Nuevo capítulo EE.UU. y Cuba

Tras cinco décadas de enfrentamiento, Barack Obama y Raúl Castro anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas: apertura bancaria y de embajadas, los primeros pasos. El fin del embargo, en manos del Congreso.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, durante el histórico anuncio. / AFP

Era el día de San Lázaro en Cuba, una fecha sagrada, en la que miles de cubanos ofrecen sacrificios para que el santo sane todo aquello que está enfermo. “Esto es obra de San Lázaro porque después de medio siglo de una relación enfermiza con los yanquis, y ¡ahora de buenos amigos!”, decían los cubanos que llegaban al Santuario Nacional, ubicado en El Rincón, cerca de La Habana, luego de escuchar el anuncio del presidente, Raúl Castro.

“Hemos acordado el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos”, anunció el mandatario, al tiempo que su homólogo estadounidense desde Washington hacía lo mismo. “Estados Unidos volverá a tener embajada en La Habana como un paso para restablecer completas relaciones diplomáticas con la isla”, señaló Obama.

Los dos, sin embargo, fueron muy enfáticos en los pasos que siguen: Castro aclaró que “todavía falta resolver lo principal: el bloqueo económico”. El embargo comercial hacia Cuba, vigente desde 1962, ha sido condenado 21 veces por Naciones Unidas porque, señalan, es un lastre para la economía cubana. Barack Obama, por su parte, insistió en que “la nueva política de normalización se hará tan pronto como sea posible, pero no hay un calendario preciso. En estas semanas se irán dando los pasos necesarios”.

Suprimir buena parte de las sanciones económicas requiere la aprobación del Congreso, reacio a cualquier medida de deshielo. Según Castro, Obama puede suavizar el embargo con sus “facultades ejecutivas”. Pero, de acuerdo con el entramado legislativo norteamericano, se requiere la aprobación de Senado y Cámara. No obstante, el presidente estadounidense sí dispone de un amplio margen de maniobra para normalizar la relación con medidas unilaterales, que parten de una frase que Obama dijo en su discurso: “El embargo no ha servido para su propósito, la democratización de Cuba”. Los hermanos Castro han sobrevivido a diez presidentes norteamericanos.

La Casa Blanca pretende sacar a Cuba de la lista de estados terroristas, y está previsto que los bancos estadounidenses puedan abrir cuentas en bancos cubanos, es decir, restablecer nexos directos con la banca cubana, y que los viajeros a la isla puedan utilizar tarjetas de débito y de crédito emitidas por bancos de Estados Unidos. Se ampliará el número de categorías de viajeros que puedan ir a la isla (hasta ahora sólo lo hacían diplomáticos, periodistas, religiosos y académicos) y también se podrá autorizar importaciones por parte de ciudadanos cubanos. Lo que sí entra en vigor inmediatamente es el desbloqueo de las cuentas bancarias en EE.UU. de gente que viva en la isla, así como el aumento de los niveles de remesas de US$500 a US$2.000 por trimestre.

- Sin Fidel Castro

La histórica normalización de relaciones se da luego de un dispendioso proceso de acercamiento. Desde que Obama llegó a la presidencia, en 2009, anunció que revisaría las relaciones con Cuba, pero fue desde junio de 2013 que se dio la primera conversación de alto nivel entre delegaciones de los dos países en Canadá, con apoyo del Vaticano. Como lo reconocieron los dos mandatarios, el papa Francisco fue definitivo en los acuerdos alcanzados, así como fue clave el papel de congresistas, entre otros, el veterano demócrata Patrick Leahy.

El gran obstáculo que impedía avanzar en las negociaciones era la liberación de Alan Gross, el contratista estadounidense acusado de espionaje en Cuba y preso en la isla desde hace cinco años. Tras casi una hora de conversación telefónica el martes entre Obama y Castro se acordó un intercambio de prisioneros: La Habana liberaría a Gross y Estados Unidos enviaría a la isla a tres cubanos presos en cárceles estadounidenses. “Es la primera conversación con cuba desde la Revolución Cubana”, subrayó un alto cargo de la Casa Blanca, quien también señaló que Fidel Castro no participó en las negociaciones. La prensa, organizaciones civiles y varias voces políticas del país le venían insistiendo a Obama en la necesidad de mejorar las relaciones con Cuba, pero habría sido el papel definitivo de la isla en la lucha contra el ébola en África, así como su papel de mediador en los diálogos de paz colombianos los que habrían provocado el cambio de visión de Washington. “Actualmente, el gobierno estadounidense reconoce que La Habana está jugando un papel constructivo en el proceso de paz de Colombia, sirviendo de anfitrión para los diálogos entre el gobierno colombiano y líderes de la guerrilla”, señaló recientemente The New York Times.

Sin embargo, no todos están de acuerdo con la medida de Obama. Los cubanos en Miami, donde vive la mayor parte de la diáspora de la isla, rechazaron el histórico acuerdo. El senador republicano por Florida, Marco Rubio, hijo de cubanos, prometió hacer lo posible para “bloquear este intento peligroso y desesperado del presidente para pulir su legado a expensas del pueblo cubano.

Sin embargo, según una encuesta publicada recientemente muestra un cambio en la Florida, hay voces nuevas que se distancian de las más radicales del exilio. Según un sondeo del Instituto de Investigación Cubano de la Universidad Internacional de Florida, difundido en junio, un 52% de los consultados se opone a que continúe el bloqueo económico. En 2011, la cifra apenas llegaba al 34%.

Por orden del secretario de Estado, John Kerry, la subsecretaria para el Hemisferio Occidental (América Latina y el Caribe), Roberta Jacobson, alista maletas para viajar en enero a la isla y comenzar el proceso. “Espero ser el primer Secretario de Estado en visitar Cuba en más de 60 años”, aseguró Kerry. Incluso la Casa Blanca no descartó una visita de Obama a la isla en 2015. “Sin duda no excluiría una visita presidencial”, declaró el secretario de prensa, Josh Earnest.

 

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