Pakistán, 34 muertos por sismo

El temblor se registró en la frontera con Irán, que en esta oportunidad no tuvo mayores problemas y reportó normalidad en la planta nuclear de Bushehr.

En Karachi (Pakistán), cientos de personas salieron a la calle por el terremoto. / EFE
En Karachi (Pakistán), cientos de personas salieron a la calle por el terremoto. / EFE

En Irán, donde estuvo el epicentro, el terremoto generó sobresaltos y daños en aproximadamente 20 pueblos de la zona fronteriza. Sólo dos ciudades, Saraván y Jash, sufrieron fallas estructurales importantes, sin víctimas que lamentar.

No obstante, la peor parte de la historia la vivió su país vecino. En Pakistán, el sismo afectó severamente casi 1.000 viviendas de la región fronteriza, que a su vez fueron sumando muertes hasta llegar a 34 y acumular 80 heridos por los escombros. El fuerte movimiento, que se extendió por entre 15 y 20 segundos, provocó el hundimiento de edificios y puso a trabajar a toda marcha a los equipos de rescate.

Por un momento, el temor se instaló en la capital, Islamabad, y otra de sus ciudades más importantes, Karachi, donde los habitantes salieron precipitadamente a la calle al sentir las primeras señales del sismo, dejando heridos leves. Sin embargo, la situación vivida en las ciudades estuvo lejos de asemejarse a la emergencia desatada en la frontera.

La región del epicentro está enclavada en una falla sísmica que genera múltiples temblores anualmente, unos con mayor gravedad que otros. El pasado 9 de abril, un movimiento de 6,1 grados en la escala de Richter afectó al sur de Irán dejando 40 víctimas mortales y daños materiales similares a los que actualmente aquejan a Pakistán. Por lo menos en esta ocasión, y en las anteriores, un parte de tranquilidad ha llegado a los ciudadanos originado desde el gobierno de Teherán: la central nuclear de Bushehr, ubicada a unos 100 kilómetros del epicentro, no sufrió ningún daño.

La central de Bushehr ha sido uno de los focos de tensión diplomática para Irán: naciones como Israel y Estados Unidos han levantado sospechas sobre la eventual construcción de armas de destrucción masiva. El parte de tranquilidad era necesario, en especial después de que el terremoto de marzo de 2011 en Japón desatara una crisis nuclear por los daños causados en la central de Fukushima.

A pesar de no haber dado lugar a grandes lamentaciones, el sismo de Irán trajo a la memoria la tragedia de 2003, cuando 26.000 personas fallecieron por un sismo en la región de Bam.

El Centro Sismológico Iraní reportó que el país no se enfrentaba desde 1957 a un movimiento telúrico de tan gran magnitud: 7,5 grados en la escala de Richter, lo suficiente para alertar a la población y hacerla abandonar rápidamente los edificios en medio de la desesperación.