Obamacare, en estado terminal

El gran legado de Barack Obama, que les dio acceso a la salud a 11 millones de estadounidenses, nunca les gustó a los republicanos, que desde 2009 lucharon por su derogación. ¿Podrán reemplazarlo?

El senador Bernie Sanders y otros demócratas defienden el Obamacare.
El senador Bernie Sanders y otros demócratas defienden el Obamacare.AFP

El Obamacare, el gran logro del presidente Barack Obama en ocho años de gobierno, puede ser borrado hoy en la Cámara de Representantes, cuando se vote una resolución para derogar y reemplazar esa reforma sanitaria, que les dio acceso a la salud a más de 11 millones de personas.

La resolución —que daría comienzo a los trámites para desmantelar la legislación del programa estrella de Obama— ya fue aprobada en el Senado, que tiene hasta el 27 de enero para presentar los textos destinados a tumbar la base legal del programa. “Esta rápida acción del Senado prepara el escenario para un tipo especial de legislación que les permita acabar con el Obamacare sin sufrir ninguna obstrucción por parte de los demócratas”, explicó The New York Times.

Desde que la Ley para la Protección de Pacientes y Cuidados de la Salud Asequibles (The Patient Protection and Affordable Care Act), más conocida como Obamacare, fue firmada por Obama el 23 de marzo de 2010, los republicanos trataron de derogarla.

Los críticos del plan —que les dio cobertura médica a millones de personas que eran rechazadas por las aseguradoras porque padecían enfermedades crónicas— aseguraban que era un sistema costoso.

Resulta que los beneficiarios del plan de salud de Obama presentaron más problemas de salud de lo que se pensaba y los estadounidenses jóvenes y sanos, que terminarían sosteniendo el sistema, optaron por los seguros más baratos. Eso llevó a que muchas aseguradoras, como Aetna, Humana y United Healthcare, registraran pérdidas millonarias y decidieran abandonar el programa.

De hecho, la muerte lenta del Obamacare se aceleró días antes de las elecciones presidenciales, cuando la Casa Blanca reconoció que las primas médicas iban a subir 25 % en 2017, más del triple de lo que aumentaron en 2016.

Aunque la administración Obama se apresuró a asegurar que los estadounidenses cuyo bolsillo se vería impactado de forma directa por este aumento eran relativamente pocos, “puesto que la mayoría de los inscritos en Obamacare se benefician de algún tipo de asistencia financiera”, ese día los republicanos encontraron toda la munición que les hizo falta durante años para colgarle la lápida a la política estrella del primer presidente negro en la historia de Estados Unidos.

Su desmonte fue el caballito de batalla de Donald Trump durante la campaña que lo llevó a la Presidencia. “Hay que revocar Obamacare y reemplazarlo con algo mucho menos caro, de otra forma, el país tendrá problemas mucho mayores que los que pensábamos. Vamos a revocar y reemplazar Obamacare”, dijo Trump días antes de ganar la presidencia. Esta semana lo ratificó: “El Obamacare ha sido catastrófico y confío en que el Congreso le ponga fin en los próximos días”. El afán de los republicanos hace prever que antes de posesionarse, el 20 de enero, Trump cumplirá su promesa.

La pregunta que se hacen millones de estadounidenses es ¿qué pasará una vez se termine este sistema? Enfermos de cáncer y otras enfermedades graves, han inundado las redes sociales agradeciéndole al saliente mandatario porque gracias a este sistema de salud, lograron ser atendidos. “Ojalá alguno de estos hombres (los republicanos) sintiera la ansiedad que yo, como paciente de cáncer, estoy sintiendo sabiendo que voy a morir si el Obamacare se cae”, decía en Twitter Xeny Jardin, periodista, quien tras años de padecer la enfermedad logró, gracias al Obamacare, recibir tratamiento.

Los republicanos, hasta ahora, no han detallado cómo piensan reemplazar el Obamacare ni qué van a hacer con los millones de estadounidenses que perderían la cobertura.