Oleada de voluntarios en Irak para luchar contra los extremistas

Numerosos iraquíes ya se han acercado a los centros de reclutamiento, , en su mayoría chiíes.

Iraquíes se ofrecen para luchar contra los extremistas.AFP

 Las autoridades iraquíes se han visto sobrepasadas por el alto número de ciudadanos, en su mayoría chiíes, que se han ofrecido como voluntarios para luchar contra los extremistas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL o ISIS, según sus siglas en inglés).

Numerosos iraquíes ya se han acercado a los centros de reclutamiento para luchar contra el EIIL, organización que desde la semana pasada se ha hecho con el control de amplias zonas del norte del país.

Aunque aún no hay cifras oficiales sobre el número de personas que hasta ahora se han unido a las filas de las Fuerzas Armadas, miles de residentes de Bagdad y provincias meridionales como Basora, Kerbala, Nayaf o Babel, entre otras, han mostrado su disposición a hacerlo.

"Quiero coger las armas en defensa de mi religión y de mi país porque el Estado Islámico está atacando a todo el mundo y yo no quiero que lleguen a Bagdad, Kerbala y Nayaf. Los echaremos de aquí", dijo a Efe el voluntario Said Karim en la capital.

La televisión estatal muestra con frecuencia largas filas en los centros abiertos para recibir a los que quieran alistarse en el Ejército, muchos de cuyos miembros han desertado y abandonado sus puestos, propiciando en buena parte el avance insurgente.

Al llamamiento realizado por el primer ministro, el chií Nuri al Maliki, para combatir el terrorismo se ha sumado el de la máxima autoridad chií del país, el ayatolá Ali al Sistani, que el pasado viernes pidió a todos los que puedan coger las armas que se presenten como voluntarios para expulsar a los radidales.

El destacado clérigo pidió a los políticos iraquíes que abandonen sus diferencias y que se unan para apoyar a las fuerzas de seguridad, y aconsejó a los funcionarios que muestren su disponibilidad de portar las armas, si bien por el momento no están obligados a hacerlo.

Tras la arenga de Al Sistani, el número de voluntarios aumentó en todas las provincias, especialmente entre los chiíes del centro y el sur de Irak.

En Basora se calcula que más de 30.000 personas se inscribieron, mientras que en Nasiriya las autoridades recibieron a más de 25.000.

Muchos de los que hoy hacen cola en los citados centros también siguen al destacado clérigo chií moderado Emar al Hakim, quien apareció en televisión vestido con uniforme militar y mostrando su plena disposición a defender Irak, su población y sus lugares santos, amenazados por los radicales.

"Estoy dispuesto a sacrificar mi vida para proteger la nación", asegura Haidar Abdel Hadi, un iraquí de 45 años que se presentó como voluntario.

Ante la oleada de solicitudes, se han abierto centros de formación en todas las provincias y muchos ciudadanos han sido enviados al campamento militar de Al Tayi, en el norte de Bagdad, donde actualmente hay cientos de miles de voluntarios procedentes de las diferentes ciudades.

Además, el Gobierno ha proporcionado financiación y armas necesarias para la organización, el acondicionamiento y la preparación de los reclutas, explicó en rueda de prensa el asesor gubernamental de Seguridad Nacional, Faleh al Fayad.

El consejero destacó la importancia de seguir las órdenes de la máxima autoridad religiosa, en alusión a Al Sistani, que hizo hincapié en la necesidad de no levantar consignas que puedan causar conflictos sectarios.

El Comité de Trabajadores de la Compañía General de Industria de Cuero anunció hoy que "entregará de forma gratuita los productos militares que necesitan los voluntarios, tales como zapatos, cascos, cinturones y armaduras".

Esa iniciativa tiene por objetivo "responder al llamamiento de la autoridad religiosa y contribuir a cumplir el deber sagrado".

La aguda crisis que vive Irak se acerca cada vez más hacia un conflicto sectario entre chiíes y suníes.

Junto al Estado Islámico de Irak y el Levante, que pretende crear un emirato islámico en Irak y en Siria, luchan grupos de insurgentes suníes, críticos con lo que consideran la "política sectaria" de Al Maliki.

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