Pakistán se prepara para juzgar a Musharraf

El país asiático acaba de establecer un tribunal especial para procesar al expresidente y anterior máximo comandante del Ejército, acusado de violaciones a los derechos humanos y de participar en el asesinato de la líder local, Benazir Bhutto.

/AFP

El domingo pasado, el gobierno Pakistaní anunció que va a lanzar una acusación de traición contra Pervez Musharraf, el expresidente y exjefe del Ejército que había estado en el exilio en Dubái hasta marzo de este año. La denuncia es la más grave que el exdictador ha enfrentado desde su regreso a Pakistán, que entre otras, incluyen su presunto papel en el asesinato de la exprimera ministra Benazir Bhutto y en el cerco militar de una mezquita en Islamabad en 2007, en donde vivían estudiantes radicales islámicos.

En esta ocasión, Musharraf será juzgado por imponer el estado de emergencia en 2007, un delito que se castiga con la pena de muerte o cadena perpetua. Si él fuera hallado culpable, sería revolucionario para justicia paquistaní (a pesar del hecho tendía un ingrediente político), porque afirmaría la supremacía civil sobre el Ejército, en un país donde las Fuerzas Armadas han tenido el control de la mitad de sus 66 años de historia independiente. Ningún gobernante o comandante militar se ha enfrentado a un proceso penal antes.

Hablando en una conferencia de prensa, Chaudhry Nisar Ali Khan, ministro del Interior, explicó que el gobierno actual de Nawaz Sharif pidió a la Corte Suprema establecer un jurado especial para juzgar al general Musharraf por las acusaciones de socavar la Constitución a finales de 2007, cuando impuso un estado de emergencia y despidió a la mayor parte de la magistratura. Ali Khan afirmó que la decisión de seguir adelante con los cargos se había tomado teniendo en cuenta el "interés nacional".

El lunes pasado, se esperaba que los abogados de Musharraf interpondrían una demanda judicial para mantenerlo retirado de la lista oficial que le prohíbe salir de Pakistán. Este enjuiciamiento por traición limitaría la movilidad de Musharraf, aunque todavía no está claro si el Tribunal Supremo va a actuar rápidamente en este caso. En un comunicado emitido por la oficina del general Musharraf el domingo, los cargos de traición fueron descritos como "un intento perverso de socavar al ejército de Pakistán" y un "intento fallido" de distraer la atención de otros problemas que enfrenta el país asiático.

Además, algunos analistas advirtieron que la acusación de traición aumentaría fuertemente las tensiones entre los líderes civiles y militares y eso podría lanzar al país a una nueva etapa de agitación política. Talat Masood, un general retirado y un analista respetado, dijo que el proceso abrirá "una caja de Pandora", refiriéndose a la situación como "realmente absurda".

La fuente de muchas de las críticas que rodean las acusaciones contra Musharraf tienen que ver con la época, ya que las acusaciones se producen en un período inestable y difícil para Pakistán. Mucha gente cree que las prioridades del primer ministro, Nawaz Sharif, deberían estar en hacer frente a la mala situación económica del país, así como en hacer frente al creciente escrutinio de Pakistán por su manejo de las relaciones exteriores y de la seguridad.

Por ejemplo, actualmente, las relaciones con Estados Unidos son tensas debido a las quejas de un ataque estadounidense con drones al inicio del mes, que mató al líder talibán Mehsud Hakimullah y saboteó las conversaciones de paz incipientes con los talibanes paquistaníes. Por otra parte, el viernes, al menos nueve personas murieron y 50 personas resultaron heridas en Rawalpindi, una ciudad cercana de la capital, porque algunos disturbios sectarios estallaron entre chiitas y sunitas. La violencia llevó al gobierno a emitir un toque de queda de dos días en la ciudad, a suspender los servicios de celulares y a implementar tropas en varias ciudades para sofocar las tensiones.

Es evidente que Pakistán tiene mucho por hacer en términos de su situación política actual, teniendo en cuenta que los ciudadanos comunes han sido gravemente afectados en los últimos seis meses por la inflación y la escasez de energía. No resulta tan sorprendente que el repentino anuncio de cargos de traición, haya traído preguntas y críticas inmediatas.

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