Lo que nunca se contó de Colombia en la ONU

Reuniones multilaterales o la apertura de una nueva embajada fueron algunos de los temas que pasaron desapercibidos durante la Asamblea General.

Los espacios multilaterales son las plazas para la comunicación y las vitrinas plausibles de las buenas conductas y oficios. Así mismo sirven para vislumbrar responsabilidades.

Luego de la realización de la sexagésima octava Asamblea General de las Naciones Unidas, puede hacerse un balance sobre la participación de Colombia en la misma. Una intervención que no ha sido reportada por la opinión pública ni los medios de comunicación con la rigurosidad que debería tener.

Algunos analistas pueden lanzar apreciaciones apresuradas sobre la diplomacia colombiana. No es fácil para la Cancillería reunirse y sacar provecho de instrumentos bilaterales en un escenario multilateral. Los costos de transacción y el desgaste diplomático siempre están a la orden del día.

Sin embargo, el aparato diplomático debe prever la avalancha de eventos y apretones de manos, en ese sentido también debe contemplar las estrategias políticas de alto nivel en aras de la protección de los intereses nacionales sin importar la relevancia del Estado en el sistema internacional. Para empezar, hay que señalar que hubo un abanico de situaciones en las cuales Colombia fue partícipe, en algunas airosa y en otras no tanto.

Uno de los principales puntos contemplados en la agenda del gobierno colombiano en la Asamblea fue sin duda la controversia limítrofe con Nicaragua. Un asunto que prometía la articulación de varias posturas en contra de Nicaragua como las de Costa Rica, Panamá, Jamaica y Colombia, pero no prosperó gracias a las fuerzas motrices del derecho internacional y de los intereses. En otro aspecto de la agenda, estuvo la formalización de la admisión de Colombia como Observador del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), un espacio relevante en el cual el país tendrá la oportunidad de fortalecer las relaciones con Centroamérica y diversificar su agenda en materia de ciencia, tecnología y desarrollo sostenible.

Otro encuentro entre la Cancillería e interlocutores sobre asuntos mundiales, se vio en la reunión del G77 y China, un teatro de discusión en el cual Colombia “exhortó” al cumplimiento de los compromisos de Rio+20 con una nueva agenda prioritaria: la erradicación irreversible de la pobreza y la generación de condiciones para garantizar el bienestar de la nueva clase media global emergente.

Por otro parte, también logró ponerse en la mesa la apertura de la nueva embajada de República Checa en Colombia, un suceso importante si se observa con lupa, pues la República Checa es uno de los países que más apoyo en cooperación ha suministrado en materia de restitución de tierras, minería y comercio en el marco del Acuerdo Multipartes entre Colombia y Perú con la Unión Europea.

El evento diplomático se prestó también para fortalecer lazos económicos y comerciales, por ejemplo se exaltó el proyecto ‘Colombian – Netherlands Water Partnership’ un plan entre Colombia y Países Bajos para la cooperación y trabajo conjunto hacia el Caribe. Una apuesta geoestratégica de la cual se habla muy poco.

En materia de seguridad, Colombia como miembro fundador y socio clave del Foro Global de Lucha contra el Terrorismo, destacó los instrumentos y buenas prácticas al enfrentar ésta amenaza. En ese escenario, participó en la decisión de sincronizar proyectos de capacitación, exportación de know-how, reacción frente a la violencia extremista y apoyar a las víctimas del terrorismo así como instrucción y entrenamiento en la lucha contra el secuestro extorsivo y la utilización de información de inteligencia.

Los análisis sobre la política exterior colombiana han aludido a la fragilidad casi sistematizada de la actividad del país en el exterior. Pero finalmente en los espacios amplios del multilateralismo puede verse difusa cualquier iniciativa si se carece de capacidad, probablemente no estemos viviendo la diplomacia de oro a la que hacía mención el excanciller Pardo, pero si hay que reconocer los esfuerzos por simples que parezcan.

*Asesor en seguridad y defensa. Profesor de Relaciones Internacionales


 

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