pisos donde la única opción de salida son las escaleras”, me dice Vidal Silva, estudiante de la Universidad de Nueva York. Al cierre de esta edición se han presentado más de dos millones de llamadas a las líneas 911 y 311, reportando emergencias por toda la ciudad. Los colegios, la bolsa de valores, parques, museos y lugares públicos permanecerán cerrados hoy.