ONU llama a revolución energética

Solo un drástico cambio institucional y tecnológico evitaría que la temperatura sobrepase los 2°C. Proponen reducir entre 40 y 70% los gases de efecto invernadero antes de 2050.

Obra del artista gallego Issac Cordal titulada ‘Políticos discutiendo el cambio climático’. / cementeclipses.com

El mensaje del grupo de científicos que analizó 1.200 posibles escenarios para evitar que la temperatura del planeta sobrepase los 2°C en este siglo es claro: “para evitar interferencias peligrosas en el sistema climático, no podemos seguir con el statu quo”.

Desde Berlín, los científicos que conforma el grupo de trabajo III (mitigación) del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), planteó que “solo un cambio institucional y tecnológico importante haría que hubiera más del 50% de probabilidades de que el calentamiento global no superara ese umbral”. En resumen: la estructura económica global debe cambiar drásticamente y pronto.

La meta de este cambio institucional y tecnológico sería rebajar las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero con respecto a las de 2010 entre un 40% y un 70% para mediados de siglo y hacerlas casi desaparecer para finales del presente siglo. Solo por esa ruta, creen los científicos, se podrían evitar las consecuencias desastrosas del cambio climático.

“El informe es claro. No hay plan B. Solo hay un plan A. Y como necesitamos que alguien dé el primer paso, en Europa adoptaremos un objetivo ambicioso para 2030 este año”, aseguró la comisaria europea de Acción por el Clima, Connie Hedegaard. La Unión Europea se ha planteado el objetivo de reducir sus emisiones en un 40% respecto al nivel de 1990.

Aunque Colombia tan sólo aporta un 0,03% de los gases de efecto invernadero, un cambio en las políticas energéticas globales tendría un alto impacto en la economía nacional en las próximas décadas, pues el país es uno de los principales productores de carbón.

 La receta para la crisis

 La receta para estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera exige, de acuerdo con el informe, reducir las emisiones en la producción y utilización de la energía, el transporte, la edificación, la industria, el uso de la tierra y los asentamientos humanos.

En tan sólo las últimas cuatro décadas, la humanidad generó la mitad de los gases de efecto invernadero que tienen en problemas el planeta. Sólo entre el año 2000 y 2010 lanzamos a la atmósfera 50 mil millones de toneladas métricas de CO2. En total, los científicos calculan que hoy flotan sobre nuestras cabezas unos 515 mil millones de toneladas de CO2 y el límite que toleraría la atmósfera sería entre 800 y 1.000 millones. Una suma sencilla deja ver que en tan sólo seis años, al ritmo actual de intensidad energética, volaríamos por encima del primer límite.

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático propone como meta reducir cada año un 20% de la inversión en energías fósiles y aumentar un 100% la inversión en energías renovables. Al mismo tiempo, y para extraer parte del CO2 circulante, sería necesario apostar por la reforestación de bosques, una estrategia que permitiría convertir a la tierra en una extractora natural de dióxido de carbono. Esto mientras surge tecnología eficiente para atrapar y almacenar carbono atmosférico.

“El cambio climático es un problema del patrimonio mundial”, comentó Ottmae Edenhofer, copresidente del grupo que preparó el informe. “La cooperación internacional es decisiva para alcanzar los objetivos de mitigación. Establecer las instituciones internacionales que se necesitan para la cooperación es un reto en sí mismo”, agregó. Aunque hasta ahora todos los intentos por lograr un pacto global en este sentido han fracasado, se cree que 2015 podría ser un año decisivo para lograr un compromiso global.

Cambiar la estructura energética mundial sin duda tendrá un costo, pero este podría ser menor de lo que se ha previsto. De acuerdo con el informe, los cambios necesarios en la matriz energética global implicarían una contracción anual de la economía del 0,06%. En cambio, no tomar medidas a tiempo implicaría un gasto del 1,6% al 3% del crecimiento económico mundial.

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