Obama estudia un plan de adopción de refugiados

Un programa de este tipo constituiría uno de los mayores cambios estructurales en la política estadounidense en materia de refugiados en tres décadas.

EFE

Los estadounidenses podrían estar en condiciones de traer un refugiado a los Estados Unidos pagando de su propio bolsillo si prosperan las negociaciones entre la administración Obama y el principal grupo de defensa de refugiados del país.

El departamento de Estado estadounidense está analizando un programa piloto que permitiría a los ciudadanos patrocinar a un refugiado del país que elijan pagando el pasaje aéreo, el alojamiento, la ropa, los alimentos y otros costos de reasentamiento. Las conversaciones comenzaron en julio y está previsto que continúen el año próximo, dijo Naomi Steinberg, directora del Refugee Council USA.

El programa, que toma como modelo uno similar de Canadá, ha sido pensado para abrir nuevas fuentes de financiamiento en un momento en que un creciente sentimiento contrario a los refugiados en el Congreso amenaza con recortar los programas de reasentamiento.

“Da el control a los estadounidenses”, dijo Matthew La Corte, analista de políticas del Centro Niskanen, institución de estudios libertarios con sede en Washington que apoyó desde el primer momento el programa. “Les permite decir: ‘Tengo una habitación libre. Estaba pensando en comprar un auto nuevo, pero tomaré esos US$10.000 y los usaré para traer a un refugiado sirio’”.

Un programa de este tipo constituiría uno de los mayores cambios estructurales en la política estadounidense en materia de refugiados en tres décadas y permitiría a Barack Obama o a futuros presidentes eludir la oposición trasladando la responsabilidad financiera a los estadounidenses del llano. La guerra civil en Siria, los conflictos en África y las fronteras europeas más abiertas se combinaron para desplazar a más de 65 millones de personas en el mundo, la crisis de refugiados más profunda desde la Segunda Guerra Mundial.

Aproximadamente un millón de personas ingresaron el año pasado a Alemania, y la canciller Angela Merkel ha dicho que otros países europeos deben cumplir con su parte. Estados Unidos admitió 85.000 refugiados en el año fiscal 2016 y sólo alrededor de 12.600 eran de Siria.

El anuncio realizado por Obama el mes pasado de que Estados Unidos aceptaría 110.000 refugiados del mundo entero en 2017 -un incremento del 30 por ciento respecto de este año- fue recibido por una fuerte oposición de los legisladores republicanos. Más de la mitad de los gobernadores estadounidenses solicitaron una prohibición para los refugiados sirios hasta que se implemente una revisión más estricta en materia de seguridad nacional, y el Congreso presentó proyectos que restringirían el financiamiento. El candidato presidencial republicano, Donald Trump, caracterizó a los refugiados sirios como “caballos de Troya” del terrorismo.

“El pueblo estadounidense no apoya estos planes radicales, que equivalen a una traición absoluta por parte de sus líderes de Washington”, dijo en un comunicado el mes pasado el senador Jeff Sessions, que ha sido uno de los opositores más vehementes a las políticas de reasentamiento. Sessions, republicano por Alabama, es un asesor clave de Trump.

Fuera del ámbito político, el sector privado asume un compromiso cada vez mayor. El mes pasado, el multimillonario George Soros, importante patrocinador de causas progresistas, anunció que gastaría US$500 millones para ayudar a refugiados del mundo entero. La Casa Blanca anunció recientemente que 51 compañías, entre otras, Airbnb Inc., Goldman Sachs Group Inc., Ikea y United Parcel Service Inc., han prometido dinero o servicios para ayudar a los refugiados.

últimas noticias