La ONU, demandada en EE.UU.

Abogados especialistas en derechos humanos recurrieron a una corte federal de Nueva York para responsabilizar al organismo multilateral de la epidemia de cólera en Haití.

Imagen de un centro de atención a pacientes con cólera en la ciudad de Delmas (Haití). / AFP

La justicia federal de Estados Unidos tiene hoy en sus manos un proceso poco usual: la parte demandada es la Organización de las Naciones Unidas y la demandante corresponde a un grupo de abogados de derechos humanos que trabajan en llave con el Instituto para la Democracia y la Justicia en Haití (IJDH). El más grande organismo multilateral del planeta es acusado de ocasionar una epidemia de cólera en el país caribeño, la cual ha causado al cabo de tres años la muerte de unas 8.300 personas y el contagio de cerca de 650.000.

La Misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah) opera en ese país desde 2004, como una suerte de apoyo a la precaria institucionalidad local. No obstante, el terremoto que azotó el territorio en enero del mismo año obligó a reforzar al personal para que atendiera el apocalipsis desatado por cientos de miles de hogares destruidos, refugios hacinados, saqueos, violencia y ausencia de fuerza pública. De acuerdo con el IJDH, un grupo de soldados —cascos azules— provenientes de Nepal llevó la enfermedad a suelo haitiano y la esparció contaminando el río Mirbalais con heces fecales: “Los acusados han sabido desde hace mucho tiempo que las frágiles infraestructuras sanitarias y de recolección de desechos de Haití creaban una gran vulnerabilidad a enfermedades transmitidas a través del agua, pero fallaron a la hora de ejercer el debido cuidado para prevenir el devastador brote de dicha enfermedad”, afirman los denunciantes, quienes hablan a nombre de haitianos y estadounidenses-haitianos que contrajeron la enfermedad, así como de familiares de fallecidos en la epidemia.

El brote fue devastador. Apenas mes y medio después de la llegada de los soldados nepaleses, las muertes por cólera ya sobrepasaban las 1.500, con el agravante de que Haití no disponía de lugares equipados para la atención médica y en muchos casos estos estaban un ruinas u ocupados por los miles de heridos del terremoto. En suma, no había escenario más propicio para que el cólera llegara a Haití.

La ONU, a través de sus voceros, ha defendido su inocencia y en diversas ocasiones ha asegurado que no existe prueba científica de que el cólera haya sido contagiado por sus soldados, aunque un estudio de la prestigiosa Universidad de Yale haya determinado que, en efecto, los cascos azules fueron los culpables de la epidemia.

Con los argumentos sobre la mesa, el proceso sigue ahora un camino lleno de interrogantes legales. Teóricamente, la ONU goza de inmunidad legal, pero hasta el momento se desconoce el trámite que la corte de Nueva York en donde fue instaurada le dará a la demanda. En el documento presentado por los abogados al tribunal tampoco se precisa cifra económica alguna, que establecerían los jueces en caso de que un juicio sea procedente. Paradójicamente, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, había lanzado a finales de 2012 un plan con el que se pretendía erradicar la enfermedad de Haití en una década, para el que se asignó un presupuesto de US$2.200 millones.

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