OEA y Nicaragua abrirán diálogo sobre cuestionado proceso electoral

En las elecciones presidenciales del próximo 6 de noviembre los principales grupos de oposición al presidente Daniel Ortega no participarán debido a un fallo judicial que los despojó de la representación del Partido Liberal Independiente (PLI).

El proceso electoral nicaragüense, al que sectores de la oposición consideran una "farsa", tensó también las relaciones de Managua con Washington.AFP

La Organización de Estados Americanos (OEA) y el gobierno de Nicaragua acordaron implementar una instancia de diálogo sobre el cuestionado proceso electoral en ese país centroamericano, informó este domingo la entidad continental.

En una escueta nota oficial, la OEA informó que el secretario general de la organización, Luis Almagro, envió a las autoridades de Nicaragua un informe "ponderando los hechos" en torno del controvertido proceso electoral.

De acuerdo con la OEA, el gobierno de Managua recibió ese informe "con disposición a trabajar en una Mesa de conversación e intercambio constructivo" para "analizar en forma conjunta los temas relacionados".

"En función de lo anterior, el Secretario General de la OEA y el Gobierno de Nicaragua implementarán un mecanismo de conversación e intercambio a tales efectos", informó la nota distribuida en Washington.

El gobierno nicaragüense confirmó también en un comunicado la disposición a dialogar con la OEA y a "sostener, en todos los espacios, conversaciones e intercambios constructivos que contribuyan a fortalecer la estabilidad" del país.

Nicaragua se propone realizar elecciones presidenciales el 6 de noviembre, en comicios que también servirían para escoger 90 diputados a la Asamblea Nacional y 20 al Parlamento Centroamericano.

Los principales grupos de oposición al presidente del país, Daniel Ortega, no participarán en las elecciones debido a un fallo judicial que los despojó en junio de la representación del Partido Liberal Independiente (PLI), con el que aspiraban a encabezar una alianza electoral.

El proceso electoral nicaragüense, al que sectores de la oposición consideran una "farsa", tensó también las relaciones de Managua con Washington, después de dos décadas de contactos relativamente tranquilos.

El Congreso estadounidense incluso aprobó una ley sobre condicionalidad de las inversiones en Nicaragua hasta que el gobierno de Managua impulse elecciones supervisadas por observadores externos.