Otra escuela bombardeada en Gaza

Son varios los estados que han condenado la operación militar israelí Margen Protector en la Franja de Gaza. Brasil, por ejemplo, calificó la incursión militar israelí como una “masacre”. Otros la han llamado un “genocidio”. El gobierno de Argelia, por su parte, señaló que lo que hace Israel se llama “terrorismo de Estado” contra la población gazatí.

No obstante, Estados Unidos apoya a Israel y sostiene que, aunque es muy preocupante la masiva mortandad de civiles, se trata de una “legítima defensa” contra los integrantes de Hamás, que lanzan misiles indiscriminadamente contra el territorio israelí.

Para Tel Aviv, la destrucción en Gaza se justifica, porque debajo de esa infraestructura civil hay un complejo de túneles subterráneos supuestamente utilizados por Hamás para movilizar su arsenal y planear atentados. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dice que su ejército seguirá la ofensiva hasta la destrucción de todos los túneles. El ministro de Defensa israelí, Moshé Yaalón, reiteró que la destrucción de los túneles es el objetivo de la operación y que para ello el Ejército no está limitado en espacio ni en tiempo.

Ayer, sin embargo, el mundo vio otra muestra de la desproporción, cuando la ONU informó sobre un ataque israelí a una escuela de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Unrwa) en Gaza, que dejó al menos 16 palestinos muertos. Es la sexta vez que una sede de estas sufre un ataque durante los actuales enfrentamientos.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó como “injustificable” este bombardeo e indicó que las autoridades israelíes fueron informadas en 17 ocasiones sobre la ubicación exacta de la escuela. La Unrwa acusó al ejército israelí de “grave violación del derecho internacional” y pidió medidas inmediatas para “poner fin de inmediato a la masacre”. La Casa Blanca condenó el bombardeo, sin mencionar el responsable.

El Consejo de DD.HH. de la ONU ya abrió una investigación sobre “posibles crímenes de guerra” cometidos por Israel durante la actual operación. La alta comisionada para los DD.HH., Navy Pillay, sugirió que los ataques violan los principios de distinción y proporcionalidad que regulan un conflicto armado, por lo que Israel estaría incurriendo en crímenes de guerra. Agregó que las medidas de Israel para advertir a la población sobre un futuro bombardeo no son suficientes ni efectivas. Y reiteró que tanto Gaza como Cisjordania y Jerusalén Este son territorios ocupados, en los cuales Israel debería cumplir sus obligaciones como poder ocupante, lo cual implica promover el bienestar en las condiciones de vida de los habitantes.