'Obama ya no tiene nada que perder'

En el discurso del estado de la Unión el presidente estadounidense habló de la importancia histórica de restablecer relaciones con la isla. El analista Eduardo Gamarra explica los alcances del cambio.

Largas filas en la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana. / EFE

El profesor del Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Florida (FIU), experto en temas latinoamericanos y testigo de primera mano del acercamiento entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba desde hace dos años, analiza la crucial cita de hoy entre comisiones de alto nivel de los dos países. Embargo, libertades en la isla, presos políticos, migración, remesas e intercambio comercial son los temas claves de las negociaciones que hoy comienzan oficialmente.

¿Qué esperar de la reunión entre funcionarios de los dos países?

Las negociaciones empiezan en torno a lo que puede hacer Obama sin intervención del Congreso de Estados Unidos. Eso incluye medidas que se pueden poner en marcha en el ámbito financiero, la presencia de la banca en la isla y facilidades turísticas, hasta cosas más políticas como la apertura de las nuevas embajadas. Se dejará claro qué busca Cuba tener en Washington y qué es lo que EE.UU. puede tener en La Habana, pues no será posible enviar un embajador. Los nombramientos diplomáticos deben ser ratificados por la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, bajo control republicano, y ellos ya han dejado claro que no van a aprobar ningún nombramiento.

¿El embargo está en la lista?

Claro. Cuba lleva años haciendo política con este tema. Lo que la administración Obama dejará claro es que no lo puede levantar sin la aprobación del Congreso, algo que no impide que Obama dé pequeños alivios que ayudan más a los ciudadanos. Las grandes corporaciones deberán esperar por el simple hecho de que las transacciones millonarias las regula el Legislativo.

¿Qué tanto apoyo tiene en EE.UU. el proceso iniciado por Obama?

Tiene mucho apoyo, incluso dentro del Partido Republicano, en donde no hay unidad en el tema. Hay tres grupos: los que se oponen a todo lo que haga Obama, los cubano-americanos (que son seis) y los que apoyan la decisión. Rand Paul, líder legendario del partido, por ejemplo, está completamente a favor del levantamiento del embargo.
Un grupo de representantes demócratas, encabezado por Bobby L. Rush, presentó un proyecto de ley para levantar el embargo. ¿Qué tanto futuro tiene ese proyecto?
No tiene futuro. Va a ser debatido, va a ser un buen momento para que los políticos tomen posiciones, pero no va a pasar nada.

¿Estas nuevas negociaciones con Cuba se pueden dañar?

Todo depende de La Habana. Los Castro suelen negociar y aceptar cosas y luego no cumplirlas. La historia es larga.

¿No es diferente negociar con Raúl Castro, quien ha tomado algunas medidas de apertura?

No creo, es lo mismo. Cuando se negociaba con Fidel se decía que el duro era Raúl. Lo que sí es cierto es que Cuba está en una crisis, tras diez años de excelente relación con Venezuela, de la que recibían petróleo subsidiado. Ya no lo pueden recibir más. Se les acabó ese salvavidas.

¿Parece que vamos a ver a un Obama más decidido en los próximos dos años?

Obama está en una posición muy favorable, ya que no tiene nada que perder. Ahora se está jugando su lugar en la historia. No será muy efectivo en política pública, pero sí en simbología.

¿Qué importancia cree que tuvo el papel de Cuba en el proceso de paz con Colombia para cambiar la política hacia la isla?

No quiero descartar ni minimizar la importancia de la negociación con las Farc en La Habana, pero esto ya hacía parte de la agenda de Obama desde la segunda campaña presidencial.