Otra colombiana condenada en China

No es el primer caso de un colombiano que tiene que pagar cadena perpetua en ese país, donde se penaliza el tráfico de drogas a partir de los 50 gramos.

Al menos 12 colombianos cumplen cadena perpetua en China por narcotráfico.
Al menos 12 colombianos cumplen cadena perpetua en China por narcotráfico.

Mientras un colombiano era detenido intentando entrar a España con 5,7 kilos de cocaína oculta en galletas, otra colombiana, de 27 años, fue condenada a cadena perpetua en China por tratar de ingresar con dos kilos de cocaína al gigante asiático, donde el narcotráfico se penaliza a partir de los 50 gramos.

La sentencia fue dictada por el Tribunal Popular Intermedio Número Dos de Pekín, que evitó dar detalles sobre la identidad de la joven, detenida el pasado 30 de marzo en el aeropuerto internacional de la capital China después de haber hecho escalas en São Paulo y Qatar. Según la prensa china, tras su detención la mujer contó que había accedido a transportar la droga para saldar una deuda de US$500 que había contraído en Colombia.

El servicio de aduanas de Pekín aprovechó el caso para señalar que la entrada de cocaína a China a través del aeropuerto internacional ha aumentado en los últimos años frente al tradicional tráfico de heroína que predomina en el país. Por lo tanto, se ha intensificado la vigilancia a los viajeros procedentes de Suramérica, región que es la principal productora de cocaína.

No se trata del primer colombiano condenado a cadena perpetua en China por narcotráfico. A mediados del año pasado, la cónsul colombiana, Haifa Mehzer, indicaba que al menos 12 connacionales se encontraban detenidos en ese país por tal delito. Para entonces se conocían los casos de Guillermo Álvarez y Harold Carrillo, también condenados a muerte.

La droga que sale de Colombia pasa especialmente por Dubái o Moscú antes de llegar a Cantón, Pekín y Shanghái. En la China continental hay actualmente al menos 60 colombianos detenidos, cuatro de ellos condenados a pena de muerte por narcotráfico. Además, las redes transnacionales de prostitución llevan a colombianas, especialmente provenientes del Eje Cafetero, donde por lo general viven en la pobreza, con la promesa de facilitarles su ingreso al mundo laboral. Una vez llegan, les quitan los pasaportes y las explotan en fábricas o sexualmente.

El tráfico de drogas tiene su cuna sobre todo en la provincia de Cantón, cerca de Hong Kong. Allí, el negocio es generalmente controlado por nigerianos y por una de las organizaciones delictivas más peligrosas a nivel mundial, conocida como Catorce Quilates, que no sólo lidera el comercio de estupefacientes, sino la prostitución y la trata de personas.

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