Otro caso de brutal feminicidio en América Latina, una región en deuda con las mujeres

Cuando los asesinos de Lucía Pérez la llevaron al hospital, intentaron hacer pasar el caso como una sobredosis. Las autopsia arrojó que la joven murió luego de ser torturada, violada y empalada. Ocurrió en Mar del Plata, Argentina.

AFP

Matías Farías, un argentino de 23 años, llegó al centro de salud del barrio Playa Serena en la ciudad costera de Mar del Plata a eso de las tres de la tarde. Bajó de un Fiat Strada y junto con Juan Pablo Offidani, de 43, llevaron a Lucía Pérez para que fuera atendida por un médico. La joven, de 16 años, estaba recién bañada y le costaba mantenerse en pie. Cuando Pablo De la Colina, el director de salud del centro, le preguntó a Farías sobre la situación de la niña, el joven le contestó que había consumido drogas hasta desplomarse.

Horas más tarde y tras la muerte de Lucía, los hombres que la llevaron al hospital fueron detenidos. En la autopsia se pudo corroborar que la mujer fue torturada, violada y empalada.

Lo que los agresores quisieron hacer parecer una muerte por sobredosis terminó siendo un brutal ataque en el que los forenses confirmaron que Lucía sufrió un abuso sexual vía vaginal y anal. Además, los agresores le introdujeron un objeto por el ano que derivó en un reflejo vagal, esto sucede cuando una persona es sometida a un dolor muy intenso o a una impresión y puede hacer bajar la frecuencia cardíaca, la presión arterial o dejar inconsciente a la persona. Esta serie de torturas la llevaron a tener un paro cardiorrespiratorio que la condujo a la muerte.

El crimen sucedió el sábado ocho de octubre, se cree que entre la mañana y las primeras horas de la tarde. Según lo que dicen las amigas de la víctima, Lucía se encontró temprano con Farías y fueron juntos hasta el barrio Playa Serena, a unos 20 minutos del centro de la ciudad. Hasta el momento la investigación indica que allí fue donde se cometió el aberrante delito que terminó con la vida de la joven.

El caso es tan aterrador que la fiscal María Isabel Sánchez, quien lleva el caso, dijo “sé que no es muy profesional decirlo, pero soy mamá, mujer y he visto mil cosas durante mi carrera, pero nada igual”. Los testimonios que han sido encontrados a lo largo de la investigación indican que Farías tuvo participación directa y que Offidani, al menos, sería culpable de ocultar el homicidio. Se cree que el primero habría tenido una relación sentimental con Lucía.

Marta y Guillermo Pérez, los padres de la joven, aseguran que además de los hombres que ya fueron identificados y detenidos, hay una compañera de Lucía que fungió como “entregadora” y que trabajaba con Farías para acercar a sus compañeras a el negocio de drogas que él manejaba. La fiscal Sánchez también pidió más peritajes genéticos para aclarar si hubo un tercer participante en el asesinato.

Organizaciones sociales de Argentina, están convocando a un paro de mujeres el próximo 19 de octubre para protestar contra el creciente número de asesinatos de mujeres a manos de hombres. Según las cifras del ministerio de Seguridad de ese país, entre 2008 y 2015 las agresiones sexuales aumentaron 78%. Además, el Registro Argentino de Femicidios denunció que dos de cada diez mujeres asesinadas habían presentado antes denuncias por violencia de género.

Este caso hace recordar al de Rosa Elvira Cely, la mujer asesinada por Javier Velasco en la madrugada del 24 de mayo de 2012 y cuyo crimen llevó a crear la ley que lleva el mismo nombre de la víctima. Las fallas en el sistema son similares en los países latinoamericanos en donde el 98% de los feminicidios siguen impunes. La sociedad civil ha sido la encargada de presionar a los poderes para hacer leyes que protejan a las mujeres. La deuda de la región en cuanto a este tipo de casos es inmensa. La ONU para las mujeres de América y el Caribe informó este año que de los 25 países en los que se cometen el mayor número de homicidios y cualquier forma de violencia a la mujer por cuestiones de género, 14 son latinoamericanos.