Obama endurece el tono sobre la deuda mientras siguen las negociaciones

El presidente, que afirmó estas últimas semanas que no negociaría "con una pistola en la cabeza".

El presidente Barack Obama parece haber endurecido su posición este sábado en las negociaciones sobre el presupuesto y la deuda, a cinco días del límite fijado por el Tesoro para evitar un default de Estados Unidos.

El Congreso estaba en sesiones este sábado por segundo fin de semana consecutivo. Los republicanos de la Cámara de Representantes se reunieron previamente a puerta cerrada, mientras que el Senado debería votar más tarde un voto de procedimiento sobre un aumento del techo de la deuda, una medida impulsada por los demócratas y que no tendría el apoyo de los republicanos.

Nada trascendió sobre la conversación entre Obama y el presidente de la Cámara y jefe de la bancada republicana en el Congreso, John Boehner, tras su reunión del jueves en la Casa Blanca. Luego de una conversación telefónica entre ambos la noche del viernes, el portavoz de Boehner se limitó a reiterar a los periodistas que "ellos están de acuerdo sobre el hecho de que deberíamos continuar dialogando".

La reunión del jueves marcó el deshielo de las relaciones entre los dos bandos, que hasta entonces no habían discutido ningún plan concreto para elevar el límite legal de la deuda antes del 17 de octubre.

Durante su alocución semanal, Obama manifestó este sábado su hostilidad con la idea de postergar solamente por algunas semanas este vencimiento, como ofrecieron en primera instancia los republicanos.

Elevar el techo de la deuda por un plazo corto permitiría, según los republicanos, negociar con más tiempo un amplio acuerdo de reforma de varios programas sociales estadounidenses.

"No sería inteligente, como algunos lo anuncian, postergar por dos meses el techo de la deuda y coquetear con el primer default intencional en medio de la temporada comercial de Navidad", dijo Obama.

"Los daños a la reputación de tomador de préstamos sin tacha de Estados Unidos no provocaría más que una caída de los mercados. Sería más caro tomar préstamos para todos los estadounidenses", subrayó el presidente demócrata.

El presidente, que afirmó estas últimas semanas que no negociaría "con una pistola en la cabeza", endureció su retórica calificando las consecuencias de una eventual cesación de pagos como un "nuevo impuesto, un impuesto republicano del default, sobre todas las familias y empresas estadounidenses".

Los parques reabren sus puertas

A falta de una votación sobre los gastos e ingresos en el Congreso, Estados Unidos quedó sometido desde el 1 de octubre a una parálisis administrativa. Cientos de miles de funcionarios recibieron la orden de permanecer en sus casas, provocando una cascada de problemas en todo el país.

Varios estados (Nueva York, Arizona, Colorado, Utah, Dakota del Sur) debían reabrir sus parques nacionales el sábado gracias a un acuerdo con el Servicio Nacional de Parques, la agencia federal que los administra y que se había visto forzada a detener casi completamente sus operaciones debido a la parálisis presupuestal.

Parques como el Gran Cañón o grandes monumentos como la Estatua de la Libertad acogerán de nuevo a los turistas, pues su funcionamiento será financiado temporalmente por las autoridades locales.

La crisis presupuestaria se agrava con la necesidad de levantar el techo legal de la deuda, otra facultad que corresponde al poder Legislativo. Pasada la fecha del 17 de octubre, la primera economía mundial corre el riesgo de una cesación de pagos que tendrá repercusiones mundiales, advirtió el gobierno.

"Un grupo de republicanos de la Cámara (...) acudió a la Casa Blanca el jueves para hablar con el presidente y encontrar un terreno común. Estas conversaciones continúan", dijo este sábado el republicano Buck McKeon.

No obstante, no se espera ninguna resolución para este fin de semana. Los miembros de la Cámara fueron informados que podrían salir de Washington desde el sábado por la tarde hasta el lunes por la noche. 

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