"Pagarán un alto precio"

Las operaciones en la Franja de Gaza se intensificaron. Los muertos superan los 2.100.

Militantes armados palestinos a las afueras de una mezquita en la Franja de Gaza. / AFP

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, advirtió que Hamás pagará “un alto precio” por la muerte de un niño por un obús de mortero lanzado desde Gaza. “El ejército y los servicios de inteligencia intensificarán sus operaciones hasta que se haya alcanzado el objetivo” de la operación militar lanzada el 8 de julio, dijo el jefe de gobierno, citado por Ofir Gendelman, uno de sus portavoces.

El niño murió en el sector de Sdot Negev, al este de la Franja de Gaza, según el ejército. Es el primer menor que muere del lado israelí desde el 1º de agosto, cuando murieron tres soldados atacados durante una operación de destrucción de túneles en el sector de Rafah, en el sur de la Franja.

La amenaza de Netanyahu coincide con el ajusticiamiento de 18 palestinos a quienes Hamás acusaba de colaborar con Israel. Así lo informó la agencia de noticias Al Ray, vinculada a la organización islamista, y la televisión del grupo, que añade que todos los muertos eran varones, fueron asesinados en una comisaría de Gaza capital y previamente habían sido “condenados por los tribunales”.

El intercambio bélico entre palestinos e israelíes se prevé más intenso, después de que ambas partes se acusaran mutuamente de romper el último eslabón de la cadena de alto al fuego que había permitido buscar una salida negociada en El Cairo. La operación militar en la Franja de Gaza ya deja más de 2.090 palestinos muertos, según el último balance médico.

Esta es una de las aventuras bélicas más largas y costosas para Israel y aún no se sabe qué consecuencias pueda tener para el primer ministro Netanyahu. Según los expertos, la operación Barrera Protectora cuesta US$60 millones diarios, haciendo de esta una de las guerras más caras de los últimos años, según el diario local Haaretz.

Responsables del Ministerio de Defensa citados por el rotativo afirman que el costo total de los 41 días de bombardeos y combates sobre la asediada Franja superó el pasado miércoles los US$2.500 millones, con lo que, sin haber acabado, ya rebasó el gasto de la guerra de 2006 en Líbano.

Algo que puede jugar en contra del primer ministro israelí, quien se ve físicamente cansado luego de más de seis semanas de conflicto y con el sello de garante de la seguridad de Israel arruinado. Benjamín Netanyahu, dicen analistas, está buscando una solución que le permita salir “airoso” de la cruenta guerra que muchos consideran su tumba política. En el actual callejón sin salida, necesita un éxito militar contundente, que calme la política interior.