Obama, rodeado de escándalos

Interceptación de teléfonos a periodistas y funcionarios del fisco que persiguen a miembros del Tea Party, entre otros, son los problemas que acosan al presidente de EE.UU..

Barack Obama. /AFP
Barack Obama. /AFP

Las últimas no han sido las mejores semanas para la Casa Blanca. Un cúmulo de escándalos han surgido en el entorno presidencial y los republicanos no han desaprovechado el momento para endurecer sus críticas contra el presidente Barack Obama. El periódico USA Today tituló su edición de este martes que la administración está "bajo fuego" y otros periódicos incluso hablan del delicado momento por el que atraviesa el mandatario y califican de pobre el balance de los primeros cinco meses de su segundo mandato.

"El presidente Obama no ha tenido mucho qué mostrar en estos primeros meses del 2013, pues fracasó la ley sobre control de armas, se trabó la reforma migratoria, que inicialmente era su gran logro por haber convencido a los republicanos de apoyarla, y en política exterior no ha logrado bajar la tensión que genera el régimen sirio en la región, eso sin contar los escándalos menores unos y otros no tanto que empiezan a salpicar a su administración", explica el analista Daniel Seronal.

Se refiere a las acusaciones de abuso de poder que le hizo el partido republicano a Obama, tras conocerse que la Agencia de Impuestos de EE.UU. (IRS) investigó especialmente a grupos surgidos del momento Tea Party. La IRS reconoció que sí lo habían hecho y ofreció disculpas. Pero el Congreso ya inició investigaciones parlamentarias y las audiencias comienzan esta semana cuando han surgido nuevas revelaciones. Obama ya admitió que "sería escandaloso que la agencia hubiera investigado particularmente a miembros del Tea Party y pidió investigar los hechos".

El Congreso emprendió inmediatamente investigaciones parlamentarias y las audiencias comenzarán esta semana. La justicia estadounidense anunció además este martes que abrió una investigación para determinar si la administración fiscal infringió la ley al apuntar especialmente a grupos conservadores, anunció el fiscal general Eric Holder. "Como todo el mundo admite, pienso que estos hechos, aunque no fueran ilegales, son escandalosos e inaceptables", declaró Holder. "Pero estamos examinando los hechos para ver si la ley fue violada", agregó.

Al mismo tiempo, se reveló que el departamento de Justicia obtuvo los registros de llamadas entrantes y salientes de más de 20 líneas asignadas a los periodistas de la agencia de noticias AP en Nueva York, Hartford y Washington, así como un teléfono de la agencia en la Cámara de Representantes. "Esta es una de las filtraciones más graves e la historia", aseguró el fiscal.

El Congreso ya está investigando, pero cada día se amplía el escándalo. Incluso editorialistas evocan el fantasma del escándalo del Watergate, que le cotó la presidencia a Richard Nixon en 1974. Fue Mitch McConnell, jefe de la minoría republicana en el Senado, quien denunció "el vergonzoso abuso de poder indigno de mirones", y llamó al Ejecutivo a "cooperar plenamente" con los legisladores.

El fiscal indicó que no tiene todos los detalles del caso, pero ha asegurado que se trata de una "filtración muy grave" que nunca había visto, precisando que es fiscal desde 1976. "Puso el pueblo norteamericano en riesgo, y no se trata de una exageración, debemos determinar quién fue el responsable y tomar acciones muy agresivas", dijo Holder.

Estos episodios tuvieron lugar en momentos en que la administración ya se encontraba a la defensiva a raíz del caso del atentado contra el consulado norteamericano en Bengasi (Libia), que el 11 de septiembre de 2012 le costó la vida a cuatro estadounidenses, entre ellos el embajador. Los legisladores republicanos le reprochan al gobierno que haya querido ocultar el carácter "terrorista" de ese ataque para no reducir las posibilidades de reelección de Obama en la presidencial de noviembre pasado. Las acusaciones fueron rechazadas por el equipo del presidente.

No obstante, el mandatario reconoció que "elementos del lenguaje" suministrado por la CIA inmediatamente después del atentado habían sido edulcorados para evitar flancos vulnerables a la crítica, tras la publicación de mensajes electrónicos por medios de comunicación. Obama denunció "motivaciones políticas" y un propósito de "distracción" de sus adversarios. La oficina del presidente republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, le reprochó al gobierno no haber sido "sincero".

La administración está "bajo el fuego" de las críticas, constataba este martes el gran titular del diario USA Today, en un momento delicado para Obama. Su balance en lo que va de 2013 sigue siendo pobre, sobre todo tras el fracaso de una ley sobre control de armas de fuego; Estados Unidos aún mantiene una austeridad obligada por falta de acuerdo en el Congreso; y en materia de política exterior sigue con dificultades para convencer a Rusia que deje de apoyar al régimen sirio cuando el conflicto amenaza con extenderse a la región.

En ese contexto Moscú anunció el martes que había descubierto a un agente de la CIA y denunció una "provocación" digna de la "Guerra Fría".

Temas relacionados